Por la devaluación, los salarios son más competitivos, pero rinden menos

Algunos sectores se benefician si se estabilizan las variables; por otro lado, este es un año difícil para los sueldos, que perderán contra la inflación Fuente: LA NACION
2 de septiembre de 2018  

Una devaluación planeada, controlada, con un plan de acción y medidas o acuerdos para que no suban los precios, por ejemplo, lleva a un escenario previsible. No es lo que sucede en estos días, según los expertos, con una devaluación sin plan, que aumenta la incertidumbre, el riesgo y las tasas de interés, todo con efectos sobre el empleo . Se espera para este año que los salarios "pierdan en promedio un 5% contra la inflación , un poco más que durante la devaluación de 2014, donde la pérdida fue aproximadamente del 4%", dice el economista jefe de FIEL, Juan Luis Bour. "El ajuste actual es más sobre los ingresos que sobre el empleo en sí", agrega.

Desde abril de este año a la fecha, la devaluación fue del 100% por lo que los trabajadores argentinos tienen un costo mucho más competitivo para las empresas extranjeras, ya que en lo que va del año los salarios subieron entre un 20 y un 25%. Esta cifra es aún mayor si se toma como referencia septiembre de 2017, en la que los salarios comparados en dólares se devaluaron un 140%.

Pero esto no quiere decir que habrá una lluvia de inversiones a corto plazo. "Lo único cierto que hay hasta el momento es la incertidumbre", dice Gonzalo Mata, socio de la consultora Wall Chase. "De 10 personas, hoy hay 3 que festejan la devaluación, otras tres que están desesperados y 4 que ven que no les influye tanto en el negocio pero se preguntan qué va a pasar".

La falta de estabilidad y la inflación ponen un freno a las iniciativas para invertir, aunque "no por ello se deja de ver a la Argentina con un enorme potencial", dice el líder de búsquedas ejecutivas de Spencer Stuart Juan Pablo Simón Padrós. Si la crisis actual fuera un viaje, el clamor es que se conozca el destino y que sea, finalmente, de crecimiento. Por ahora, parte del mercado laboral está en "modo avión". "Estamos en medio de una tormenta y el candidato que busca cambiar de trabajo hace una pausa, lo mismo que las empresas que pensaban contratar. Cuando se dan situaciones como estas, relacionadas con una crisis cambiaria, todo entra en un compás de espera", dice el gerente general de la consultora Ghidini-Rodil, Matías Ghidini.

"No se descartan algunos despidos y un leve aumento del desempleo. Todo depende de la rapidez con que se salga del estado actual y ya no existe la herramienta del empleo público para salir de estas situaciones", dice Bour. Agrega que no sería una buena noticia que se suspenda la reducción de aportes.

Ghidini tampoco descarta algunos despidos. "Por ahora se pueden generar algunas salidas selectivas sobre todo en sectores castigados como el de la construcción, (que perdió3.100 trabajadores en junio con respecto a mayo de este año); la industria manufacturera, (con 5.800 trabajadores menos en el mismo período), lo mismo que en sectores de consumo masivo y retail.

La situación ya no estaba fácil después de la primera crisis cambiaria, a fines de abril de este año. El último informe del Ministerio de Trabajo, con fecha del 29 de agosto, muestra valores negativos para el mercado laboral en junio. El primer cuatrimestre de 2018 había sido positivo, pero se retrocedieron algunos casilleros. La variación mensual desestacionalizada de junio habla de una pérdida de 21.200 puestos de trabajo en total y de ellos, 13.100 en el sector privado registrado. En el sector público hay 5.700 trabajadores menos y los monotributistas sociales también disminuyeron en 9.400 personas. Los valores interanuales todavía hablan de una suba de 133.800 empleados más en total, pero solo 29.600 en el sector privado registrado, que los especialistas ven con preocupación ya que es el más estancado desde hace una década.

Por otra parte, en términos reales el salario promedio se redujo un 4,3% en su comparación interanual, y el mediano (si no se toman los extremos de la pirámide salarial) se redujo un 3%. La devaluación, de todas maneras, seguirá impactando en los salarios.

Ganadores y perdedores

Gonzalo Mata ve 3 escenarios post devaluación para empleadores:

1. Quienes tienen costos en pesos y ventas en dólares, como las empresas de software de tecnología y que aumentaron su rentabilidad en un 50% en los últimos días. 2. Las compañías que entre costos en dólares y en pesos no ganan ni pierden (siempre y cuando puedan vender sus productos). 3. Las empresas que tienen costos en dólares pero venden en pesos, sin dudas las más perjudicadas. Automotrices y autopartistas entre ellas

Por el lado de las compañías supuestamente beneficiadas, si se puede llamar "beneficiosa" a una crisis cambiaria, sobre todo para algunos sectores, habría que mencionar, según Ghidini, a todos aquellos que exportan, como las bodegas importantes, el campo con commodities, y algunas economías regionales.

Como se vio en los últimos años, son las fintech y el sector de la tecnología son los por ahora "intocables", aquellos que van bien a pesar de los cambios macroeconómicos. Según Juan Pablo Simón Padrós, en tecnología, "si bien puede ser algo que en el corto plazo deja a las compañías en una mayor ventaja, esto tiene poco futuro si no se logran estabilizar las otras variables económicas para lograr la inversión que se necesita".

Quienes exportan servicios son claros ganadores en épocas de devaluación, pero para que la cantidad de trabajadores que emplean, y que trabajan desde la Argentina hacia el exterior se mantenga y también crezca, ese beneficio no debe diluirse con inflación. "Hay dos caras de la moneda: un costo laboral que disminuye pero una incertidumbre del negocio que asusta al que esta afuera del pais. El balance es un poco neutro, no se si tan favorable", dice Ghidini.

"Cuanto más intensivo sea el servicio que se exporta y siempre y cuando la inflación no erosione la devaluación, se bajan los costos y se hacen mas competitivos", dice José Segura, socio de Pwc Argentina que cuenta con un Centro de Exportación de Servicios para sus clientes de los Estados Unidos y para el cual emplea a 800 personas.

Realizan auditorías externas, consultorías impositivas, trabajan en sistemas, procesos, marketing, etcétera. "Esta situación cambiaria claramente puede generar mas empleo", agrega.

Pero la situación no es igual para todos. Dentro de los servicios de exportaciones hay distintas categorías que se dividen en servicios más básicos y que pueden ser más rutinarios (como un call center tradicional) y otros con más valor agregado, como servicios de ingeniería, de big data, IT, programación, servicios legales, de traducción, y muchos otros. En los primeros, el tipo de cambio es clave ya que son fácilmente trasladables a otros países con salarios más competitivos para el empleador. Pero "en la Argentina los servicios con valor agregado son muy valorados y siempre tienen un buen mercado. En los países desarrollados contratar a estos profesionales, que son talentos, tiene un costo mucho mayor", dice Segura. Ayuda también el huso horario que permite trabajar con el hemisferio norte y con Europa.

De todas maneras éste es un rubro que puede crecer y mucho si se estabilizan las variables.

Efecto rebote

El cimbronazo, al que Bour llama "el episodio más violento de los últimos años" en materia monetaria, deja consecuencias, entre ellas, la apertura de paritarias a solo 4 meses del fin de año. "Esta situación tiene un efecto rebote dentro de las empresas, en su clima interno y productividad. Se pierde el foco en generar valor", asegura Matías Ghidini.

La incertidumbre y la poca previsibilidad pueden llegar a afectar una decisión de inversión, especialmente para los negocios que dependen de la variable cambiaria. Para el head hunter Simón Padrós, muchas multinacionales en 2001 vieron que la Argentina podía ser un polo de RRHH valiosos y también atractivo por la cuestión cambiaria, "pero si no está sostenido por la previsibilidad de los niveles de inflación es muy transitorio".

"Cuando el dólar se estabilizó en $25 parecía que se había acomodado", dice Mata. "Ahora las compañías tienen el presupuesto parado. Hasta que el número no esté estabilizado no se retoman las actividades ni se vuelve a la normalidad para tomar gente. Por lo menos va pasar un mes hasta que se reinicien las búsquedas".

Además, no hay que olvidar que la Argentina compite en materia de empleo con el resto de América latina, "que tiene mayor estabilidad", cierra Simón Padrós.

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