El clásico entre Colón y Unión una pieza, cargada de temores, poco juego y aburrimiento

Argentina Superliga
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Colón Santa Fe

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Unión Santa Fe

Unión Santa Fe

José E. Bordón
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2 de septiembre de 2018  • 09:00

El resumen del partido:

SANTA FE.- Colón y Unión no se sacaron ventajas. En realidad, hicieron poco para ganar y mucho para no perder. Así, seguramente este clásico número 90 del fútbol santafecino no va a quedar en la historia por su juego. De esto estamos todos convencidos. La estadística sólo rescatará que en este cotejo debutaron dos arqueros en un mismo equipo (Joaquín Papaleo y Marcos Peano, en Unión). El resto, como el resultado, pasará pronto al olvido. Es porque tanta expectativa se vio defraudada por tan poco que ofrecieron los dos equipos. El espectáculo sólo estuvo en las tribunas, que se fue sin poder absorber lo que le brindaron los protagonistas de tantos desvelos.

Sólo se podrían rescatar 15 minutos del complemento, cuando algo intentaron los equipos para inquietar al adversario. Pero todo pasó tan rápido que nadie lo recordará. Hubo más esfuerzo físico que ideas y las propuestas terminaron siendo parecidas a pesar de una raíz diferente. Colón, lamentablemente para sus pretensiones (todavía no ganó en el torneo) nunca encontró su línea de juego. Fue porque Unión le planteó una presión sostenida sobre los hombres de mayor dinámica, como Alan Ruíz y Javier Correa. Sin ese circuito encendido, quedaba poco para intentar aproximarse, primero a Papaleo y después de Peano.

El trabajo sabalero mejoró algo después de los 20 minutos del complemento con el ingreso de Tomás Chancalay porque le dio más libertades al paraguayo Marcelo Estigarribia, al menos para tratar un juego más corto dejando de lado los pelotazos que terminaron casi siempre en las cabezas de Yeimar Gómez Andrade y Jonathan Bottinelli. La gran desazón del hincha rojinegro fue la poca inteligencia para atacar y un esquema demasiado timorato para sostener que se quería ganar.

El visitante sabía que su estrategia podría darle resultado si aparecía algo de la sociedad Franco Troyansky-Franco Soldano. Pero las buenas intenciones sólo duraron un tiempo. Después de diluyeron, como todo Unión, para sostener un juego más defensivo. Unión terminó conformándose con no perder cuando tenía espacios para elaborar mucho más en ofensiva. También le faltó decisión. Se lució en el trabajo defensivo pero no tuvo luces para atacar.

No obstante, el visitante sorprendió a Colón en el arranque del cotejo por la firme presión en el medio para salir con velocidad por los laterales. Al local le costó un tiempo acomodarse a esa estrategia tatengue, que tenía mejor ritmo cuando se encontraban Fragapane, Troyanski y Soldano. Colón dejó pasar esos minutos hasta que se reacomodó. Tuvo mejor presencia en el medio pero escasa participación ofensiva. Como se dijo, ni Leguizamón ni Correa eran bien abastecidos. Todo dependía de Alan Ruíz para generar un poco de fútbol pero el volante apareció poco (siempre tuvo cerca de un par de adversarios) y aunque Estigarribia mejoró el pobre trabajo de los otros volantes, tampoco alcanzó para colocar una acción ofensiva cerca de Papaleo. Lamentablemente, el guradavalla, que debutaba reemplazando al histórico Nereo Fernández, que no se recuperó de un desgarro leve, debió abandonar el campo de juego por una lesión en su ojo izquierdo. Iban apenas 26 minutos. Allí se produjo otro debut en el arco visitante -curioso en el fútbol local- el del juvenil Marcos Peano.

La última parte de ese período se desdibujó porque aparecieron los errores que taparon las pocas virtudes que ambos podrían haber mostrado. Casi un calco de lo que ocurrió en los 15 minutos finales del cotejo. Los dos apelaron al pelotazo cuando ninguno disponía de volantes que acompañaran a los delanteros. Lo peor es que no intentaron cambiar. Los planteles se fueron conformes. En la hinchada local quedó la sensación de haber visto un equipo con pocas ganas e ideas para ir a buscar la primera victoria del torneo.

El conformismo lo admitieron los técnicos. Eduardo Domínguez aseguró que "lo queríamos a ganar" pero que "lamentablemente, los clásicos se presentan así, trabados, cerrados. Ellos tienen en claro lo que querían hacer. Se hizo muy aburrido", reconoció. Para Leonardo Madelón, "jugamos mejor el primer tiempo, pero el empate fue justo".en claro lo que querían hacer. Se hizo muy aburrido", reconoció.

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