Pese a la volatilidad, continúa el interés en invertir en energías renovables

Sofía Diamante
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5 de septiembre de 2018  • 15:46

Entre tanta volatilidad financiera e incertidumbre económica, de manera silenciosa el mercado de energías renovables comienza a consolidarse en la Argentina, de tal forma que el sector asegura que el país cumplirá con su meta de tener el 20% de consumo de energía eléctrica a partir de fuentes renovables para 2025.

Esto significa la necesidad de incorporar alrededor 10.000 megavatios (MW) de potencia renovable, de los cuales al día de hoy ya se otorgaron 4466,5 MW mediante el programa Renovar, que consistió en dos llamados a licitaciones internacionales para adjudicar a las empresas determinada cantidad de potencia.

En una visita por el país, el español Ramón Fiestas, presidente del Consejo Global de Energía Eólica para América Latina, una organización que trabaja en la Argentina desde 2010 y que ayudó en la construcción de la estructura regulatoria para desarrollar el plan Renovar, señaló que el sector se está consolidando y está tomando velocidad crucero, a pesar de la desaceleración de la economía.

"La estructura del programa Renovar está diseñada para quedar aislada de los acontecimientos que puedan afectar a la macroeconomía del país. Se hizo con esa vocación precisamente, para poder recuperar el clima de confianza para la inversión. Desde el punto de vista económico, la devaluación no está teniendo un efecto directo sobre los proyectos adjudicados porque cotizan en dólares", dijo el abogado, especializado en política energética y ambiental.

Sin embargo, aclaró: "Los inversores por supuesto que desean ver que los indicadores macro del país mejoran, como la inflación, los compromisos presupuestarios y los que reflejan una ortodoxia en la economía. En cierto modo representa un horizonte de mayor incertidumbre ver que esos indicadores están evolucionando en un sentido y con un ritmo que no es el que hubieran deseado".

Aún así, Fiestas asegura que "esto no significa que la Argentina pierda interés a efectos de invertir, si no que las decisiones de inversión no se van a tomar con la misma celeridad que se habían tomado en el pasado".

Fiestas también explicó que cuando se diseñó la estructura de Renovar, se creó un mecanismo de garantía fiduciaria que "ofrece la suficiente seguridad a los inversores para que, en el caso de que se produzca una insostenibilidad financiera en el sistema eléctrico o haya una situación de insuficiencia de tarifas para poder hacer frente a los pagos de la generación, el programa queda aislado".

Asimismo sostuvo que si bien estaba planificado un nuevo llamado del programa para fines de septiembre, la gran cantidad de generación de energía puso en manifiesto un nuevo déficit: el de la red de distribución. Es por eso que el Gobierno anunció hace unos días un nuevo llamado a licitación para la desarrollar la estructura del transporte bajo el esquema de participación público privado.

"Existe una necesidad de incrementar las infraestructuras eléctricas de trasmisión de red para poder evacuar la generación de origen renovable. Entendemos que el Gobierno está adoptando las medidas necesarias para eliminar esas barreras, como lo hacen en otras áreas de trabajo que tienen que ver con la importación de equipos y toda la cadena logística, que es una parte sustancial del éxito del programa renovar", dijo Fiestas, que mañana y pasado estará como anfitrión en el Argentina Wind Power, el encuentro internacional del Gwec, que se realizará en la sede de la UCA, en Puerto Madero.

Finalmente, Fiestas indicó que el plan Renovar puede ser un ejemplo para futuros proyectos en el país, ya que "su eficacia es precisamente que el origen está en una decisión parlamentaria, que fue la reforma de la ley de energías renovables, y que se gestó de una manera muy bien vista por la comunidad internacional".

La revolución de las energías renovables

Fiestas indicó que todavía el almacenamiento de la energía no ha avanzado lo suficiente desde el punto de vista ni tecnológico ni económico como para que se pueda, por ejemplo, tener unas pilas de combustible que almacenen la producción.

"La figura del prosumidor -productor y consumidor al mismo tiempo- es lo que se conoce como generación distribuida. Es una persona que en su casa decide autoabastecerse hasta donde puede. Hoy por hoy el autoabastecimiento totalmente desconectado de la red y que cubra las necesidades integrales es algo muy difícil de alcanzar. Solo en determinadas circunstancias, determinadas tecnologías y determinadas inversiones que son importantes se podría conseguir una casa en el campo absolutamente desconectada de la red y que produce la electricidad suficiente en el momento que la necesita para atender sus necesidades de consumo internas", indicó.

"A nivel universal la tecnología todavía no es rentable. La transición energética es un fenómeno que sorprenderá a más de uno porque va a ser bastante más rápido de lo que nosotros estamos vaticinando. Va a ser una revolución similar a la digital. Con el suministro eléctrico va a suceder algo similar. Estamos en un momento tecnológicamente disruptivo, la economía en general en el mundo entero se va hiperelectrificar", agregó, e indicó que en 2017, el 20% de la flota matriculada en Noruega fue eléctrica.

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