Desencanto: Macron sigue en caída y sufre el momento más difícil de su presidencia

Macron, anteayer, de visita en una escuela de educación inclusiva en la ciudad de Laval
Macron, anteayer, de visita en una escuela de educación inclusiva en la ciudad de Laval Fuente: Reuters - Crédito: Ludovic Marin
Agobiado por una serie de escándalos y renuncias sorpresivas, en solo un mes su popularidad se derrumbó 10 puntos, al nivel más bajo para un mandatario en la Quinta República en 16 meses de gestión
Luisa Corradini
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5 de septiembre de 2018  

PARÍS.- Para Emmanuel Macron , este ha sido el verano de todos los tropiezos: el escándalo con su jefe de seguridad, la renuncia de su ministro más popular, la polémica nacional tras su inoportuna frase "esos galos refractarios", el nombramiento de un amigo como cónsul en Los Ángeles... El presidente francés se ha visto obligado a justificarse en todos los frentes, con escasos efectos: con 31% de opiniones favorables (10 puntos perdidos en un mes), sus resultados son incluso peores que los de su antecesor, François Hollande, en la misma época.

Un sondeo del instituto Ifop-Fiducial muestra que -a esta altura de su mandato- Macron se ha convertido en el presidente más impopular de la Quinta República, fundada en 1958. Pero también deja en claro cuáles son las razones de este momento horribilis para el jefe del Estado: 47% (-5%) de los franceses se sienten decepcionados por su incapacidad para renovar la función presidencial; 35% (+10%), por su falta de visión de futuro, y 32% (-6%), por su política económica.

Es como si el "presidente jupiteriano", a quien todo le salía bien, hubiese caído del Olimpo para transformarse en un simple mortal.

"Si bien los consultados no evocan directamente el escándalo con Alexandre Benalla, el joven responsable de su seguridad en el Elíseo filmado al golpear a un manifestante durante el desfile del 1° de mayo, ese parece haber sido el desencadenante de una ola de juicios negativos", dice Frédéric Dabi, director adjunto de Ifop.

"Cuando siempre se proclamó ejemplar, esta vez Macron cometió el error de mostrarse demasiado magnánimo. Y los franceses no soportan esos gestos preferenciales", dice el politólogo Roland Cayrol.

Pero ese no fue el único error de Macron. En una coyuntura económica a media asta, con un crecimiento más mediocre de lo esperado y una recaudación fiscal menos importante de lo previsto, el presidente persistió en su decisión de hacer construir una pileta en el fuerte de Bregançon, la residencia de vacaciones de los jefes del Estado franceses en la Costa Azul.

De regreso en París a fines de agosto, los franceses se enteraron del nombramiento como cónsul del escritor y cineasta Philippe Besson, autor del libro Un personaje de novela, resumen de su campaña presidencial. No es la primera vez que un intelectual es nombrado para un puesto diplomático. Pero es uno de los grandes amigos no solo del presidente, sino de su esposa, y Los Ángeles está entre los destinos más codiciados de la diplomacia francesa.

Poco después llegó la frase sobre los galos. Durante su visita a Dinamarca, al expresar su admiración por el modelo de "flexiseguridad" de ese país, el presidente declaró: "Este pueblo luterano que aceptó todas las transformaciones de los últimos años no es exactamente el galo refractario al cambio".

Galo es un término despectivo aceptado únicamente en el terreno deportivo. La frase, para colmo pronunciada en el extranjero, creó tanta indignación que debió explicar que se había tratado de "una broma".

Tropiezos

Durante esa agitada visita, el presidente recibió la inesperada renuncia de su "desilusionado" ministro de Ecología, Nicolas Hulot, el político más popular de Francia. Y a la vuelta, la dimisión de la ministra de Deportes, Laura Flessel, acusada esta semana de evasión fiscal por los servicios impositivos.

Hubo, entre tanto, otro tropiezo inexplicable para un "presidente que nunca titubea": después de anunciar hace un año la reforma del sistema fiscal, que a partir de enero de 2019 debía pasar de la declaración individual a la retención en la fuente (como en la Argentina), cuando todas las dependencias del Estado y las empresas estaban listas y la campaña de comunicación en marcha, Macron expresó sus dudas y dio a entender que podía anular todo.

¿La razón? En un contexto de caída brutal de popularidad y de anuncios de austeridad más duros de lo esperado, habría temido que, al ver su hoja de pago cercenada por la retención, los franceses aumentaran sus críticas contra su gestión. El gobierno anunció anoche finalmente que la reforma fiscal se llevará a cabo. Pero la imagen de "un presidente que duda" quedará presente.

Macron también nombró ayer a los dos ministros que reemplazarán a Hulot y a Flessel. En el primer caso será el ecologista François de Rugy, hasta ayer presidente de la Cámara de Diputados. La ministra de Deportes será la exnadadora Roxana Maracineau. "Son cambios que no modificarán absolutamente nada", advierte Cayrol. "Esto no fue una reorganización, porque la política del gobierno no cambiará. Y porque, sobre todo, el presidente nombró a gente que no le exigirá nada", precisa.

Para Soazig Quemener, jefa de política del semanario Marianne, con esos nombramientos Macron quiso precisamente decir: "No estoy de rodillas. Como ven, sigo imperturbable el camino que me fijé".

Difícil imaginar cómo hará Macron para recuperar la confianza de los franceses. La ecuación que tiene por delante no es simple: el gobierno deberá hacer más economía y tomar decisiones dolorosas. Indispensables para respetar los compromisos europeos de reducción de déficit público. Y cruciales para tranquilizar al electorado de centroderecha, exigente sobre las cuestiones presupuestarias.

Según sus colaboradores, Macron ya empezó a apilar los expedientes calientes sobre su mesa de trabajo. Entre ellos, la reforma del seguro de desempleo, de los hospitales y de las jubilaciones. Y, en esas condiciones, el esfuerzo exigido a los franceses podría ser realmente violento.

Dos figuras que se fueron

Laura Flessel, exministra de deportes

Eximia esgrimista

La brillante esgrimista, que logró dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 1996, había asumido como ministra en mayo del año pasado

Nicolas Hulot, exministro de ecología

Destacado ambientalista

Este conocido ambientalista es una de las figuras políticas más apreciadas por los franceses; se hizo especialmente popular por su documental Ushuaia

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