Rechazo y pesar entre los investigadores por la eliminación del Ministerio de Ciencia

Marcha de investigadores en contra del ajuste
Marcha de investigadores en contra del ajuste Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Nora Bär
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3 de septiembre de 2018  • 19:35

Mientras una alta fuente del ex Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (Mincyt) informaba que Lino Barañao permanecería "si se garantizaba la continuidad de la estructura y el presupuesto" y que "su compromiso, mantener el equipo humano altamente calificado, sigue intacto", las palabras que más se escuchaban entre los investigadores eran "repudio" y "tristeza".

"Es una noticia muy triste y que termina de reflejar la poca prioridad que pasó a tener la ciencia y la tecnología desde 2016 -opinó el sociólogo Daniel Schteingart, becario posdoctoral del Conicet-. La madre de todas las batallas del desarrollo es la inversión en ciencia y tecnología, sin la cual es imposible entender las capacidades tecnológicas de los países y sus diferenciales de productividad. Empequeñecer la ciencia y la tecnología es una pésima noticia para el desarrollo de largo plazo de nuestro país".

"Hoy es un dia muy triste para la Argentina -subrayó por correo electrónico Ernesto Calvo, químico y nanotecnólogo que el año pasado, tras ganar el concurso internacional Bright Minds Challenge, se había reunido con el presidente Macri para pedirle más inversión en ciencia y tecnología-. Luego de una semana en Israel, donde di conferencias en el Instituto Weizmann y la Universiad Bar Ilan, y en Jerusalem, estoy en Bologna en la reunión anual de la Sociedad Intenacional de Electroquímica. Somos lo opuesto a Israel: no nos podemos poner de acuerdo para construir una sociedad para todos. La eliminacion del Mincyt es un error histórico que tendrá serias consecuencias económicas, mucho más importantes que el endeudamiento, porque hipoteca la tradición científica y el futuro. Jamás Israel haría tal cosa. En los años cincuenta no tenían comida, pero en el Weizman construían una computadora. Hoy, el mayor ingreso de ese país es por alta tecnología. Son líderes en computación. Tienen 27 investigadores cada 1000 habitantes económicamente activos".

También el conocido neurocientífico Facundo Manes, rechazó la eliminación de los ministerios de Ciencia y de Salud. "El desarrollo inclusivo del país depende de la inversión en salud, ciencia y tecnología -dijo-. Los cambios en los ministerios evidencian que estas áreas hoy no son una prioridad. Este retroceso es una decisión errónea y peligrosa para el presente y para el futuro".

""Para nosotros, el Mincyt fue un sueño cumplido y el punto culminante de una política de desarrollo de la ciencia y la tecnología --destacó Ana Franchi, investigadora del Conicet y miembro del grupo CyTA--. Esta decisión también marca un punto culminante, pero de una política de ahogo de la ciencia. Lo que más me preocupa es la gran desilusión de los jóvenes. Por eso, este cierre es más que simbólico. Me acuerdo de cuando Paenza, al recibir el Martin Fierro por su programa "Científicos Industria Argentina", dijo: 'Este gobierno va a pasar, pero el ministerio va a quedar'. Con esto, desaparece un proyecto que era una política de Estado. Hoy el laboratorio era un velorio".

Para Fernando Stefani, también nanotecnólogo, "esto es el corolario de una política de desfinanciamiento sistemático del sistema nacional de ciencia y tecnología que viene aplicando el gobierno en contra de todas sus promesas de campaña. Es muy difícil motivar a los jóvenes a quedarse en el país en estas condiciones. Además, las posibilidades de prosperidad a futuro de la Argentina están en serio riesgo. Nos estamos creando un grave problema. Sin generar conocimiento, sin dominar las tecnologías, será cada vez más difícil ser competitivos".

El Mincyt fue creado el 10 de diciembre de 2007 y Lino Barañao fue su primer y único titular, ya que fue reelegido para el segundo mandato de Cristina Kirchner y luego confirmado en su cargo por Mauricio Macri.

Con una estructura pequeña, tiene dos programas propios (sacando la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, encargada de otorgar subsidios de investigación, el Conicet y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales): la administración y las áreas sustantivas (planificación y articulación de políticas científicas). "Es de suponer que las áreas sustantivas seguirán sin cambios en una secretaría -especula el físico Jorge Aliaga, ex subsecretario de Evaluación Institucional del Mincyt y ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA-. Y el recorte en la administración (mesa de entradas, personal, legales) no puede ser muy importante, porque la mayoría son cargos de planta. En todo caso se sumarán a las áreas respectivas de Educación".

Para Aliaga, el paso de un Ministerio a una Secretaría de Estado implica una pérdida de jerarquía, y de autonomía y rapidez en la toma de decisiones. Pero el ahorro es irrelevante, ya que es poco lo que se puede recortar, además del cargo de ministro, uno de los dos de secretario y alguna de las cinco subsecretarías actuales.

"Es una medida sin impacto sustantivo en la baja del gasto público y con un mensaje negativo sobre la importancia estratégica del sector -subrayó-. El mayor daño al sistema científico ya se hizo con los recortes al Conicet, el INTI, el INTA y la Conea, y con la reducción del poder de compra de los subsidios a la investigación por la devaluación. Por supuesto, se puede estar peor, si crece la pérdida de salarios en paritarias o baja la cantidad de becas".

El Consejo Superior de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA hizo conocer una declaración de rechazo en la que afirma que con la creación del Ministerio se había jerarquizado la actividad científico-tecnológica que hasta ese momento estaba institucionalmente representada por una Secretaría de Estado dependiente del Ministerio de Educación. "El presupuesto propio y la decisión ministerial, además de permitir una gestión mas ágil, constituyó un hito histórico en la conformación de un Estado moderno, en el que la ciencia y la tecnología son pilares para el desarrollo social y económico -afirma el documento-.Desde diciembre de 2015, las políticas del gobierno nacional tendieron al achicamiento del sistema de ciencia y tecnología, y al ajuste de todas las variables relevantes: salarios, subsidios, equipamiento e ingresos a las carreras de Investigador Científico y de Personal de Apoyo del Conicet. El descenso del Mincyt al rango de Secretaría de Estado no conlleva un ahorro presupuestario importante, pero constituye una señal de la escasa valoración que este gobierno le otorga a la ciencia y la tecnología".

Hacia las 17, una multitud se reunió en la explanada del Polo Científico, en Godoy Cruz y Paraguay, para manifestarse en contra de la medida. "Con esta degradación, la ciencia y la tecnología desaparecen de la primera línea de las políticas públicas", afirmó uno de los oradores, el físico Diego Hurtado de Mendoza.

La socióloga e historiadora Dora Barrancos, además de integrante del Directorio del Conicet, exhortó a no dejarse arrastrar por el desánimo. "No le vamos a poner acta de defunción al Mincyt -dijo-. Fue un proyecto luminoso, no solo de investigadores e investigadoras, sino del conjunto de la sociedad argentina. Me acuerdo de cuando esto que era un basural que se convirtió en el Polo. Veníamos a mostrarlo con orgullo. Pensamos que no se iban a atrever a tanto, pero se atrevieron".

Por: Nora Bär

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