Guido Pella, más allá de la derrota: "Me siento más maduro y respetado por los rivales"

Guido Pella, con 28 años, no duda: "Siento que soy un jugador peligroso para cualquiera" Crédito: Sarah Stier / AFP
1 de septiembre de 2018  • 01:00

NUEVA YORK - La campaña de Guido Pella en este US Open concluyó en la cancha 17, un recinto circular, con derrota por 6-3, 6-4, 1-6 y 7-6 (7-4) frente al georgiano Nikoloz Basilashvili , un cañonero que le marcó la puerta de salida a fuerza de bombazos desde el fondo. Sensaciones agridulces: el zurdo de Bahía Blanca se va de Flushing Meadows luego de pisar por primera vez en su carrera la tercera rueda del último Grand Slam del año, pero con la certeza, en su interior, de que tuvo chances para ir más lejos sobre el cemento neoyorquino. Ahora descansará un par de días, y luego se sumará al equipo de Copa Davis que se medirá con Colombia en San Juan, en un par de semanas.

Aquí también finalizó su vínculo con el entrenador Gustavo Marcaccio , con el que transitó buena parte de su trayectoria. A los 28 años, Pella siente que necesita renovarse, que ha avanzado en varios aspectos, y que también ha comprendido cómo llevar adelante su camino en el riguroso circuito del tenis masculino: "El ritmo que tuve y que tengo fue bastante más lento que los demás, es como que necesito más chances que el resto para saber qué es lo que tengo hacer. Es algo que fui aprendiendo, que me hace bien y por ahí no tiene ninguna lógica, porque generalmente un jugador que llega a una final de ATP, como me sucedió en Umag (donde perdió con Marco Cecchinatto), trata de seguir con ese envión. Pero yo soy totalmente diferente, sentía que después de esa final iba a ser mucho peor lo que iba a venir para mí. Entonces decidí cortar, sabiendo que se venía un Grand Slam, y que tenía la chance de jugar bien, porque me gusta jugar bien, así que siento que eso me sirvió".

-A veces te toca estar arriba, otras abajo. ¿Por qué creés que sucede esto?

-Mirá, desde el momento en el que acepté que mi carrera iba a ser así, me fui adaptando a esa situación. Es como que durante mucho tiempo esperabas buenas situaciones en los partidos, y cuando eso llegaba, me asustaba, no podía jugar bien, y cuando terminaba ese partido me quedaba con la sensación de que jugaba mal, de que pasaban diferentes cosas que no podía aprovechar. Creo que ese aprendizaje que necesito, que es más largo que el del resto de los jugadores, hace que demande más tiempo que el resto. Ahora estoy pasando un buen momento, estoy con buena energía, y con ganas de seguir avanzando e ir por más. Pero he aprendido que mi carrera va a ser así. No sé hasta dónde va a llegar, ni cuál será mi techo, pero tomándolo de esa manera sé que voy a poder jugar más años y mi cabeza se va a mantener más sana, porque la verdad es que me ha traído muchos problemas en el pasado.

-¿Cómo está tu juego ahora, respecto del que tenías cuando tuviste tu mejor ranking (39°)?

-Ese fue un momento en el que jugué muy bien varios meses; sentía que estaba jugando un tenis increíble. Pero ahora estoy mucho más maduro, manteniendo ese nivel por más tiempo. Ojalá que el ranking sea mejor dentro de un par de meses, o un par de años. Yo sé que haciendo las cosas así voy a estar en este nivel; sé que soy peligroso para cualquiera, ver que los rivales te respetan es algo muy bueno que fui logrando con los años.

-¿Por qué se terminó el ciclo con Marcaccio?

-Fue una decisión de los dos, tanto él como yo queríamos cosas distintas por ahí. Él intentaba decirme cosas que quizá yo no asimilaba de la mejor manera, yo intentaba pedirle cosas que él no me podía dar en ese momento, o no sabía de qué manera hacerlo. Pero tenemos una relación increíble, tenemos una relación muy fluida y terminar un vínculo de esa manera es fantástico. Pero éste era un momento para separarnos, y ver cómo nos va. No cierro la puerta a que volvamos a trabajar juntos porque fue el entrenador más importante de mi carrera, con el que logré el ranking más alto, y me ha aportado muchas cosas importantes.