En Italia, la prensa y los fanáticos está furiosos con Ferrari tras la inesperada derrota en Monza

3 de septiembre de 2018  • 17:46

Italia está furiosa. Después de 18 años, las Ferrari había copado la primera fila de partida en el clásico Gran Premio de Fórmula 1, una cita clásica cada año, en septiembre, en el caliente asfalto de Monza. Todo el esfuerzo se diluyó el domingo al cabo de 76 minutos, vencidos los autos rojos de Maranello por la plateada Mercedes del campeón Lewis Hamilton, una afrenta que pocos perdonaron ayer en la península.

"Gol en contra de Ferrari" , tituló la tradicional Gazzetta dello Sport. "Todo funciona mal en el equipo rojo", editorializó.

Los errores que Ferrari sumó a lo largo de las 53 vueltas del Gran Premio, la carrera de más corta duración en la temporada, fueron demasiado evidentes y dejaron expuesta a la escudería; el rol de Sebastian Vettel fue muy cuestionado. "Mientras Mercedes dispone de un piloto que compensa las carencias de su máquina, inspirando la estrategia, la Ferrari tiene como prioridad a un piloto vulnerable a la emotividad y que necesita un auto prácticamente perfecto para ganar", lo criticó el expiloto italiano de F.1 Bruno Giacomelli.

A diferencia de Ferrari, Mercedes se ocupó especialmente de ordenar todo el trabajo durante el Gran Premio, manera lógica de compensar el déficit de sus coches respecto a las Ferrari. Hamilton fue aleccionado para no hacer su cambio de neumáticos en la misma vuelta que Raikkönen, a Bottas se le encargó reducir el ritmo de su compatriota ferrarista, y una vez que terminó el GP, el director deportivo Toto Wolff ordenó por radio a sus dos pilotos "vengan en formación [hasta los boxes] solo para que vean nuestros colegas italianos".

"Fue la carrera de su vida", señaló el Daily Mail sobre Hamilton, que coronó un día perfecto. "Lo suyo fue un 10", lo elogió el brasileño Felipe Massa, que peleó con el inglés el título mundial de 2008 para perderlo en la última curva de la última vuelta de la carrera final, en Brasil. "No tenía nada que perder y estuvo fenomenal en la largada y durante toda la carrera, todo lo que quiso hacer le salió a la perfección". Para Massa, "Vettel fue un ingenuo al dejarle espacio y no debió resistir que lo pasara a toda costa".

También se puso en entredicho el papel jugado por Kimi Raikkonen, e l autor de la pole position con su vuelta sabatina, la más rápida de la historia, y la posibilidad de que, reavivado el fantasma del reemplazo en favor del francés Charles Leclerc -un pase que volvió a rumorearse en Monza- el finlandés haya sido menos piloto de equipo que en carreras anteriores.

Jarno Trulli, ganador del GP de Mónaco de 2004, opinó que Raikkönen "debió eventualmente dejarse superar, pero en cambio le cerró de un modo bastante duro la puerta a su cmpañero, algo que sorprendió incluso a Hamilton". Según el italiano, "no hubo una estrategia en la largada para ayudar a Vettel". El director deportivo de la escuadra de Maranello, Maurizio arrivabene, se defendió argumentando que "es peligroso dar instrucciones para la largada".

Ferrari quedó 25 puntos por debajo de Mercedes en el campeonato de constructores, pero Vettel ya está a 30 puntos de Hamilton, cuando quedan siete Grandes Premios (y un máximo de 175 puntos) en juego. No todos piensan que la oportunidad está perdida: "Para recuperarse todavía hay tiempo, con el potencial que la Ferrari tiene a disposición", opinó Daniele Sparisci en el Corriere della Sera. "Pero el cuatro veces campeón del mundo [por Vettel] deberá ser perfecto".

No abunda la convicción de que esa condición vaya a cumplirse. En Italia recuerdan los errores de Baku (cuando se apresuró en un relanzamiento, se pasó en una curva y lo que pudo haber sido victoria acabó siendo un cuarto lugar), de Paul Ricard (cuando chocó a Bottas en la primera curva), de Austria (penalizado por obstaculizar a Carlos Sainz en la clasificación, perdió tres lugares en la largada y solo fue tercero en la carrera en que ambos Mercedes abandonaron) y de Hockenheim, cuando se despistó mientras marchaba en punta, con el piso húmedo y Hamilton descontando la ventaja. La presión sobre el alemán es increíble: en eso acuerda el propio piloto inglés.

"Es muy difícil para la gente que está mirando sentir lo que nosotros sentimos. La presión es la más alta que yo pueda recordar desde que corro en Fórmula 1", aceptó el campeón mundial el domingo. "Es la presión que uno se impone tratando de tener éxito, la presión de todos tus deseos y temores, la que se impone a partir de toda la gente que depende de uno, que es mucha". Ferrari no gana en Monza desde 2010 y no conquista un título desde 2007. Cuanto más rindan las máquinas en la pista, mayor será la obligación que le harán sentir a Vettel. Italia está furiosa: quiere el título mundial. No tendrá piedad frente a nuevas equivocaciones.

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