En Monterrey, una casa a todo color proyectada como fabuloso premio de un concurso

4 de septiembre de 2018  

Abarcar una cultura, su paisaje, sus costumbres y las señas de lujo que podrían deslumbrar al afortunado ganador de un concurso. Solo esas premisas ya constituyen un punto de partida ambicioso... y todavía falta el diseño que, además de ser hermoso, se destaca por su enorme responsabilidad en el ahorro de energía.

Tan sofisticado proyecto fue desarrollado por los arquitectos Belén Moneo y Jeff Brock, del estudio madrileño Moneo Brock-con oficinas en España, Estados Unidos y América Latina-. Su destino, ser objeto del sorteo benéfico anual que realiza el Instituto Tecnológico de Monterrey, creado para recaudar fondos para becas estudiantiles y ya célebre en la región, justamente por el nivel de sus premios.

El material de inspiración estaba dado por un enorme terreno inclinado con cuatro árboles (tres nogales y un Ligustrum lucidum, que allá conocen como "trueno") y las montañas de la Sierra Madre de fondo. Se proyectó pues una casa que literalmente abraza esas especies centenarias, los materiales de la región y la obra de los artesanos locales para envolverlo todo en una fantasía a colores. ¿El dueño? Aquel a quien esta vez le toque un golpe de suerte.

En el living principal, dispuestos en ‘L’, sofás ‘Mesh’ con base de madera y respaldo curvo de metal desplegado, un diseño de la gran Patricia Urquiola para la firma española Kettal. Crédito: Adrián Llaguno

En este gran ambiente, alfombra ‘Parquet’ en colorida reversión del patrón de "espina de pez" (Moneo Brock Studio). A los sofás 'Mesh', de Patricia Urquiola para Kettal, se suman, de espaldas al ventanal, dos butacas ‘Slow Chair’ de los hermanos Ronan y Erwan Bouroullec para Vitra. Las mesitas ‘Crossing’, son de Arik Levy, al igual que la gran lámpara colgante ‘Wireflow 3D’ (Vibia).

Los espacios están definidos por diseños internacionales de renombre, texturas naturales y la más audaz aplicación del color.

El muro revestido con mosaicos, obra del artista oaxaqueño Francisco Morales, oculta un tramo de la escala en este rincón del living. Crédito: Adrián Llaguno

En este sector del living, sillones de la línea ‘Sonia D’ (Moneo Brock Studio para Ecus), inspirada en la pintora y diseñadora francesa Sonia Delaunay, y sofá ‘Polder Compact’ (Hella Jongerius para Vitra). A cada lado, lámparas de pie ‘Tam Tam’ (Fabien Dumas para Marset).

"Admiramos y apreciamos el uso del color en la arquitectura mexicana, desde lo tradicional hasta los maestros Barragán y Legorreta, y lo incorporamos en estos muros que caracterizan tanto el exterior como el interior", cuentan los arquitectos. Belén Moneo y Jeff Brock, responsables de la arquitectura y el interiorismo.

Como una escalera de Penrose materializada, el reverso a contratono crea un juego óptico que le da entidad a este elemento. Crédito: Adrián Llaguno
Una terraza prolonga la superficie del living. Se equipó con mobiliario en la misma gama: sillones ‘Roll Club’ para exterior con almohadones cilíndricos desmontables y mesas de la colección ‘Mesh’, todo de Patricia Urquiola para Kettal. Crédito: Adrián Llaguno
Materiales industriales y naturales, superficies transparentes y sólidas. La colección de muebles ‘Mesh’ de Kettal concebida para exterior se hace lugar puertas adentro con exquisito diseño. Crédito: Adrián Llaguno

Sumado a un uso magistral de las perspectivas, las paredes que se dejaron en blanco iluminan los planos de color y crean efímeras obras de arte moderno en una experiencia 360°.

El muro pintado en un tono de lila pálido marca el recorrido desde el acceso principal. Hacia la derecha, se encuentra la cocina; a la izquierda, el biombo ‘Plexijazz’ (Moneo Brock Studio) define el corredor que acompaña al recién llegado hasta la zona del estar.

El muro de calcáreos artesanales que vimos en el living reaparece en un pintoresco efecto de alfombra. Crédito: Adrián Llaguno

En el sector del comedor, mesa en madera (Viccarbe), sillas ‘Belleville’ apilables (Ronan & Erwan Bouroullec para Vitra) y lámpara ‘Space Cloud’ (Ross Lovegrove para Artemide). A pesar de su aspecto ultraliviano, la malla que cierra la fachada es de acero inoxidable.

Inspirada en la arquitectura local, la fachada de tonos vivos y patrones geométricos ya es parte del paisaje de la Sierra Madre. Crédito: Adrián Llaguno
En la cocina, banquetas giratorias ‘Klip’ (Víctor Carrasco para Viccarbe), electrodomésticos de bajo consumo e iluminación led. Crédito: Adrián Llaguno

El sector -que mira para afuera, hacia uno de los tres nogales en torno a los que se proyectó la casa- tiene azulejos que también llevan firma local: son de Jared Sanjuan Hernández (Mosaicos Oaxaca). Más atrás, las montañas de la Sierra Madre, que serán marco de las típicas barbacoas del domingo.

La gigantografía de un bodegón flamenco ‘Vase of Flowers’ (Murals Wallpaper) aporta su claroscuro barroco de manera espectacular. Lo cotidiano llevado a gran escala. Crédito: Adrián Llaguno
El comedor diario está delimitado con baldosas del artista Francisco Toledo. Crédito: Adrián Llaguno

En la zona de estar, lámpara de techo ‘Tam Tam’ (Fabien Dumas para Marset), cuyo nombre y morfología remiten a tambores.

En la suite, cama de madera con dosel y alfombra ‘Miles’ de lana (Moneo Brock Studio). Crédito: Adrián Llaguno

Invirtiendo la disposición clásica, se ubicaron los cuatro cuartos en el nivel del sótano. Todos cuentan con aberturas corredizas que salen a diferentes expansiones al aire libre. "Nos gusta mucho establecer una relación entre la arquitectura y la naturaleza", puntualizan los responsables.

En el cuarto de los niños, otro importante mural, el modelo ‘Watercraft’ de Murals Wallpaper, y biblioteca ‘Chromodular’ de metacrilato (Moneo Brock Studio). Crédito: Adrián Llaguno
Abajo también se dispuso una sala de TV, visible desde la doble altura del living, con alfombra ‘Dogwood Down’ (de Polly Apfelbaum para Moneo Brock Studio). Crédito: Adrián Llaguno
La ubicación de la pileta contribuye a amortiguar el calentamiento de la casa. Crédito: Adrián Llaguno

Decoración y frescura aporta la copa de un añoso Ligustrum lucidum que, en su máxima altura, se asoma en medio de la terraza, poderoso como un talisman. El espacio está pensado para festejos, reuniones y relax. Cuenta con asador y una zona de chill-out, inmejorable remate para una casa pensada como un primer premio.

Planos con textura

Original y unidimendional, así presenta el estudio Moneo Brock el proyecto de decoración. Acá, las áreas públicas en el piso intermedio.
Una visión bien gráfica y colorida de los dormitorios.
Esta nota forma parte de nuestra edición de septiembre.

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