Entre retretes

3 de septiembre de 2018  

Recorrer la vieja residencia de los Libedinsky, en el Bajo Belgrano, hoy salón de eventos Lowlands Club, es un paseo por la cultura, la historia y el deporte. La magnífica casona colonial alberga autos antiguos, un impresionante museo del tenis y, créase o no, la mayor colección de sanitarios del mundo: un muestrario en el que se lucen (sí, se lucen, entre duchas, lavatorios, jaboneras) decenas de inodoros, de todos los orígenes y épocas; piezas, muchas de ellas, de valor artístico (sí, artístico). "El inodoro cambió la historia. En la Edad Media, un tercio de la población mundial murió víctima de pestes provocadas por los desechos que circulaban por las calles". El que lo dice, y el que ha reunido esos tesoros, es el arquitecto Carlos Libedinsky, Dudy, uno de los grandes personajes de la ciudad. Emprendedor, multifacético, viajero incansable, anteanoche reunió a sus amigos en el Lowlands para festejar el cumpleaños de su hija Juana (periodista, una firma familiar para los lectores de LA NACION, residente en Nueva York) y que acaba de concluir, a los 79 años, su doctorado en Arquitectura. ¿La tesis? "Incidencia del baño en la estructura urbana".

Su último viaje, días atrás, fue a Bariloche, para ir a esquiar con sus nietos.

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