Innovación con impacto social

De izquierda a derecha: Karina Campos, Mario Roset, Karen Serfaty, Ady Beitler, Mariana Valls y Agustín Cavilliotti, en su lucha contra el desperdicio de alimentos Crédito: Gentileza Nilus
5 de septiembre de 2018  

Los avances tecnológicos abren un universo de infinitas posibilidades. Así parece entenderlo la empresa Google, que alienta aquellos proyectos que combinan tecnología con impacto social, escalabilidad y viabilidad. El Desafío Google (bit.ly/2tR36fl) cosechó más de 2300 ideas innovadoras en la Argentina, Chile, Colombia, México y Perú. En cada país, diferentes jurados seleccionaron tres ganadores para asignarles un premio de 350.000 dólares, que les permitirán plasmar los anhelados proyectos locales. Además, una idea de cada país participó de la contienda regional, con otros 600.000 dólares adicionales de recompensa.

El tema del apabullante desperdicio de alimentos, que solo en nuestro país alcanza los 16 millones de toneladas anuales, fue el motor de una iniciativa. Nilus es el nombre de la plataforma premiada, cuya implementación servirá para conectar a donantes (supermercados, industrias y productores, entre otros) con comedores a través de soluciones de tecnología que incluyen transporte colaborativo (choferes particulares) y geolocalización al servicio del rescate de alimentos. Así, los donantes notifican la disponibilidad de alimentos, los comedores hacen sus pedidos en la app y los choferes Nilus reciben las notificaciones de viajes también en la app.

Ya han presentado el proyecto a la Red Argentina de Bancos de Alimentos, con quienes han lanzado en conjunto un piloto en la ciudad de Rosario para desde allí extenderse a otros bancos de alimentos del país.

Entre nosotros, más de 70.000 personas con discapacidad auditiva podrán utilizar otra aplicación premiada, bautizada Signalo, que traduce automáticamente la voz hablada y la palabra escrita al lenguaje de señas.

La Fundación Ecoinclusión puso el foco en los 12 millones de botellas plásticas PET que diariamente se desechan para destinarlas a la fabricación de ladrillos ecológicos, merced a una EcoRed a través de la cual municipios y empresas, organizaciones públicas, privadas y sociales donan sus residuos plásticos para ecoconstrucción. Su aprovechamiento servirá para construir casi un millón de metros cuadrados de viviendas sustentables para la enorme cantidad de compatriotas que carecen de la dignidad que brinda un techo.

Cabe destacar que esta idea premiada en la Argentina obtuvo también el primer premio regional.

Celebramos que la creatividad y el compromiso de tantos jóvenes innovadores sanamente preocupados por temas de enorme impacto social encuentren en este tipo de concursos el estímulo que necesitan para que sus sueños puedan convertirse en realidad, en beneficio de la comunidad.

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