Del Potro: cómo es el sistema de entrenamiento y prevención de lesiones que lo instaló en el Top 3

Del Potro, en el Tenis Club Argentino de Palermo. Donde suele entrenarse en Buenos Aires.
Del Potro, en el Tenis Club Argentino de Palermo. Donde suele entrenarse en Buenos Aires. Crédito: Facebook JMDP
Sebastián Torok
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6 de septiembre de 2018  • 07:59

Los últimos meses de 2015 fueron un martirio para Juan Martín del Potro . Tras cumplir con el proceso médico de rehabilitación de la tercera cirugía de muñeca izquierda y romper el vínculo con el exitoso cuerpo técnico que lo acompañaba desde hacía más de siete años, el tandilense superó -en parte- un momento anímico crítico y se propuso volver a jugar. Sin embargo, los métodos que utilizaba no le daban buenos resultados, los dolores en la muñeca persistían y su nerviosismo aumentaba. Se sentía estancado, sin futuro. Hasta que, luego de hacer distintas evaluaciones, tomó una decisión que finalmente sería clave en su milagroso regreso. Se vinculó con Diego Rodríguez, un experimentado licenciado en kinesiología fisiátrica que había trabajado durante muchos años con David Nalbandian . Oriundo de Gualeguaychú, Rodríguez le propuso al actual semifinalista del Abierto de los Estados Unidos (se medirá este viernes con Rafael Nadal ) otro sistema de entrenamiento y prevención de lesiones que terminó aliviándolo y energizándolo de tal manera que lo potenció como nunca hubiera esperado.

Del Potro, en la avenida Don Bosco de Tandil.
Del Potro, en la avenida Don Bosco de Tandil. Crédito: Facebook JMDP

Rodríguez, sorprendido por la propuesta de Del Potro ("Pensaba que yo sería el último que podía llamar por lo que había sido mi larga relación con Nalbandian", reconocería después el kinesiólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires, sin desconocer las diferencias que habían tenido ambos jugadores), le preguntó al tenista si realmente estaba dispuesto a hacer el esfuerzo. Como la respuesta que encontró fue la de alguien con muchos deseos de rehabilitarse, no dudó en embarcarse en la aventura. El primer objetivo fue que Del Potro estuviera sano, que pudiera competir sin cadenas, sin temores. Al mes de iniciar el vínculo laboral optaron pro subirse en el tren del circuito para competir, pese a que el tandilense se encontraba "en 6 puntos, no más". Todo lo que llegó después (medalla plateada en los Juegos Olímpicos de Río, Copa Davis, primer trofeo de Masters 1000 en Indian Wells, el número 3 del ranking, entre los máximos logros) fue una gratísima sorpresa. Una verdadera bendición.

Del Potro - Pretemporada 2017 - Fuente: YouTube

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¿En qué consistió el nuevo método de entrenamiento? Después de detectar cuáles eran los factores de riesgo y qué parte del cuerpo de Del Potro no funcionaba bien, Rodríguez le propuso un trabajo de largo plazo para intentar poner todo en orden. El fisio, que en ese momento llevaba tres años afuera del mundillo tenístico, le entregó al tandilense una buena cantidad de herramientas para prevenir lesiones, recuperar y regenerar su físico. El stretching (estiramientos), la crioterapia (en temperaturas muy bajas, en forma regenerativa y buscando una limpieza de todos los "productos" de desecho que el deportista genera) y los vendajes se incorporaron a la rutina del tenista. "Nada misterioso, ninguna solución mágica", dijo Rodríguez, tiempo después. Pero no por ello menos productivo. "El tema es cómo aplicarlo de acuerdo al perfil del deportista. Hay tenistas a los que el baño de hielo les hace muy bien y hay otros que con un minuto ya es suficiente", aportó el kinesiólogo que tuvo en el fútbol y en el rugby sus primeros deportes donde empezar a investigar y a aplicar lo aprendido en la universidad.

Después de tantos momentos de oscuridad personal, Del Potro se aferró a un perfil más espiritual. "Maduró muchísimo, volvió a sus raíces, se acercó a su verdadera esencia y a sus motivaciones más allá de sus grandes características técnicas", explicó Rodríguez. La respiración y la reparación de la postura corporal pasaron a ser puntos fundamentales en cada día. Rodríguez le sumó a Del Potro el yoga como un hábito y, verdaderamente, al tenista le empezó a cambiar el panorama. Se empezó a sentir más cómodo, fuerte y confiado con su cuerpo de dos metros (2,03m, aunque por coquetería el propio tenista acuse 1,98m). Si bien el campeón del US Open 2009 había alcanzado temporadas atléticas brillantes con el trabajo del preparador físico Martiniano Orazi (actual profe de Diego Schwartzman ), las cirugías y la angustia por no poder competir le habían hecho mucho daño.

El tandilense, tras un entrenamiento, junto con su kinesiólogo Diego Rodríguez.
El tandilense, tras un entrenamiento, junto con su kinesiólogo Diego Rodríguez. Crédito: Facebook JMDP

Rodríguez supo adaptar las técnicas de respiración al tenis. El entrerriano entiende que la postura de una persona no miente, que refleja el sufrimiento que tiene ese ser humano. Y lo que hicieron él y su grupo de trabajo fue colocar el esqueleto en posiciones más eficientes para que gastaran menos energía. Del Potro, tras no hallar mejoras en los tratamientos convencionales, aceptó abrirse a conocimientos nuevos. Intentó, arriesgó y ganó.

Especialista en kinefilaxia -prevención y tratamiento de patologías mediante el movimiento-, Rodríguez está convencido de que en el tenis nadie le pega a la pelota haciendo fuerza solo con la muñeca, el codo o el hombro. "El tenis es una transferencia de fuerzas desde los pies hasta la raqueta, en la que la muñeca es un eslabón más", describe Rodríguez. Él, junto con Germán Hünicken (kinesiólogo de su equipo) y el preparador físico Leonardo Jorge (oriundo de Lobos; ex PF de Juan Ignacio Chela, Machi González y Eduardo Schwank, entre otros), le aportaron sus conocimientos a un jugador que, luego de estar cerca del retiro, buscó nuevas alternativas y se enfocó en regresar. Claro., todo superó las expectativas. Y el techo es muy alto.

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