Las redes sociales y la "fórmula de Foley"

Santiago Bilinkis
Santiago Bilinkis PARA LA NACION
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9 de septiembre de 2018  

En 1984, hubo una película llamada Un detective suelto en Hollywood. En ella, el comediante Eddie Murphy encarnaba a un detective un tanto peculiar llamado Axel Foley. Foley no dudaba en inventar historias extravagantes o abusar del caradurismo para conseguir lo que necesitaba. Algo de esa película me quedó dando vueltas en la cabeza por años: no la parte fabuladora del personaje, sino la parte caradura, la de animarse a meterse en cualquier lado y entablar contacto con cualquier persona, por importante que fuera. Bauticé este método como la "fórmula de Foley".

En muchos momentos de mi vida eché mano a ese recurso, pero probablemente nunca tanto como cuando, por una necesidad de mi trabajo en Officenet, necesitaba conocer al principal ejecutivo mundial de Office Depot, una de las mayores empresas globales en la industria en la que mi empresa operaba. Officenet todavía era chica, pero nos habíamos propuesto tener acceso y conocer a los principales ejecutivos de nuestra industria en el mundo. Ustedes dirán: "Qué tienen que hacer unos emprendedores inexpertos con una empresa muy pequeña en Argentina reuniéndose con el número uno de una enorme multinacional?". Pero Axel Foley no piensa así. Y empecé a tratar de agendar un encuentro.

¡Sorpresa! La primera reunión fue fácil. ¡La pedís, la tenés! Simplemente le solicité juntarme a quien estaba a cargo de la empresa en ese momento, me recibió sin dilaciones y tuvimos una muy buena reunión. Pero a los pocos meses ¡lo despidieron! Y mi relación con Office Depot volvió a foja cero. Su sucesor, un ejecutivo llamado Bruce Nelson, resultó una persona mucho más difícil que la anterior. Conseguir la reunión con él fue la mayor foleyada de mi vida. Requirió de una insistencia y un caradurismo importante, una anécdota divertida que conté alguna vez en una conferencia (si les interesa ver el video, pueden hacerlo en este link: http://bit.ly/BilinkisDepot). Haber conseguido esa cita con Nelson, pese a todas las evasivas y dificultades que surgieron, fue una gran lección que me alentó a no intimidarme ante nadie.

Años después, un amigo me cuenta que como hobby estaba escribiendo el guion de una película épica, al estilo Corazón valiente. Y luego me dice: "La va a dirigir Mel Gibson". Casi río al escucharlo, pero pronto me di cuenta de que hablaba en serio. Y pensé: "¿Por qué no? Si yo pude llegar a Bruce Nelson. Seguro que si se lo propone en serio va a terminar sentado con Gibson. Tal vez lo convenza, tal vez no, pero no es para nada loco que esté pensando eso".

Por aquella época di una conferencia junto a Marcos Carnevale, el exitoso director de cine y TV. Allí él contó que creció en un pueblo muy pequeño de Córdoba y siempre quiso dedicarse al cine, y que la persona a la que más admiraba en este mundo era Federico Fellini. Y compartió que decidió que tenía que conocerlo, ahorró durante mucho tiempo, se fue a Roma y ¡le golpeó la puerta de la casa! El encuentro no fue posible esa vez, pero terminó entablando relación con Fellini y recibió consejos de uno de los más grandes directores de la historia del cine. ¡Eso, amigos, es la fórmula de Foley en su máxima expresión!

Hoy las redes han hecho que acercarse a cualquier persona del planeta sea mucho más fácil que cuando yo logré el encuentro con Nelson o Marcos con Fellini. La oportunidad está disponible para cualquiera y sin embargo poca gente la aprovecha. Por eso, ¡les recomiendo la fórmula de Foley para todas las locuras que quieran intentar en la vida!

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