Blandi, el goleador que Boca descartó y al que ahora San Lorenzo le saca el jugo

Antes de llegar a San Lorenzo, Blandi pasó por Boca, Argentinos y Francia
Antes de llegar a San Lorenzo, Blandi pasó por Boca, Argentinos y Francia Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio
Fernando Vergara
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4 de septiembre de 2018  • 23:59

Un delantero elegante, de esos que cultivan la paciencia como un arte. Nicolás Blandi sabe esperar su momento. Tolerante consigo mismo, con los demás, y en todos los ámbitos. Forma parte de su sabiduría futbolística, de su ADN: esperanza y perseverancia, dos cualidades que enseñó para terminar con el invicto de Franco Armani en el arco de River. La acción se recordará por mucho tiempo: anticipo a Rafael Santos Borré en el primer palo y la definición para que el guardavalla nacido en Casilda reciba un gol después de 965 minutos de imbatibilidad. Las estadísticas fueron de un lado a otro y la contundencia del Nº 9 le cortó al arquero de la selección la posibilidad de superar la marca de Carlos Barisio, que en 1981 sostuvo su valla blindada por 1.075 minutos como guardián de Ferro.

Decenas de mensajes de WhatsApp se amontonaron en el smartphone de Blandi, de 28 años, en los días previos al clásico con River. No eran pocos los que creían que él era el futbolista indicado, quien podía romper el meritorio registro que edificó Armani. "Mucha gente me habló de él, es cierto. Pero yo trato de pensar que todos los partidos son iguales: no me gusta desenfocarme. Mi idea es jugar concentrado y no perder convicción", describe el goleador, tras su destacada actuación. Admirador de Hernán Crespo y de Gabriel Batistuta en la infancia, se le hizo costumbre a Blandi convertirle goles a los millonarios con la camiseta de San Lorenzo. Armó un póquer de festejos en tres de los últimos cuatro juegos: dos veces en el Torneo Transición 2016, uno en el campeonato de Primera División 2016/17 y el restante el sábado pasado, en la reciente igualdad 1-1, en el Bajo Flores.

El primer gol a River

Blandi no tuvo ese sol por el que le preguntaba siempre a sus padres Alberto y Hebe, cada mañana, cuando se despertaba en Campana en épocas de colegio primario. Le gustaba estudiar, aunque cuando abría los ojos su preocupación era otra. Que el clima acompañara era una señal inequívoca que le dibujaba una sonrisa: iba a poder jugar a la pelota. "Vivía todo el día afuera de mi casa, tuve una infancia feliz, rodeado de amigos, en los clubes y con mi familia", le confesó un tiempo atrás a LA NACION. Se presentó en sociedad en Boca; luego deambuló por Argentinos y Évian (Francia), pero descubrió que su lugar en el mundo es San Lorenzo. Reconocido por sus compañeros, respetado por los hinchas y mimado por el entrenador Claudio Biaggio, uno de los grandes goleadores de la historia azulgrana, con 79 tantos. Blandi ya acumula 56 goles en 137 partidos en el Ciclón, con un promedio de 0,40 por encuentro. "En cualquier momento me alcanza", dijo con una sonrisa el Pampa. "Pelota que le queda, pelota que convierte en gol. Es nuestro Gran Capitán", añade el entrenador.

El segundo gol a River

De la misma manera que hoy cuesta ver a Blandi en otro equipo que no sea San Lorenzo, también es difícil imaginarlo en otra posición que no sea la de un clásico Nº 9, un faro de área. Sin embargo, recorrió varios puestos hasta consolidarse en las divisiones juveniles de Boca: fue volante por la derecha, enganche y en sus primeros días ocupó uno que todavía resulta más complejo figurar: marcador central. De ese camino de aprendizaje valora las enseñanzas de Ramón Maddoni, consejos que capitalizó y que ahora resaltan cuando salta al terreno de juego: encarar, focalizar siempre hacia el arco rival, finalizar las jugadas, creer en sus condiciones.

El tercer gol a River

Amante de la lectura, también le gusta cocinar para despejar la cabeza, pero una de sus grandes aficiones es meterse río adentro para pescar junto con su familia o amigos. Lleva una vida tranquila, sin estridencias. De bajo perfil, prefiere evitar los excesos el artillero que en el arranque de este semestre recuperó la frescura. Anotó dos goles en la Copa Sudamericana, a Nacional de Montevideo, y tres en la Superliga: Tigre, Lanús y River. Y en el empate con Unión asistió de cabeza para el festejo de Nicolás Reniero. "Me encanta hacer goles, y más cuando ayudo al equipo y sirven para ganar puntos. Tengo la suerte de estar con jugadores que tienen buen pie para desequilibrar. A veces me toca estar entre los centrales y hacer largo al equipo rival para que no tenga espacios", analiza.

El cuarto gol a River, que dejó sin récord a Armani

Tal vez hoy le toque aprender de Blandi a Adolfo Gaich, el gigante de 1,90 metro y 19 años que ya tiene un puñado de minutos en la primera azulgrana. Utilizarlo de espejo, escuchar algún consejo, mirar sus movimientos. No se ruboriza Blandi al confesar que él aprendió de Mauro Matos y de Martín Cauteruccio cuando la mano venía torcida en San Lorenzo y estaba por detrás de los atacantes en la consideración de un entrenador. De la misma manera que nunca le incomodó la competencia: en sus años en Boca tuvo que pelear el puesto con Lucas Viatri, Emmanuel Gigliotti, Santiago Silva y Darío Cvitanich, todos jugadores de jerarquía, con mucho nombre y recorrido.

Pero antes como ahora, de la paciencia hace un culto. Blandi es el goleador que nunca se desespera.

Ahora, la Copa Argentina: ante Colón, en Newell's

Sin actividad el próximo fin de semana en la Superliga debido a la fecha FIFA, a San Lorenzo el pulso se lo toma el partido por los 16avos de final de la Copa Argentina, ante Colón, encuentro que se jugará el viernes, desde las 21.10, en la cancha de Newell's. Los estudios a Victor Salazar mostraron que el defensor padece una fatiga muscular en el recto anterior del muslo izquierdo, sin lesión fibrilar, y llegaría sin problemas al cruce con los santafesinos.

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