Wall Street mantiene dudas pese al "déficit cero" y mira con preocupación el frente político

Fuente: Archivo
Rafael Mathus Ruiz
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4 de septiembre de 2018  • 16:15

WASHINGTON.- El anuncio de la meta de "déficit cero" para 2019 no terminó de despejar las dudas que habitan en Wall Street sobre la viabilidad del programa económico del gobierno de Mauricio Macri , y, por el contrario, arraigó preocupaciones sobre el futuro político y social de la Argentina, ante una recesión que será más profunda de lo previsto hasta hace tan sólo unas semanas.

Un día después del discurso más extenso de Macri sobre la crisis, y de la presentación de un nuevo plan fiscal por parte del -ahora- ministro de Economía, Nicolás Dujovne , los inversores continuaban su castigo a la Argentina: en Estados Unidos, las acciones argentinas se desplomaban, los bonos caían y el riesgo país subía, y el Banco Central debía ofrecer otros US$ 500 millones en su cruzada por intentar frenar el derrape del peso, de los cuales finalmente se tomaron US$358 millones.

"¿A quién no le gusta el déficit cero? El financiamiento lo vas a tener. Con el dólar a $40, la macro se arregla. Ahora, la parte social, política, los consensos, eso sí me preocupa. No me preocupa el déficit o el financiamiento. Hoy por hoy, la duda es la credibilidad de un programa político sustentable que te acompañe la crisis", confesaba un ejecutivo de un fondo de inversión. "Para poner un peso en la Argentina, me gustaría ver consenso político para llevar la transición económica sin sobresaltos sociales", cerró.

Hecho el anuncio de la meta de "déficit cero", traders, analistas de bancos de inversión y directivos de fondos comenzaron a retocar sus números sobre la Argentina. La lectura predominante es que el nuevo guadañazo fiscal ayudará a aliviar las necesidades de financiamiento del Gobierno en 2019, pero a riesgo de un espiral recesivo más profundo y un mayor deterioro social y político. Y en Wall Street dudan que el plan sea viable.

Un informe de Bank of America indicó que la nueva meta fiscal "enfrenta grandes riesgos de implementación" dado el "espiral" recesivo y político, y consideró que "la incertidumbre sigue" sobre la viabilidad de los recortes en el gasto público. "Es probable que la recesión este año se profundice debido a las medidas de austeridad, la crisis cambiaria y las tasas de interés más altas, afectando la recaudación del Gobierno", indicó.

"El malestar social y las tensiones políticas (incluso dentro de la coalición) pueden amenazarla sustentabilidad del ajuste y afectar la imagen del Gobierno", agregó.

Otro informe, del banco de inversión JP Morgan, remarcó que el nuevo ajuste fiscal es "aún más difícil" que el original y remarcó que, aun con un aval del Fondo para adelantar los desembolsos previstos en el acuerdo stand-by, el Gobierno necesitará buscar unos US$ 4500 millones en el mercado el año próximo.

"La consolidación fiscal más rápida implica un ajuste aún más difícil que el originalmente planeado, ya que la recesión es probable que sea más prolongada de lo esperado", apuntó el informe.

Antes de que se conociera el nuevo paquete fiscal, el banco de inversión UBS advirtió en un informe a inversores que la "profundización de la crisis de confianza" hacia la Argentina era un llamado a tomar un "remedio amargo". El informe abogaba por una búsqueda adicional de apoyo financiero internacional; cambios en el gabinete que concentraran el diseño de las políticas macroeconómicas en una sola persona; Y una mejor comunicación con la gente y los inversores, una crítica recurrente y cada vez más fuerte hacia el Gobierno.

El análisis de UBS dejaba por sentado en una línea una de las dudas centrales que reinan entre los inversores: "El rango de posibles resultados para las próximas elecciones presidenciales es más amplio que nunca".

Alberto Ramos, del banco de inversión Goldman Sachs, uno de los analistas que había pedido una política fiscal más dura, advirtió tras los nuevos anuncios que el Gobierno deberá tener una "disciplina inquebrantable" para llevar adelante las medidas, un reconocimiento tácito a las dificultades para amasar el respaldo político interno necesario para cumplir con los números presentados.

Ramos fue otro de los que advirtió por un deterioro social."En general, el nuevo objetivo fiscal primario para el año 2019 es ambicioso y requerirá una disciplina inquebrantable por parte de las autoridades, particularmente dado el contexto de una recesión agravante y un posible aumento de la pobreza", indicó.

Un informe de Daniel Chodos, del banco de inversión Credit Suisse, dijo que el nuevo paquete fiscal tiene "aspectos positivos y negativos", aunque en líneas generales es "positivo".

"A pesar de que gran parte depende de nuevos impuestos para el sector exportador, la convergencia más rápida hacia un presupuesto equilibrado fortalecerá la posición fiscal del Gobierno y reducirá las vulnerabilidades", indicó Chodos, quien también hizo hincapié en las preocupaciones políticas: "La confianza tomará tiempo en recuperarse, ya que las preocupaciones sobre el alcance de la recesión, la política y los riesgos de implementación mantendrán los ánimos bajos en los próximos meses".

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