Estudiantes-Independiente: dos duplas incontenibles y un partido frenético que terminó 2 a 2

Argentina Superliga
  • 2
Estudiantes La Plata

Estudiantes La Plata

  • Matías Pellegrini /
  • Juan Apaolaza
  • 2
Independiente

Independiente

  • Braian Romero /
  • Silvio Romero
Máximo Randrup
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2 de septiembre de 2018  • 09:00

El atractivo 2-2 contó con dos parejas distinguidas: en Estudiantes se destacó el binomio Pellegrini-Apaolaza y en Independiente sobresalió el dúo Romero, conformado por Braian y Silvio.

Cuando ellos se activaron, las defensas se paralizaron. Como si se tratara de una brujería. Ellos, solo ellos, fueron capaces de hallar grietas. Fueron, sin dudas, los mejores valores de un empate 2-2 gobernado por la intensidad. Por atrevidos. Por romper el molde. En el primer tiempo el Pincha sacó diferencia de dos gracias a los tantos de Francisco Apaolaza y Matías Pellegrini, pero en el complemento reaccionó el Rojo con las conquistas de Braian y Silvio Romero.

La pareja joven, la de Estudiantes (19 años de promedio), fue la primera que acaparó todas las miradas; pero al rato emergió la experiencia del otro dúo, el de Independiente (con una media de 28 años) para nivelar todo. Para poner orden. Para establecer que el partido de las duplas debía culminar en tablas.

"Somos un equipo joven y, aunque tenemos detalles para corregir, a mi entender vamos por el buen camino. Queremos un equipo intenso, que no de una pelota por perdida y eso lo estamos logrando", explicó el DT local, Leandro Benítez, que elige a los pibes y también los banca desde el discurso.

El entrenador Ariel Holan, por su parte, analizó: "Jugamos un buen segundo tiempo, en el que el equipo fue agresivo y pudo tener verticalidad. No me voy contento con el resultado, pero sí con el rendimiento de mis jugadores. Silvio Romero además del gol, le dio otra cara al ataque con el ingreso del Puma (Gigliotti): cuando a Silvio lo pasamos al costado hizo un gran partido".

En sus apuntes, ambos técnicos se llevaron ítems positivos. Virtudes que los entusiasman y hasta los ilusionan. Sin embargo, en sus semblantes, los dos dejaron apreciar dejos de desánimo. De tristeza. Pretendían un éxito para acomodarse en el campeonato y el punto les sabe insulso. Porque otros ganan y escalan, y ellos -en cambio- continúan sin despegar en la Superliga. Es cierto: estuvieron con la atención puesta en la Copa Libertadores, el certamen que más les gusta, y eso les quitó energías. Pero el tiempo pasa y las posibilidades de crecer en el torneo local, también.

Fue, como indica la secuencia de goles, una etapa para cada equipo. Durante el primer capítulo, el conjunto local minimizó a la visita gracias al despliegue de todos sus jugadores y a la precisión en los últimos metros. El Pincha duplicaba marcas, hacía que el Rojo jugase incómodo y Estudiantes -además- generaba peligro cada vez que se acercaba al área rival.

La apertura del marcador la consiguió al inicio del juego, tras un preciso centro de Pellegrini desde la izquierda y un cabezazo de Apaolaza que se despegó bien de su marca. Un rato después, la joven dupla volvió a aparecer aunque en la segunda oportunidad invirtieron los roles: Apaolaza la peinó tras un lateral y, tras un grosero error de la defensa adversaria, Pellegrini le pegó arriba para poner el 2-0. Dos chicos del club, ambos nacidos en Magdalena, le daban al Pincha una ventaja importante.

Sin embargo, en el segundo tiempo, Independiente sorprendió con un comienzo furioso. Si bien Independiente dispuso de ayuda, porque su primer tanto fue en posición adelantada, la reacción la buscó. Se plantó en campo contrario, ahogó al oponente y en once minutos equilibró las acciones.

La resurrección visitante contó con un denominador común: el apellido Romero. En el descuento Silvio, con un centro bajo, asistió a Braian que solo tuvo que empujarla; mientras que en el 2-2 Braian, de pecho, habilitó a Silvio que se acomodó y definió a colocar.

En el segmento final sí hubo equilibrio. Todo se emparejó. Pudo ganarlo Estudiantes con otro cabezazo de Apaolaza, quien la mandó adentro e incorrectamente se lo anularon por offside. Pudo ganarlo Independiente con alguna contra, cuando el Pincha buscaba la victoria luego de la expulsión de Nicolás Figal. Pero no, el 2-2 resultó inamovible.

Una igualdad intensa que no llenó a ninguno de los dos. Un empate construido por cuatro arquitectos, que trabajaron en duplas.

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