A los 102 años falleció Pico Barboza, el apasionado por el tenis que llevó a Vilas a la primera división del BALTC

Pico Barboza Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV
3 de septiembre de 2018  • 14:25

Federico Barboza, 'Pico' para el mundo del tenis argentino (ámbito que habitaba con mucha pasión), falleció a los 102 años. Nacido en Buenos Aires, pero criado en Santa Fe, llegó a ser número 2 de esa provincia; a los 18 años regresó junto con su familia a la ciudad de Buenos Aires y se asoció al Buenos Aires Lawn Tennis Club . Si bien no alcanzó resultados resonantes en el circuito de tenis durante su juventud, sí los logró de "veterano", a partir de los 60: fue campeón nacional y se mantuvo como número 1 en varias categorías.

Abogado de profesión y ex taquígrafo en la ONU y el Senado de la Nación, Barboza fue presidente del BALTC entre 1964 y 1969, antes de la conducción de Horacio Billoch Caride. Durante su gestión, el club de Palermo recibió a jugadores extranjeros en el histórico Campeonato del Río de La Plata, como los australianos Roy Emerson y Fred Stolle. Uno de los mayores logros de Pico Barboza fue integrar a Guillermo Vilas al club. En esa época, Barboza y su familia veraneaban en Mar del Plata y eran socios del club Náutico, donde conoció a Guillermo y a su padre, José Roque Vilas. Asombrado por el talento del zurdo y del que tanto le habían hablado el escribano Juan José Vásquez (ex titular de la Asociación Argentina de Tenis ; alojaba a Vilas en su casa de Lomas de Zamora y lo llevaba a practicar al Temperley Lawn Tennis) y Asdrúbal Rodríguez (árbitro de los mejores torneos nacionales), Pico lo invitó a representar al BALTC en los Interclubes desde mediados de 1967. Así fue como cada viernes Vilas viajaba desde Mar del Plata a la Ciudad de Buenos Aires y regresaba los domingos por la noche, luego de jugar en la primera división del BALTC

En los courts conoció a su esposa, Gladys Weiss. Allí, Federico cosechó muchas amistades y viajó por el mundo para divertirse y competir. En 2003, a los 87 años, en Antalya, Turquía, se consagró campeón del mundo. Fue en la categoría +85 del 23er Campeonato Mundial de Veteranos de la Federación Internacional de Tenis -en el camino al título venció al estadounidense Albert Ritzenberg, por entonces N° 1-. "Dios me bendijo el físico. Nunca tuve nada grave", agradeció Pico Barboza, sin esconder su edad. Cuidadoso en la alimentación, el único "desarreglo" que se permitió hasta hace unos años fue fumarse dos cigarrilos por día. "Mi papá siempre tuvo una salud de hierro", aportó Federico, uno de los tres hijos de Pico, además de Jorge y Marcelo.

Cuando cumplió 90, Barboza dejó de participar de los torneos organizados por la ITF y se transformó en un habitué de la Lurie World Cup, un certamen organizado por Bill Lurie, un empresario ya fallecido aficionado al tenis que construyó su fortuna con los combustibles en California, y que solventó durante varias temporadas en Palm Springs y San Diego un torneo internacional para la tercera edad que hasta la USTA (United States Tennis Association) le dio carácter oficial.

En abril de 2016, cuando cumplió un siglo de vida, Barboza podría haber seguido jugando al tenis, pero por un acto de amor y compañerismo dejó de hacerlo. Es que por cuestiones físicas, Gladys, su mujer, ya no podía acompañarlo dentro de la cancha. La figura de Pico será recordara siempre en el BALTC.

Los restos de Federico 'Pico' Barboza serán velados este martes de 12 a 22 en la Cochería Sierra en A. Alsina 1546, Florida. El entierro será el miércoles por la mañana en el Cementerio de Lomas de Zamora.