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Bestiario

Chirola, el puma rescatado en Córdoba, símbolo de la lucha por preservar su especie

Jimena Barrionuevo
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5 de septiembre de 2018  • 00:45

Ocurrió en la ciudad de Jesús María, en el centro-norte de la provincia de Córdoba y fue sin dudas una imagen que puso sobre la mesa el problema que enfrentan los pumas en nuestro país. Lo encontraron vagando en las calles, en un completo y total estado de desnutrición. Probablemente había sido la mascota de alguien que se deshizo de él porque se había convertido en un animal peligroso. Quien lo rescató, lo puso en una caja de zapatos y de inmediato lo llevó a la Secretaria de Ambiente del Gobierno de la Provincia. Allí quedó el animal hasta que llegó Karina Maschio, mejor conocida como Kai Pacha, un símbolo de quienes trabajan en Córdoba por la fauna nativa. Kai tiene 50 años y hace más de 20 se hizo cargo de El Edén, una reserva con un puñado de animales que su padre (un cazador arrepentido) tenía en Villa Rumipal y que hoy sigue vigente como reserva natural bajo el nombre de Pumakawa.

"¿Qué tiempo calculan que tiene?", le preguntó Kai por teléfono a quien cuidaba al pequeño puma mientras ella se apuraba para llegar al lugar. "Un mes y chirolas", le dijeron. Y de allí nació su nombre. "Es evidente que había sido una mascota. Pero lo que la gente no se sabe es que llega un punto en que los tienen que soltar porque el puma no puede ser mascota. En primer lugar su instinto hace que no sea doméstico. Además, su tenencia es ilegal", aclara. Y sigue: "en Córdoba hay muchos casos de pumas como mascotas. Se los somete a amputaciones de sus garras, colmillos y castración temprana con la pretensión de tenerlos mansos. No es suficiente, el instinto no se puede amputar. Ellos a los 8 meses maduran hormonalmente, es la edad en que su madre les enseña a cazar. Y sus gestos de juego son los mismos de la cacería. Es decir, si un dueño juega con su puma mascota, el puma hace manotazo, manotazo y mordizco repetidas veces. Por lo que se tiene que encadenar, enjaular, y toma un lugar relegado dentro de una casa común, porque obviamente es peligroso para la seguridad de una familia, de un barrio... Es tambien la edad en que los dueños acuden a zoos y reservas para reubicarlos".

Cuando el veterinario revisó a Chirola, diagnosticó una severa desnutrición e indicó una dieta específica para que recuperara peso. Kai se ocupó de que el puma saliera adelante, tenía experiencia con animales rescatados y estaba poniendo todo de sí para darle una oportunidad a Chirola. A los ocho meses era tal su porte que todos quedaban estupefactos cuando lo veían pasar. Pero las secuelas de una deficiente alimentación en sus primeros días de vida dejaron su marca y Chirola dejó de caminar con sus patas traseras. Siguieron para él meses de rehabilitación con alimentación específica, masajes y la ayuda de un perro labrador que se llamaba Sancho. Chirola logró recuperarse. Hoy tiene 12 años, pesa unos 70 kg., goza de muy buena salud y vive en la reserva natural.

Instinto doblegado

El caso de Chirola pone en evidencia la problemática que atraviesan los pumas a lo largo y ancho del país. Así como él fue un cachorro indefenso, miles de pumas están hoy en situación de riesgo fuera de su habitat natural o en condición de mascotismo. Es que los pumas son de los pocos animales que se adaptan a todos los terrenos y por eso sirven como una suerte de termómetro de lo que pasa en el medio ambiente. "Si el puma no tiene presa para comer, cambia la dieta y busca en el corral del hombre. Por eso es que atacan cada vez más ganado. Siendo animales retraídos, difíciles de avistar, es una muestra de que en su entorno falta el cupo de comida que les corresponde. Si seguimos sembrando de forma indiscriminada y el puma sigue mostrando este poder de adaptación, vamos a tener pumas en las autopistas, en las ciudades", explica Kai.

En cuanto al mascotismo Kai no se cansa de repetir que el puma no puede ser mascota porque tiene gestos de juego y cacería que son los mismos. "Cuando uno esta jugando, el puma está cazando. Es un animal territorial, celoso, posesivo y, en una casa de familia, en el rango de un metro, un niño puede ser su presa. El puma actúa en secuencia y cuando se desencadena su comportamiento, no sabe lo que es el no. Por eso se los somete a cosas tremendas para doblegarlos. Terminan con cadenas muy fuertes en patios o lugares relegados de las casas".

Por eso, hay una serie de organizaciones y particulares que se están movilizando para lograr un programa nacional de conservacion del puma (Puma concolor) y acuerdos de la áreas gubernamentales con la gente que esta trabajando en red por la conservacion del mismo. En la mayoría de la provincias del país, el puma carece de protección legal explícita, aunque en algunas podría considerarse amparado por las distintas Leyes Generales de Protección de Fauna (propias o que adhieren a la Ley Nacional 22.421).

Además, es necesario que se reglamenten las leyes existentes que no se cumplen. "Por ejemplo, el Ministerio de produccion de Río Negro paga por matar a un puma porque lo consideran una plaga y opta por la opción más fácil en lugar de pensar en estrategias para convivir con la especie sin perjudicarla. Y en La Pampa se practica la caza enlatada. Quienes trabajamos en red, estamos actualizando un listado de zoos y reservas (que no existe) para poder obtener los datos de los pumas cautivos hoy en el pais y proceder a un estudio de los mismos. Necesitamos el apoyo gubernamental para agilizar el flujo de informacion con cada establecimiento, presupuesto para la toma de muestra y agilidad burócratica para los permisos pertinentes". El 30 de agosto fue declarado como el Día internacional del puma con el objetivo de lograr la conservación de la especie. Pero no es suficiente, la toma de conciencia y las acciones al respecto deben ser un objetivo hacia el que se trabaje en conjunto.

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