Ofrecen hasta $250.000 por datos sobre depósitos clandestinos de armas

Santa Fe lanzó un plan para desbaratar al mercado negro que alimenta la violencia
Germán de los Santos
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2 de septiembre de 2018  

ROSARIO.- En la jerga narco, a las armas las llaman "herramientas". Ese lenguaje surgido en la clandestinidad pone la pistola o la ametralladora como un instrumento clave de la violencia: ocho de cada diez homicidios que se produjeron en Santa Fe en 2017 fueron con armas de fuego. Esas "herramientas", en su mayoría pistolas 9 milímetros, salieron de un mercado ilegal que por ahora "es un fantasma" irreconocible.

El gobierno santafesino busca sacar armas de la oferta clandestina a través de la creación de la Nueva Unidad de Prevención de la Violencia con Armas de Fuego, que incluye un sistema de recompensas por la entrega de datos que ayuden a desbaratar el mercado negro de armas de fuego, con montos que oscilan entre $10.000 y $250.000. Y también un sistema de control de otro agujero negro en este tema que son las municiones, a través de inspecciones en armerías, cotos de caza y polígonos de tiro.

El ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro calculó que en Santa Fe hay unas 150.000 armas registradas y se estima que en el circuito ilegal hay unas 400.000. "En los últimos 30 meses la policía secuestró 2700 armas y, en diferentes investigaciones, unas 300 más. Entendemos que eso no alcanza y por eso lanzamos este plan para seguir desarmando a la sociedad. La intención es que no se cometan hechos de violencia o ilícitos con armas de fuego", apuntó en diálogo con la nacion.

Pullaro sostuvo que se realizaron inspecciones y fiscalizaciones en las comisarías de la provincia donde se hallaron 3200 armas que pertenecían al viejo sistema penal y ahora se espera que se destruyan.

El fiscal Luis Schiappa Pietra, por su parte, explicó que "en casi todos los homicidios se usan armas calibre 9 milímetros". Y agregó: "Es algo que llama la atención que ese calibre, con un alto poder de letalidad, sea el que impere hoy en los hechos violentos. Son armas costosas que son utilizadas muchas veces por jóvenes de muy bajos recursos, lo que nos hace suponer que hay alguien en la estructura criminal que provee las armas".

Lejos de retroceder, el aumento del poder de fuego en manos de las bandas va atado al incremento de la letalidad de los ataques a balazos. Según datos oficiales del Ministerio Público de la Acusación, en 2017 se cometieron 128 crímenes con armas de fuego, lo que representa el 79% de los asesinatos.

En ese período 526 personas fueron atendidas en hospitales públicos por balazos.

Un cargador de 33 balas

La pistola Glock 17, con un cargador de 33 tiros, que se hizo viral en las redes sociales a principios de año en las manos de Alan Funes, actualmente preso, es una muestra de que el armamento en poder de estas bandas se hizo más sofisticado y peligroso.

La pistola ametralladora también empezó a usarse para sembrar miedo. En la noche del pasado miércoles, una concesionaria de autos, que antiguamente estuvo sospechada de proveer vehículos a algunas bandas peligrosas, fue baleada con una ráfaga de ametralladora. Los 17 disparos que se hicieron desde un Volkswagen Gol contra el frente del local ubicado en Oroño al 6000 no dejaron un vidrio sano, y los nuevos dueños dijeron que creen que se trató de una confusión.

Ese mismo día fue baleada con una ametralladora la casa de la familia de Sergio "Quemado" Rodríguez, condenado a 32 años de cárcel como autor del triple crimen de Villa Moreno. Quemado usó para matar el 1° de enero de 2012 a Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez, una ametralladora y pistolas semiautomáticas.

Hay un mercado negro de armas que alimenta este tipo de violencia extrema, pero no existe ninguna causa judicial para investigar quienes lo manejan. Una pistola 9 mm se vende a menos de $4000, según reconocen fuentes de la Policía Federal. Las armas también se alquilan y el precio no supera los $800.

En la presentación de la Nueva Unidad de Prevención de la Violencia con Armas de Fuego el gobernador santafesino Miguel Lifschitz consideró que el actual "nivel de violencia no sería posible sin la presencia de armas de grueso calibre o de guerra, que son las que llamativamente llegan a las manos de muchos de los grupos con bastante facilidad y que les permiten tener alto nivel de letalidad en sus acciones delictivas".

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