Con Lula fuera de carrera, el PT recalcula y acelera la candidatura de Haddad

Fernando Haddad aterrizó ayer en Pernambuco, el estado natal de Lula, donde hizo un recorrido proselitista Crédito: Twitter

El "plan B" prevé que el candidato a vice asuma eventualmente la titularidad de la fórmula; los sectores más duros llaman a esperar una decisión de la Corte

2 de septiembre de 2018  

RÍO DE JANEIRO.- Recalculando. La decisión del Tribunal Superior Electoral (TSE) de vetar la candidatura del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva para las elecciones del 7 de octubre obliga ahora al Partido de los Trabajadores (PT) a redefinir su estrategia. O se aferra a la ilusión de que su máximo líder podrá competir en los comicios pese a su condena a 12 años de prisión por corrupción y pierde un tiempo valioso de campaña o lo reemplaza cuanto antes por su compañero de fórmula, Fernando Haddad, y se empeña en conseguir una victoria redentora en las urnas el próximo mes.

La primera reacción petista al fallo de la Justicia Electoral era previsible. Acusó al TSE de cometer una "violencia" contra Lula y todos los brasileños, que según las encuestas lo ven como favorito, con casi un 40% de respaldo. "Vamos a presentar todos los recursos a los tribunales para que sean reconocidos los derechos políticos de Lula previstos en la ley y en los tratados internacionales ratificados por Brasil. Vamos a defender a Lula en las calles, junto al pueblo, porque él es el candidato de la esperanza", aseguró el partido, en un comunicado de tono dramático.

En las calles, en tanto, la mayoría de los brasileños no parecían considerar la impugnación ni una sorpresa ni un "golpe". No hubo disturbios ni protestas ni grandes manifestaciones a favor de Lula. El desenlace de esta aventura electoral petista ya estaba previsto desde hacía tiempo.

El año pasado, en el marco de la operación Lava Jato, el juez federal Sergio Moro halló a Lula culpable de corrupción y lavado de dinero por haber recibido de la constructora OAS un departamento tríplex como soborno a cambio de garantizarle contratos con Petrobras durante su gobierno (2003-2010). En enero pasado, una corte de apelaciones ratificó la sentencia y extendió la pena de nueve años y medio de prisión a 12 años y un mes.

Con esos antecedentes penales, el exmandatario se volvió inelegible por ocho años después de cumplida su condena. La llamada ley de ficha limpia no permite que una persona condenada en segunda instancia compita en elecciones.

Así lo resaltaron seis de los siete jueces del TSE que votaron por la impugnación de Lula anteanoche, después de una extensa sesión, de más de diez horas. Los magistrados prohibieron al PT que utilice la figura y el nombre de Lula como candidato, ordenaron sacar sus datos de las urnas electrónicas y le dieron al partido un plazo de diez días para sustituir a su candidato.

El "plan B" diseñado por la cúpula petista prevé que su candidato a vice, Haddad, exalcalde de San Pablo (2013-2017) y exministro de Educación de Lula, asuma eventualmente la titularidad de la fórmula. Sería acompañado por la joven líder del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) Manuela D'Avila. Pero mientras el equipo de Haddad exhorta a efectuar el cambio cuanto antes, para aprovechar el horario gratuito de propaganda en radio y televisión ya en curso, hay ciertos sectores duros que llaman a esperar el resultado de una apelación al Supremo Tribunal Federal (STF). El gran dilema interno es cuánto se debe esperar para que la transferencia de votos de los simpatizantes férreos de Lula -sobre todo en los sectores de clase baja- a Haddad sea más eficaz.

De campaña ayer en Caetés, Pernambuco, lugar de nacimiento de Lula, el propio Haddad se vio arrinconado por electores petistas para quienes es prácticamente un desconocido en esa zona del noreste del país, bastión clave del PT. Cuando una mujer le preguntó si Lula había mandado votar por él, contestó: "Mandó votar por nosotros, somos una fórmula sola; no existe presidente sin vice. Yo estoy acá cerrando filas con Lula y con todos ustedes".

Allí, su equipo de comunicación también experimentó en primera persona las dificultades que tendrá Haddad (pronunciado "A-da-chi" en portugués brasileño) para volverse un nombre familiar para los lugareños, que lo llamaban "Andrade" (pronunciado "An-dra-chi").

La cuestión del timing del reemplazo de la candidatura será debatida mañana por la mañana en Curitiba, cuando Haddad visite a Lula en su celda de la Superintendencia de la Policía Federal. Una vez más, el máximo líder petista tendrá la última palabra.

Mientras tanto, en la propaganda en radios y televisión, los primeros spots del PT evitaron citar a Lula como candidato, pero sí tuvieron una amplia presencia suya (los anuncios fueron grabados antes de que el expresidente fuera detenido, el 7 de abril). Los avisos fueron convertidos en una plataforma para condenar la decisión de la Justicia Electoral y promover la consigna "Lula libre". Haddad aparece en ellos, pero sin ser presentado ni como candidato a vice ni a presidente, y solo reafirma que el partido estará con Lula "hasta el final".

Varios de los otros principales aspirantes a la presidencia celebraron que finalmente quedó claro quiénes serán candidatos en serio.

Llamó la atención, sin embargo, el silencio del candidato del Partido Social Liberal, el diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, segundo en intención de voto detrás de Lula, con alrededor del 20% de las preferencias. Acérrimo antipetista y autor de uno de los pedidos de impugnación de la candidatura del exmandatario, Bolsonaro también pasó el día recalculando su estrategia; su discurso de "salvador" frente al "demonio" izquierdista que según él personifica Lula se quedó sin su principal blanco de ataques.

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