Cuadernos de las coimas: botellas de vino y declaraciones aduaneras, las rutas del soborno

La Justicia está obsesionada con encontrar la ruta del dinero de la corrupción; los aportes que hicieron los empresarios Martínez Rojas y Valenti; Clarens, en capilla
Diego Cabot
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2 de septiembre de 2018  

Mañana habrá un nuevo encuentro entre la expresidenta Cristina Kirchner y el juez federal Claudio Bonadio . Pero más allá del interés que siempre genera su visita a Tribunales, la causa no espera demasiado de sus palabras; el hilo más importante de la investigación está lejos de sus dichos. El dinero invertido, repartido o enterrado es la obsesión de la Justicia.

Por un lado, hay varios caminos abiertos que intentan avanzar en las cuestiones financieras que amarraron todo aquel sistema de recaudación millonario. Por el otro, establecer con algún grado de certeza cómo se repartió el dinero que llegaba a la Casa Rosada o a las residencias de los Kirchner en bolsos.

La última semana se dieron algunas situaciones particulares. Por primera vez, el fiscal Carlos Stornelli dio por caído uno de los acuerdos a los que había llegado y redobló su apuesta. Se cansó de esperar que el financista Ernesto Clarens le contara lo que sabe. El banquero prefirió el silencio y, en esas condiciones, el fiscal lo prefiere preso. Será el juez quien decida dónde pasará sus días uno de los hombres claves de aquellos años de dólares frescos y cepo cambiario.

Los cuadernos de las coimas: cómo empezó, cuál es la trama y quiénes están involucrados

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Clarens jamás convenció al fiscal. Se midieron durante semanas. Primero, el dueño de Invernes dijo que no conocía a Néstor Kirchner . Luego, recordó algo y admitió que lo había visto una vez. Fue un juego de movimientos calculados, de uno y de otro. Pero la memoria de Clarens no pudo recordar algunas de las varias cosas que los investigadores saben. El financista jamás entendió que otros arrepentidos ya apuntaron sus gestiones en otros testimonios. El juego terminó con un puñetazo de Stornelli: pidió la detención y le solicitó al juez Claudio Bonadio que diera por caído un primer acuerdo. El fiscal cree que se debería aplicar la prisión preventiva del empresario.

Fuente: Archivo

Mientras jugaban al ajedrez con Clarens, la Justicia avanzó con otro testimonio que también podría dar pistas del camino de aquellos dólares de remise. Hace 10 días, Mariano Martínez Rojas pidió hablar con los fiscales Stornelli y Carlos Rívolo. Pidió un cambio en el lugar de detención y esbozó alguna trama de corrupción que podría contar para quedar como imputado colaborador en esta causa.

El exempresario ya se había convertido en colaborador en un caso de la Aduana. El juez Gustavo Meirovich aprobó a principios de agosto un acuerdo al que había llegado 49 días atrás el fiscal Germán Bincaz. El empresario fue deportado desde Estados Unidos. De Miami llegaron, además, varias cajas con documentos. Contó que, mediante varias sociedades (se habla de 56), simulaban importaciones que nunca llegaban. El sistema era simple: conseguían declaraciones juradas anticipadas de importaciones (las célebres DJAI) para traer al país productos del exterior. Con la autorización en mano, compraban dólares al precio oficial y los enviaban afuera. Pero el comercio exterior no es perfecto y aquellos productos jamás ingresaban al país. Eso sí: los dólares salían sin problemas y quedaban en bancos de otro mundo.

Martínez Rojas ya había apuntado, en aquella causa del fuero penal económico, que parte de los pesos que se cambiaban por moneda estadounidense en plena época de cepo cambiario eran retornos de la obra pública o los subsidios. La semana pasada les contó todo a Stornelli y Rívolo. Según varias fuentes judiciales, se comprometió a aportar datos de las DJAI, los nombres de quienes las autorizaban y hasta números de cuentas en el exterior. Si bien los investigadores toman sus dichos con cierta distancia, confían en que varias de las cosas que expresó sea posible corroborarlas con documentación y registros públicos. Las DJAI, por caso, están en un sistema que maneja la AFIP. Nuevos nombres de exfuncionarios y un área nueva de investigación que se podría abrir en estos días.

La semana que pasó, además, Comodoro Py vio el desfile de un hombre de esos que jamás imaginaron que pasarían por este trance. Enrique Pescarmona, uno de los históricos "capitanes de la industria", pasó por el despacho del fiscal y salvó a Francisco Valenti, su principal ejecutivo, que estuvo preso durante 25 días. Valenti era quien venía periódicamente a Buenos Aires desde Mendoza, donde Impsa tiene su sede y su planta productiva. En la ciudad, se hospedaba en el Hotel Feir's Park, en Esmeralda y Libertador. Allí recibía periódicamente a Roberto Baratta. Valenti siempre declaró en la Justicia que, diligente, le entregaba al secretario de Julio De Vido una caja de vino. Decía que no recordaba haber entregado dinero, sino solamente algunas botellas de la bodega de Pescarmona. Un verdadero Baco del Ministerio de Planificación. Jamás nadie le creyó en la Justicia. Baratta movilizaba su cortejo en el Toyota de Oscar Centeno por varios millones.

Finalmente, Valenti recordó que efectivamente, entre botella y botella, iban algunos dólares ilegales que se entregaban a los funcionarios del gobierno kirchnerista. Su confesión llevó inmediatamente a Pescarmona. El empresario fue sorprendido en Malasia cuando se conocieron los cuadernos de las coimas. Tenía pasaje a la Argentina, pero el hombre cambió su ticket y llegó a Santiago de Chile. Desde ahí, recién a Mendoza. Ya no quedan dudas en la Justicia de que pagaban retornos.

Otros que pasaron por Tribunales son otros constructores. Supercemento reconoció que hizo tres aportes de 50.000 dólares para la campaña de 2015. Todos dicen ser menos generosos de lo que fueron. Panedile, otra de las grandes, también reconoció sus pecados ante la Justicia. Y la lista de constructoras aumentará con el correr de los días.

Para septiembre, además, empezará a conocerse cómo fue el reparto de dinero para las campañas. Desde hace semanas, cuando Juan Manuel Abal Medina pasó ante Bonadio, el juez sabe que una parte del dinero llegaba a la Casa Rosada en bolsos y que de ahí se repartía para la pelea electoral. En las primarias de 2013, Baratta llevó alrededor de 12 millones de dólares para la campaña; en las legislativas de ese año, alrededor de 25 millones de dólares. El 26 de septiembre están citados Andrés Larroque y José Ottavis a declarar. Al día siguiente, Wado De Pedro. La cúpula de La Cámpora, por primera vez, empezará a tener que dar explicaciones de los fondos que manejaron.

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