Otra vez el precipicio

Graciela Guadalupe
Graciela Guadalupe LA NACION
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2 de septiembre de 2018  

"Necesitamos un gobierno de transición"

(De Eduardo Duhalde)

En la última semana, Eduardo Duhalde dijo muchas cosas, pero tres de esos conceptos actualizan y refuerzan su ya famoso listado de "frases célebres". Uno: "Si Macri me preguntara cómo lo veo, le diría ?como el orto'". Dos: "Cristina me ha llamado varias veces, pero siempre contesto lo mismo: ?No es tiempo. Igualmente, yo no jubilo a nadie'". Tres: "Necesitamos un gobierno de transición".

No lo dijo todo en el mismo lugar ni siguiendo un patrón cronológico, pero lo afirmó, y no es poca cosa en estas horas aciagas en las que el Gobierno espera que desde la cárcel De Vido le organice un megaapagón que ponga en negro las pantallas y dejemos de ver el dólar subiendo el Himalaya a cococho de un transbordador espacial.

Duhalde es un tipo con experiencia y alguna que otra autocrítica. En 2003, por ejemplo, convocó a "votar por este matrimonio del sur (los Kirchner)", de quienes aseguró: "Son los peronistas más honestos que conozco". Doce años después, pidió perdón "al pueblo argentino". "Me equivoqué con esta gente (los Kirchner). No son peronistas".

"El que depositó dólares recibirá dólares" (Duhalde, 2002). "Me equivoqué con lo del dólar" (Duhalde, 2012). "La Argentina es un país condenado al éxito"; "si el FMI no nos aprueba el préstamo, que sea lo que Dios quiera"; "me retiro de la política" (Duhalde, 2002). "Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa" (Eduardo, 2018: no el expresidente, sino un monaguillo, ayer por la tarde, en una capillita de Lomas de Zamora).

"Ustedes saben que voluntaria y explícitamente renuncié a tener fueros. Se cansaron de editorializar. Se cansaron de publicar que iba a tener un puesto, un cargo electivo. No los necesito. Tengo los fueros del pueblo" (Cristina, 2016). Diciembre de 2017: Cristina asume como senadora nacional por la minoría por la provincia de Buenos Aires.

Y Alfonsín prometió una sociedad construida sobre la ética; Menem, la revolución productiva; De la Rúa, "terminar con la felicidad de unos pocos"; Néstor Kirchner, "poner traje a rayas a los evasores", y Macri, "pobreza cero, cero impuesto a las ganancias para los trabajadores y no devaluación". Hubo quienes desde una candidatura prometieron muchísimo más, pero como la meta les quedó bien lejos no sienten que tengan nada que explicar.

Y llegamos hasta aquí. Otra vez en la cornisa. La diferencia entre los que hacen equilibrio para evitar el precipicio la marcan los oportunistas que, siempre, están dispuestos a empujar.

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