El exnuncio Viganò vuelve a la carga contra el Papa y sus colaboradores

El Papa recibe nuevamente acusaciones del exnuncio Carlo María Viganò
El Papa recibe nuevamente acusaciones del exnuncio Carlo María Viganò Fuente: Reuters
Elisabetta Piqué
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1 de septiembre de 2018  • 15:19

ROMA.- A menos de una semana de su explosiva carta-denuncia, el exnuncio Carlo María Viganò volvió al ataque contra el Papa y sus máximos colaboradores en el Vaticano .

Después de haberlo acusado de encubrir los abusos del cardenal estadounidense Theodore McCarrick e incluso haber levantado las supuestas sanciones que le había impuesto, con otra epístola -esta vez de tres páginas-, Viganò, nuncio en Estados Unidos entre 2011 y 2016, decidió contar su verdad acerca de la polémica que estalló a fines de septiembre de 2015, cuando salió a la luz que Francisco se había reunido en la nunciatura de Washington con Kim Davis, una polémica activista antigay norteamericana.

Este episodio causó entonces gran revuelo, casi arruinó la triunfal gira a Estados Unidos de Francisco y siempre se consideró que había sido una virtual trampa que Viganò, cercano al ala ultraconservadora estadounidense, le había tendido al Papa.

En una segunda carta publicada por Lifesitenws -el mismo sitio católico de derecha que publicó la anterior-, Viganò aseguró que no fue así, sino que él le había pedido permiso e informado al Papa; a su segundo, el cardenal Pietro Parolin; el exsustituto, Angelo Becciu, y a su "canciller", el arzobispo Paul Gallagher, sobre este delicado encuentro con Davis. Se trataba de una funcionaria del estado de Kentucky que había sido puesta unos días en prisión por negarse a registrar un matrimonio homosexual.

Viganò decidió salir a contar su versión del caso Davis después de que, hace unos días, Juan Carlos Cruz, víctima del sacerdote chileno Fernando Karadima, que pasó varios días junto al Papa, en mayo pasado -ocasión en la que Francisco le pidió perdón por sus errores en el caso Barros-, contó detalles sobre el episodio a The New York Times. Según Cruz, Francisco le aseguró que "no sabía quién era esa mujer" (Kim Davis) y que Viganò fue quien se la presentó repentinamente para saludarla y que "hicieron una gran publicidad de eso". "Estaba horrorizado y lo despedí al nuncio", también le habría dicho el Papa a Cruz.

El Vaticano todavía no hizo ningún comentario sobre las nuevas acusaciones de Viganò
El Vaticano todavía no hizo ningún comentario sobre las nuevas acusaciones de Viganò Fuente: Reuters - Crédito: Gregory A. Shemitz

La versión de Viganò

Para refutar esta versión, en esta segunda carta-ataque Viganò aseguró que el Papa "sabía perfectamente" quién era Davis porque incluso le había entregado un memo, que adjuntó a su nuevo J'accuse. En el texto recordaba que la Corte Suprema de Estados Unidos había decidido que los matrimonios gay eran por ley un derecho en todo el país, "cambiando radicalmente el concepto de matrimonio". Y que Davis había sido "injustamente" arrestada por negarse a celebrar un matrimonio homosexual, convirtiéndose en el "primer caso en el que un ciudadano norteamericano es puesto en la cárcel por motivos de objeción de conciencia".

"Enfrentándome a las declaraciones que hizo el Papa, me veo obligado a contar cómo realmente se dieron los hechos", escribió Viganò. El exnuncio evocó que cuando le planteó a Francisco su propuesta de una reunión con Davis, el Papa le contestó que como no estaba al tanto de la situación, consultara con Parolin, su número dos.

Como ya era tarde y Parolin no se alojaba en la nunciatura, sino en un hotel, Viganò decidió ir hasta allí. Visto que Parolin se encontraba descansando, Viganò le planteó el tema a los arzobispos Becciú y Gallagher (números tres de Francisco), que le dieron luz verde a dicha reunión. Así, en medio de gran reserva, días más tarde tuvo lugar en la nunciatura el encuentro entre el Papa y la activista, que Viganò aseguró a Francisco que iba a ser "estrictamente confidencial". Aunque, como él mismo detalla, Viganò a la activista sólo le pidió que no hablara del mismo hasta que no terminara el viaje papal a Estados Unidos.

El exnuncio en las tres páginas recordó cómo, en pleno revuelo al salir a la luz el episodio, la Sala de Prensa del Vaticano, sin consultarlo, en un comunicado aseguró que el Papa nunca había recibido en una audiencia privada a Davis, sino que sólo la había saludado, en medio de otra gente.

Esta segunda carta confirmó que Viganò -para muchos un prelado ambicioso y desequilibrado, disparador del escándalo VatiLeaks (la filtración de cartas reservadas de Benedicto) y despechado porque nunca logró el birrete cardenalicio-, está dispuesto a una verdadera "guerra abierta" contra el Papa y contra la estructura del Vaticano a la que perteneció durante más de 25 años.

Aunque el mismo Viganò pareció hacer una virtual marcha atrás en una de sus acusaciones más graves, es decir, que Francisco le habría levantado al cardenal McCarrick las sanciones que Benedicto XVI le había impuesto en 2009 o 2010. En una entrevista al mismo Lifesitenews, Viganò dijo que Benedicto impuso esas sanciones en modo "privado", "debido al hecho de que ya estaba retirado".

Edward Pentin, periodista del National Catholic Register -de la misma galaxia de derecha católica norteamericana adversaria de Francisco, que coordinó la publicación del J'accuse-, confirmó lo anterior. "La instrucción era que McCarrick debía mantener un perfil bajo. Nunca hubo un decreto formal, sino un pedido privado", aseguró una fuente cercana a Joseph Ratzinger.

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