Suscriptor digital

La queja de las empresas: dicen que el ajuste siempre lo termina pagando el sector privado

Fuente: LA NACION - Crédito: Shutterstock
Francisco Jueguen
(0)
3 de septiembre de 2018  • 15:55

En un contexto recesivo y de elevada presión fiscal, y a pesar de la fuerte devaluación, la preocupación crece entre aquellos que deberán pagar el impacto del fin del gradualismo acelerado y absorber los costos de dar el paso al nuevo leit motiv de "déficit cero" para amortiguar la crisis del dólar. El cambio de modelo, que desde mañana sumará retenciones transversales a toda la economía, golpeará -dicen en el sector privado- la rentabilidad de los exportadores, muchos de los que tienen varios costos dolarizados.

"Estamos en una situación muy límite en la que al final el ajuste termina, como siempre, sobre el sector privado", afirmó a LA NACION Miguel Acevedo, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA). "Se ha hecho una generalización de las retenciones sin tener en cuenta el agregado de valor. Nadie está diciendo de no aportar. Lo que estamos diciendo es que cuando aportás, tiene que haber un equilibrio entre el valor agregado a las exportaciones", agregó.

La UIA mantendrá mañana su cumbre industrial en Parque Norte a la que está invitado el presidente Mauricio Macri. Hasta hoy no estaba claro si asistiría o no. Muchos de los empresarios invitados creen que será un encuentro caliente en un contexto de recesión económica, tasas altas, bajas de reintegros y las nuevas retenciones anunciadas ayer.

"Faltan algunos detalles que estamos contrastando con la información que llega del Gobierno y los colegas de Adefa (la asociación que reúne a las terminales)", dijo Hernán Vázquez, presidente de Volkswagen Argentina a este medio. "Pero el escenario lo miro con preocupación. Entiendo que nos toca a algunos sectores poner el hombro para salir de esta situación. Asumo la responsabilidad. Lo que pasa es que a veces las medidas traen desajustes y nos pueden afectar de una forma importante", afirmó el ejecutivo.

"Un tipo de cambio tan devaluado beneficia a quienes exportamos, pero dos tercios de lo que exportamos son insumos que compramos en moneda dura. Con lo que el factor devaluación no nos trae un gran beneficio. La quita de reintegros sumado ahora a $3 por dólar exportados en retenciones tendrá un impacto económico realmente importante que nos afectará. Sin duda", agregó e indicó que las ventas de agosto cayeron 25% interanual en el mercado local.

"Las exportaciones nos permitían seguir trabajando para nivelar la situación. Ahora vamos a ver cuando conozcamos todos los detalles. Por una parte, como responsables de grandes compañías debemos ayudar a que el país encarrile la situación. Estoy de acuerdo. Pero las reglas del juego tienen que ser claras y no tienen que cambiar de forma dramática", advirtió.

Más allá de la medida puntal, otros hombres de negocios piden un cambio de perspectiva. "Para mí son medidas negativas", indicó José Urtubey, director de Celulosa. "Puntualmente, porque seguimos hablando de ajuste sin combinarlo con alguna medida que tenga una mirada a la producción", dijo. "No hay financiamiento, la carga tributaria es alta, la logística mala y hay extracostos por todos lados. Esto es lo que siempre se criticó. Es decir que ganamos competitividad solamente con un tipo de cambio alto", cuestionó el dirigente fabril.

Otro dirigente industrial de los insumos básicos contó a este medio que ya elevó notas con cuestionamientos y pedidos de explicación al ministerio de Producción que conduce Dante Sica. "Hay falta de explicaciones. Este es un camino muy voluntarista", cuestionó. En tanto, en la Cámara del Acero dijeron que todavía están esperando la reacción de sus socios.

"La disminución de los reintegros y la fijación de retenciones afectan la agregación de valor", afirmó Daniel Funes de Rioja, presidente de Copal, la entidad que agrupa a las empresas alimenticias. "Uno comprende la emergencia, pero a partir de eso debemos buscar los medios, dentro de las restricciones presupuestarias, para trabajar en defender el empleo, las pymes y la competitividad". Sin embargo, señaló: "Uno no puede sino coincidir con que el equilibrio fiscal haya que conseguirlo con un estado eficiente y a un costo compatible con nuestra realidad".

"Nadie puede objetar la visión de las medidas para resolver la crisis y generar confianza, pero por el otro lado, dado que el propio Presidente reconoce que la presión fiscal que tenemos es fenomenal y con impuestos distorsivos, implementar la reforma fiscal no deja de ser una prioridad. En caso contrario, la economía informal desplazará a la formal", agregó. Durante el fin de semana, muchos de los rumores apuntaron a que el Gobierno estaba planificando oponer en stand-by algunos de los puntos de la reforma, como la baja de contribuciones patronales.

"Nuestra posición es que el proceso de cambio estructural de la Argentina no debe pensarse de manera separada de la economía internacional porque, en un mundo globalizado, la dinámica de la productividad no es independiente de la evolución de la competitividad", dijo el presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), Enrique Mantilla. "Una economía no competitiva típicamente enfrenta restricciones de liquidez externa que son fuentes de inestabilidad macroeconómica, y la volatilidad y el crecimiento están intensamente relacionados", completo Mantilla, que afirmó que están analizando los impactos por sectores.

"Este aumento de impuestos generan un fuerte dolor", afirmó Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) a este medio. "Son instrumentos que desalientan la producción, la exportación y el empleo, aunque involucre a nuevos actores del sector exportador", estimó y dijo: "Pero habría que incluir a más sectores para que contribuyan y hay que dar una pelea más profunda contra la evasión para diluir el costo fiscal completo".

Para la SRA, el campo aportará 2600 millones de dólares extras, 1800 millones por cereales y oleaginosas y 800 millones por el resto (láctos, carnes y economías regionales). El agro aportará el 36% del total de los fondos que llegarán a las arcas públicas por las retenciones. "Es un momento muy especial, una emergencia cambiaria. Por eso, confiamos en que sea un mecanismo transitorios y de corto plazo para consolidar una economía", señaló Pelegrina. "Este es un sogazo que no esperábamos. Ojalá m afecte a toda la economía del campo".

"No nos consultaron nada. Se va al 28,5% para el poroto y al 26,5% para porotos y aceites", afirmó a LA NACION, Dardo Chiesa, presidente de CRA. "Ellos juegan con los ingresos (por el Gobierno. Pero los costos y el gasoil están a un precio internacional, y la tasa al 60%, ¿quién la paga? Es un golpe durísimo para el campo", dijo el dirigente.

"Es una clara suba de retenciones", dijo Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC, que agrupa a los aceiteros y cerealeros. Idígoras reclamó que le pedirá al Gobierno "previsibilidad, temporalidad, y equidad de los productos primarios con los subproductos".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?