Gansada

Víctor Hugo Ghitta
Fuente: LA NACION - Crédito: DPA/Edición fotográfica Dante Cosenza
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5 de septiembre de 2018  

WUXI, CHINA.- Manuel Vicent contó alguna vez que en la Residencia de Estudiantes madrileña en la que se conocieron, en 1922, Federico García Lorca, Luis Buñuel y Salvador Dalí se distraían haciendo gansadas. Refería así cierto costado lúdico del surrealismo, naciente movimiento en esos años, dado a liberar el subconsciente del artista y al automatismo. El movimiento estético cuyas bases había establecido André Breton en 1916, en su célebre manifiesto, tenía entre sus rasgos de carácter ese espíritu de juego, además de alentar lo imprevisto y el absurdo. Cualquiera de los grandes artistas del surrealismo pudo haber soñado este disparate: un ganso se alinea, estricto y marcial, detrás de la tropa militar. A creadores como Buñuel, que filmó Un perro andaluz con la colaboración de Dalí, no les fue ajena la crítica social. Quizás el director aragonés habría sonreído ante esta gansada.

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