Por primera vez, procesan a un "arrepentido" por dar información falsa

Es un imputado por narcotráfico que dio información falsa
3 de septiembre de 2018  • 22:05

J. D. V. nació hace 62 años en Romang, una ciudad del centro-este de Santa Fe. Divorciado, hoy pasa sus días en el Complejo Penitenciario Federal I, en Ezeiza. Dentro de pocos meses será juzgado por un Tribunal Oral en lo Penal Económico (TOPE) como integrante de una banda que intentó ingresar de contrabando en la Argentina casi 30.000 pastillas de éxtasis. Pero, más que por ese caso en sí, la historia judicial del país lo recordará como el primer "imputado colaborador" -coloquialmente, un "arrepentido"- en ser procesado por el delito de proporción maliciosa de información falsa o inexacta. Es decir, por mentir en busca de mejorar su situación.

En las últimas horas el juez federal porteño Sergio Torres le dictó la prisión preventiva y le trabó un embargo por 200.000 pesos. Según Torres, J.D.V. provocó una "desviación de la pesquisa".

De ser encontrado culpable en un juicio, J. D. V. podría recibir una pena de entre 4 y 10 años de cárcel.

"La desviación de la pesquisa provocada por la conducta de J. D. V. fue tal que, al día de hoy, la investigación [en la que se apunta a dar con los eslabones superiores de la banda narco] se encuentra archivada", afirmó el juez Torres en su resolución.

El magistrado se encontró ante una situación inédita en Tribunales: decidir sobre la situación de un arrepentido o imputado colaborador que aporta información falsa. Así lo explicó Torres en las "consideraciones preliminares" de la resolución, donde habló de "la ausencia de precedentes jurisprudenciales" .

Desde Alemania

La investigación por la que fue detenido J. D. V. comenzó el 11 de octubre pasado cuando autoridades aduaneras alemanas descubrieron 29.979 pastillas de éxtasis ocultas en un paquete que tenía como destino el aeropuerto de Ezeiza. Había sido despachado en el municipio de Torrejón de Ardoz, Madrid. La droga estaba oculta en un calefón electrónico.

J. D. V. figuraba como destinatario de la encomienda. Además de él fueron detenidos otros cuatro sospechosos. La organización criminal estaba integrada por argentinos y dominicanos. En la investigación participaron el juez en lo penal económico Rafael Caputo, el fiscal del fuero Emilio Guerberoff y detectives de la División Operaciones Federales de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal Argentina.

El momento en que los perros especializados descubren la droga

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Presos J. D. V. y los otros cuatro sospechosos, restaba identificar y detener a los eslabones superiores de la organización narcocriminal, es especial, a un sospechoso al que se lo conocía como "Morocho Pera".

"Yo puedo aportar datos de dónde está Morocho Pera y de cómo ingresan las pastillas en la Argentina", había dicho J. D.V. ante la Justicia.

El imputado aportó la fotocopia de un pasaporte emitido por la República Dominicana a nombre de Santo Isaías Feliz Pérez, al que señaló como Morocho Pera.

Feliz Pérez fue detenido y en una rueda de reconocimiento de personas el "imputado colaborador" lo señaló como el hombre buscado.

Pero no era más que una mentira. Feliz Pérez terminó sobreseído y el fiscal Guerberoff pidió al juez Caputo que se extrajera aquel testimonio para investigar a J. D. V. por dar información falsa.

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