De Ministerios a Secretarías: qué implican los cambios anunciados por Macri

3 de septiembre de 2018  • 20:08

Dos certezas dejó el rearmado del Gabinete: el presidente Mauricio Macri les exigió a los ministros sobrevivientes que salgan a defender al Gobierno y el recorte de ministerios no representará un ahorro para las alicaídas arcas públicas ni habrá despidos.

Comienza una nueva era para los funcionarios ratificados en sus cargos. Ya no hay espacio para "esconderse" cuando los temas calientes de la agenda pública no los involucre, como sucedió hasta el último fin de semana o durante los meses de la crisis económica. En la primera reunión de gabinete con el equipo compacto, el Presidente fue claro y directo: "Ahora son ministro del Gobierno, no solo de sus áreas".

En nuevo esquema empoderó a Nicolás Dujovne (Economía y Energía), Rogelio Frigerio (Interior), Patricia Bullrich (Seguridad), Carolina Stanley (Desarrollo Social y Salud), Germán Garavano (Justicia), Jorge Faurie (Cancillería), Oscar Aguad (Defensa), Alejandro Finnochiaro (Educación), Guillermo Dietrich (Transporte) y Dante Sica (Producción y Trabajo).

El cambio más fuerte es para adentro. Se terminó el modelo de gestión, en el que Macri encomendaba el seguimiento del día a día en los exvicejefes de gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. A partir de ahora reportarán directamente al Presidente.

Los ministros ya no estarán encorsetados por los requerimientos y cumplimientos pautados con el dúo que hasta ayer fueron los "ojos y la inteligencia" -descripción que solo quedó para el jefe de Gabinete, Marcos Peña- del jefe del Estado. Andrés Ibarra, flamante vicejefe de gabinete, tendrá una función similar a la que realizó como ministro de Modernización.

Más de poder y capacidad de acción, pero a cambio tendrán mayor exposición. "Vamos a tener que ser voceros del Gobierno", reconoció uno de los 10 funcionarios ratificados por Macri. Este rol solo lo asumían Frigerio y Bullrich.

Los ministros le reclamaron al Presidente contar con buena información de cada área, algo que hasta ahora solo sucedía a cuenta gotas. "La gestión estaba en la cabeza de Mario (Quintana) y Gustavo (Lopetegui). La mayoría de nosotros no participaba de las decisiones. Ahora nos vamos a reunir todos los días", describió otro de los ministros que resistió al vendaval.

Las salidas de los exvicejefes -Quintana se iría del Gobierno y Lopetegui aceptaría el cargo como asesor del Presidente- fue celebrada por gran parte de los funcionarios confirmados por Macri. "Que no estén cambia todo", resaltó uno de los 10 ministros.

Otra muestra de empoderamiento es que cada ministro definirá la reestructuración de su área. Es que los ministerios de Ambiente y Desarrollo Sustentable; Energía, Turismo, Trabajo, Agroindustria, Salud, Cultura y Ciencia y Tecnología se convertirán en Secretarías de Estado, pero esto no significa un ahorro ni habrá despidos, al menos en una primera etapa.

"Fue un gesto político", admitió un hombre con acceso al despacho presidencial. Así, en medio del ajuste fiscal que anunció ayer Dujovne para llegar a déficit cero, la reducción del gabinete no impactará en las alicaídas cuentas públicas.

Ya son varios los exministros que trabajan con sus nuevos jefes, sus expares, para evitar, en la medida de lo posible, alterar el actual organigrama de cada área. Eso sucede en Trabajo, con Jorge Triaca , y en Salud, con Adolfo Rubinstein . Además, acordaron que no habrá una rebaja salarial.

Eso sí, Macri les demandó a sus ministros que los cambios no "demoren la gestión". Esa fue siempre una de las principales trabas que tenía el Presidente para realizar el cambio que le exigían desde "la política y el círculo rojo".

Con el nuevo sistema de gestión de gobierno que puso en marcha ayer, el jefe del Estado busca imprimir mayor velocidad a la toma de decisiones y acerca a los ministros al Presidente. "Compacta las definiciones", explicaron fuentes oficiales.

Cerca de Macri no todos quedaron conformes con los cambios. Los que vieron rebajados sus cargos por obvias razones, pero también entre los que mantuvieron su ministerio. Algunos esperaban cambios más "al hueso"; Macri, en tanto, tampoco quedó satisfecho. Es que el Presidente nunca quiso avanzar con estas modificaciones.