El poema budista con el que Mario Quintana se despidió de su equipo

El "vicejefe" de Gabinete oficializó hoy su alejamiento del cargo
El "vicejefe" de Gabinete oficializó hoy su alejamiento del cargo Fuente: Archivo - Crédito: Fabián Marelli / LA NACION
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4 de septiembre de 2018  • 17:38

Mario Quintana eligió un poema del monje budista Thich Nhat Hanh para despedir a su equipo, según divulgaron hoy personas cercanas a su entorno. El ex "vicejefe" de Gabinete oficializó hoy su renuncia, pero se despidió ayer de sus colaboradores en el Gobierno.

"No digas que partiré mañana / porque todavía estoy llegando". Así comienza el poema de 46 versos de Thich Nhat Hanh elegido por Quintana. El autor, nacido en Vietnam, es reconocido mundialmente por su activismo por la paz.

Algunos de los presentes en la despedida calificaron al momento de "emotivo". "Estuve ayer en la última reunión de Mario Quintana con su equipo, en la que leyó el poema de Thich Nhat Hanh. Fue un momento emotivo y difícil, como cualquier despedida. Gracias Mario por la pasión y la visión de estos años trabajando juntos", dijo hoy Hernán Iglesias Illa, miembro del área de comunicación estratégica de Jefatura de Gabinete, en su cuenta de Twitter.

Quintana, extitular de la Secretaría de Coordinación Interministerial, y Gustavo Lopetegui, extitular de la Secretaría de Coordinación de Políticas Públicas, fueron reemplazados por Andrés Ibarra, tras la crisis cambiaria que se desató la semana pasada.

A continuación, el poema completo:

No digas que partiré mañana

porque todavía estoy llegando.

Mira profundamente: llego a cada instante

para ser el brote de una rama de primavera,

para ser un pequeño pájaro de alas aún frágiles

que aprende a cantar en su nuevo nido,

para ser oruga en el corazón de una flor,

para ser una piedra preciosa escondida en una roca.

Todavía estoy llegando para reír y llorar,

para temer y esperar,

pues el ritmo de mi corazón es el nacimiento y la muerte

de todo lo que vive.

Soy el efímero insecto en metamorfosis

sobre la superficie del río,

y soy el pájaro que cuando llega la primavera

llega a tiempo para devorar este insecto.

Soy una rana que nada feliz

en el agua clara de un estanque,

y soy la culebra que se acerca

sigilosa para alimentarse de la rana.

Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos,

con piernas delgadas como cañas de bambú,

y soy el comerciante de armas

que vende armas mortales a Uganda.

Soy la niña de 12 años

refugiada en un pequeño bote,

que se arroja al mar

tras haber sido violada por un pirata,

y soy el pirata

cuyo corazón es incapaz de amar.

Soy el miembro del Politburó

con todo el poder en mis manos,

y soy el hombre que ha de pagar su deuda de sangre

a mi pueblo, muriendo lentamente

en un campo de concentración.

Mi alegría es como la primavera, tan cálida

que abre las flores de toda la Tierra.

mi dolor es como un río de lágrimas,

tan desbordante que llena todos los Océanos.

Llámame por mis verdaderos nombres

para poder oír al mismo tiempo mis llantos y mis risas,

para poder ver que mi dolor y mi alegría son la misma cosa.

Por favor, llámame por mis verdaderos nombres

para que pueda despertar

y quede abierta la puerta de mi corazón,

la puerta de la compasión.

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