¿Qué pasó con el tango electrónico? De la expansión sin techo a un presente pequeño

Gustavo Santaolalla, Javier Casalla y Martín Ferreres, en la primera línea de Bajofondo
Gustavo Santaolalla, Javier Casalla y Martín Ferreres, en la primera línea de Bajofondo Fuente: Archivo
La tendencia resultó muy novedosa a principios de los 2000; Malevo, hoy fuera del circuito, fue uno de los precursores, y luego aparecieron Gotan Project y Bajofondo como los masivos
Mauro Apicella
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2 de septiembre de 2018  

A Sergio Bermejo lo llamaron Malevo, pero no era el personaje de un tango, sino un joven de 20 años que decidió fusionar el house, una de sus pasiones, con otros ritmos. Así nacieron temas como "Tango 2090", un prototipo de lo que años después, con el comienzo del nuevo siglo, se llamaría tango electrónico. Malevo fue una especie de baluarte en los comienzos de la década del noventa. Sin embargo, ya en 1981 Grace Jones grabó un tema llamado "I've Seen That Face Before" que no era otra cosa que el "Libertango" de Piazzolla, con el agregado de letra. De hecho, para admitir que de allí habían tomado la música, el subtítulo de su canción fue ("Libertango"). Si bien no es "electrónico", grabada 20 años después la base habría sido programada y muy electrónica, sin duda.

La corriente de tango electrónico comienza a ser reconocida como tal a partir de Evolution Tango, publicado por Malevo, y especialmente por los discos de Gotan Project (la sociedad argentina-suiza-francesa creado en París por Christoph H. Müller, Philippe Cohen Solal y Eduardo Makaroff) y Bajofondo Tango Club (el colectivo argentino-uruguayo con sede en Los Ángeles comandado por Gustavo Santaolalla).

El proyecto de Gotan era modesto: la publicación de un single Vuelvo al sur/El capitalismo foráneo, con una tirada de mil copias (el "capitalismo foráneo" es por la inclusión de un fragmento de un discurso de Eva Perón, de 1948). El éxito fue tal que terminaron publicando un disco, La revancha del tango, que en 2001 se convirtió en el primer hito del tango electrónico.

"Fue un éxito inesperado -decía Eduardo Makaroff a LA NACION un par de años después del lanzamiento del primer álbum del grupo-, porque cuando empezamos no había referentes y no teníamos idea de cómo iba a responder el público. Muchas veces nos dicen '¡qué buena operación de marketing hicieron!', y en realidad fue todo lo contrario. Empezamos con 500 vinilos (El capitalismo foráneo / Vuelvo al sur) de una manera anticomercial, con temas de seis minutos completamente down tempo, en castellano argentino, a partir de una milonga campera. Pero se nos acercaron desde el mundo del discjockeyrismo".

Secuencias programadas, un bandoneón y frases vocales sampleadas generaron una especie de formato básico para muchos proyectos de otros grupos que vinieron después. Casi al mismo tiempo, Santaolalla y Juan Campodónico estaban dándole forma a su invento y reclutando a los músicos con los que finalmente grabarían y publicarían, en noviembre de 2002, el disco Bajofondo Tango Club.

De ese modo, y con esos dos discos de Gotan y Bajofondo que conocieron la masividad en poco tiempo, quedó perfilada la corriente musical denominada tango electrónico, que se desarrollaría durante la primera década del nuevo siglo. A Bajofondo le quitaron el Tango Club de su nombre y pronto el colectivo de músicos se permitió hacer otras músicas. Por su parte, Gotan siguió más ceñido a la criatura electrotanguera que había gestado. Publicó Inspiración espiración (2004), Lunático (2006), La gloria (2010) y producciones en las que manifestó un viraje. El título La revancha de la cumbia es de lo más elocuente. En los últimos años publico álbumes con el rótulo Club Secreto, con versiones que varios DJ hicieron de su trabajo. Allí el tango electrónico convive con músicas surgidas en esta última década.

Si esta corriente no obtuvo mayor trascendencia o permanencia en el tiempo seguramente ha sido por varios motivos. Especialmente por su concepción híbrida y por la dificultad de desarrollarla en un circuito en particular. En la escena electrónica fue un subgénero de escasa trascendencia; en la tanguera obtuvo mucho más reconocimiento, aunque su campo de acción estuvo, más que nada, ligado a la experimentación en el baile y al gesto heroico de aquellos que vieron en el tango y en sus milongas un nuevo futuro.

Así nacieron muchos grupos. Algunos ya no existen y otros, aunque actualmente no hay una escena, siguen fieles a su estilo y con mucha actividad en Europa. Tanghetto nació el mismo año que Bajofondo publicó su primer CD, y gracias al impulso de Max Masri, nunca abandonó sus banderas: el electrotango. Cada tanto programa algunos shows en Buenos Aires, aunque su especialidad son las giras europeas.

El 2003 fue el año clave de toda esta historia. Ya verán por qué. San Telmo Lounge tiene un nombre muy porteño, pero nació en Rosario en 2003, por iniciativa del guitarrista Martín Delgado. Ese año la banda publicó su primer CD, McDougall Tango, fruto de la experiencia de fusionar electrónica, jazz y tango. Actualmente está festejando sus quince años de vida. Es uno de los estoicos sobrevivientes de aquella movida. Quince años atrás, cuando el grupo publicaba el EP McDougall Tango, uno de los mejores trabajos de esos años, Delgado decía en torno a la multiplicación de grupos: "Me recuerda a lo que sucedió con US3 y el acid jazz. Al poco tiempo podías ver en un festival de jazz una noche dedicada al género". Justo ese año, 2003, fue cuando a los programadores del Festival Buenos Aires Tango se les ocurrió hacer una rave tanguera al aire libre, para que conviviera con las milongas tradicionales.

Narcotango es el proyecto que encabezó Carlos Libedinsky entre 2003 y 2016. Publicó cinco discos de estudio y realizó muchas giras por el exterior. Otros Aires es el proyecto que en 2003 creó Miguel Di Genova en Barcelona. Ultratango es el proyecto que los hermanos Leo y Gastón Satragno junto a Braulio D'Aguirre fundaron en... sí, 2003. Sin bien pasaron por el grupo otros jugadores, el trío siempre fue la base de este proyecto que editó una decena de álbumes. Su trabajo más reciente, se llama Blue London.

Tango Crash nació entre dos ciudades, Berlín y Basilea, de la sociedad del pianista Daniel Almada y el chelista Martín Iannaccone, junto a otros músicos europeos. Su primer disco es de 2003. El grupo se dedicó a fusionar la electrónica con el tango, el jazz y la música contemporánea. Fue uno de los proyectos más elaborados y refinados de esos años. Y en estos, su sonido, aunque tiene un toque rioplatense, se acerca un poco más a una live session de jazz y a la experimentación. Ha hecho interesantes cruces, como los encuentros con el BOWW Tribal Poetry.

"Creo que la decisión de qué elementos se toman de cada género es lo más complicado. Porque el tango es una música muy compleja. En su historia encontrás virtuosos instrumentistas, tremendos compositores y arregladores increíbles. Además, hay algo muy típico que casi ninguna otra música tiene: la flotación del tempo. Eso no es tan compatible con la electrónica", decía Almada en 2003.

Otros estilos, otras tribus

Los rolingas

Furor por los Rolling Stones

Fue una de las tribus urbanas más numerosas a partir de la segunda mita de los 90. Cruza de rock barrial y los Rolling, dio como resultado un estilo híbrido y argentino.

Los ramoneros

Fanáticos de los Ramones

La banda punk norteamericana tuvo un tremendo éxito en la Argentina. Así se formó una tribu con rasgos que emulaban a los integrantes del grupo. Tuvieron su auge a fines de los ochenta y primera mitad de los 90.

Balcánicos

Emir kusturica y el cine

A principios del 2000 hubo una corriente de música y estilo que cruzaba los balcanes con las calles de Palermo.

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