Para los especialistas, al Gobierno le costará reducir más el déficit

El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne
El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne Fuente: Archivo
El fisco deberá recortar retenciones e impuestos para alcanzar la nueva meta de 0,4% en 2019
Sofía Diamante
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2 de septiembre de 2018  

Si bajar el déficit fiscal al 1,3% del PBI el año que viene era ambicioso, disminuirlo al 0,4% es un desafío mayúsculo que no alcanza con solo reducir el gasto, sino que el Gobierno tendrá que apelar a una suba en los impuestos, como anticipó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne .

Para empezar, el balance de gastos del Estado está compuesto por un 58% que corresponde a jubilaciones, pensiones, asignaciones universales y otros subsidios sociales, y está indexado automáticamente por inflación pasada, que no se puede reducir a menos que se sancione una nueva ley previsional, como la que al Gobierno le costó aprobar a fines del año pasado.

Por lo tanto, para reducir el gasto Hacienda debería trabajar en el otro 42%, que corresponde a subsidios a la energía y el transporte, obra pública, transferencias no automáticas a provincias y aportes a las universidades públicas y a las empresas estatales.

Con respecto a los subsidios, la depreciación de la moneda hará subir las transferencias, ya que tanto los combustibles como el gas se comercializan en dólares . Será imposible socialmente trasladar a tarifas todo el aumento del tipo de cambio. En materia de obra pública, en tanto, el Gobierno buscaba compensar la disminución con la adjudicación de proyectos bajo el esquema de participación público-privada (PPP), que permite diluir en el largo plazo el costo de construcción, ya que las obras comienzan con financiamiento privado. Sin embargo, el encarecimiento del crédito y el avance de las causas judiciales sobre las empresas constructoras están dificultando el comienzo de los proyectos.

Por el lado de los ingresos, el Gobierno tiene en carpeta no solo suspender la baja del 0,5% mensual a las retenciones a la soja, sino también volver a subir impuestos a la exportación a otros productos. Las provincias además insisten en frenar la disminución del impuesto a los ingresos brutos y ampliar la base tributaria. El mayor problema que enfrenta el fisco, sin embargo, es que con una retracción en la actividad los ingresos por recaudación ya comenzaron a disminuir.

"Dada la magnitud del gasto que se debería hacer, además de trabajar por el lado del gasto, se debería trabajar por el lado de los ingresos, que sería una modificación de las retenciones y de varios esquemas de alícuotas impositivas. Es muy exigente la meta y sería políticamente imposible lograrlo solo por el gasto, por eso aumentaría la presión fiscal impositiva. Solo suspendiendo la baja de tributos no alcanza, habría que aumentar. Si no, no se llega a cumplir. Además, si este año se logra estabilizar la macroeconomía, en 2019 jugaría en contra la indexación atrasada por inflación del gasto previsional", explica Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma.

"Hay una parte del gasto que se licua con la devaluación, pero así como ayuda para bajar el déficit primario complica después el gasto financiero. Cada vez que se tiene que recuperar la confianza, hay que sobreactuar y endurecer más el sendero de ajuste fiscal", agregó.

Por otro lado, Martín Vauthier, de la consultora EcoGo, indicó: "La única viabilidad es pensar en un esquema de retenciones temporarias. Hacer recaer todo el ajuste sobre el 40% del gasto estatal es muy difícil de digerir social y políticamente. El mercado le pide al Gobierno que muestre que harán un ajuste más importante el año que viene y que van a cubrir todos los financiamientos. Pero tiene que ser un anuncio creíble y no que a los dos meses no lo puedan cumplir".

Según el especialista, para eso, "hay que dar una señal". "Obviamente que desde el lado del gasto lo harán, pero también desde el lado de los recursos. Con un dólar en estos niveles, me parece que hay espacio para pensar en un esquema de retenciones temporales a los sectores exportadores, para que con esos recursos se baje el déficit, sin caer en forma plena sobre ese 40% del gasto, que sería muy difícil de hacer por si solo en termino de viabilidad política y social".

Por su parte, Guido Lorenzo, de la consultora ACM, dijo que "bajar el déficit fiscal a 0% el año que viene tal vez sea incompatible con un proceso de crecimiento". "Se prolongaría la recesión. Este año creemos que la economía va a contraerse en torno al 2% por una caída del salario real. Y el arrastre negativo será difícil de revertir para el año que viene, que podría quedar en negativo también. Es lo más probable, ya que el consumo de la mano de los salarios no creo que venga bien, y la inversión en un año electoral responde con la incertidumbre y espera a ver", dijo.

Para Martín Alfie, economista de Radar Consultora, "en una situación de contracción, sumar más ajuste del gasto es doblemente contractivo, sería muy complicado socialmente. Hay que trabajar sobre el lado de los ingresos; de otra manera, el ajuste sobre el resto de las partidas tendría que ser muy fuerte". Por eso plantea que "hay que ver la parte de los ingresos, postergar la reformar tributaria y trabajar sobre los derechos de exportaciones. También se habla sobre los subsidios a las provincias, que harían subir el déficit consolidado pero baja el déficit fiscal. Es una jugada que no achica el déficit, pero que igual se discute".

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