Braña, el que ya jugaba en Primera cuando sus compañeros de hoy no habían nacido

El Chapu Braña, rodeado por Matías Pellegrini, Iván Gómez, Bautista Cejas y Lucas Tití Rodríguez.
El Chapu Braña, rodeado por Matías Pellegrini, Iván Gómez, Bautista Cejas y Lucas Tití Rodríguez. Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford
Máximo Randrup
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6 de septiembre de 2018  • 23:59

LA PLATA.- Mientras el River de Ramón Díaz amontonaba trofeos en sus vitrinas y cuando el Boca de Carlos Bianchi aún no había nacido; mientras el país se preguntaba si la contienda Passarella-Redondo (¡por el pelo!) se resolvería antes del Mundial del año siguiente (Francia 98) y cuando un dólar costaba un peso; mientras el Borussia Dortmund alemán celebraba por ser el mejor del planeta y cuando el proyecto José Pekerman combinaba presente y futuro; en ese momento, sin generar alboroto en la prensa, debutaba Rodrigo Braña en la primera de Quilmes.

Fue -para arrojar mayores precisiones- el 20 de diciembre de 1997, en un partido contra Nueva Chicago por la B Nacional. Entró en el segundo tiempo por su amigo Adrián "el Máquina" Giampietri, quien había convertido el 2-0 que a la postre resultó definitivo. Desde ese día pasaron más de 20 años y, como Braña continúa en actividad, hoy a varios de sus compañeros de Estudiantes (casi) los duplica en edad.

El Chapu, junto con esos chicos que hoy son compañeros en Estudiantes y no habían nacido cuando él debutó en Quilmes
El Chapu, junto con esos chicos que hoy son compañeros en Estudiantes y no habían nacido cuando él debutó en Quilmes Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford

Basta con analizar la foto, en la que el tío Braña (39) está rodeado por jóvenes sobrinos. Dos de ellos, Iván Gómez (21) y Lucas Rodríguez (21), nacieron el mismo año en el que debutó el experimentado volante; Bautista Cejas (20) y Matías Pellegrini (18), por su parte, vieron la luz cuando la carrera del Chapu ya había comenzado.

Y estos cuatro chicos no son los únicos compañeros adolescentes que tiene. También están, entre otros, Iván Erquiaga (20), Carlo Lattanzio (21) y Juan Francisco Apaolaza (21). Y un detalle más: el presidente de Estudiantes es Juan Sebastián Verón, mientras que Leandro Benítez es el entrenador. De ambos, Braña fue compañero en Estudiantes. Con el Chino Benítez, también jugó en Quilmes.

El Chapu y su mirada sobre los chicos de hoy

¿Cómo se comportan estos pequeños futbolistas? El más veterano del plantel pincha rompe un mito: "Muchos dicen que los pibes de ahora son distintos y la diferencia es mucho menor a lo que se cree. Ellos hacen lo mismo que hacíamos en otra época: juntarse todos en una pieza y jugar a la play. Puede cambiar el dispositivo tecnológico, pero a grandes rasgos es lo mismo. Quizás en mis comienzos no era la play, pero sí otro juego parecido".

El Chapu hace una pausa de golpe, piensa un instante y luego agrega: "La única diferencia que encuentro es que antes mirábamos más fútbol, pero los tiempos cambiaron. No puedo pretender que hagan lo que yo hacía hace 20 años. Ahora, tienen más ofertas para entretenerse y es entendible que se vean seducidos".

Lo fundamental, para Braña, pasa por una cuestión lógica: que los jóvenes cumplan con las obligaciones de un futbolista profesional, y según él, actúan de modo correcto. "Lo principal es que se entrenen, que presten atención y que descansen, y la verdad es que lo hacen", asegura el mediocampista, que alcanzará la línea de los 40 años en Estudiantes (los cumplirá en marzo próximo y su contrato vence en junio de 2019). Y añade, como un tío complaciente: "Soy de la idea de que en el tiempo libre los chicos tienen que hacer lo que sientan, siempre y cuando no perjudique el descanso. Si es jugar a la play o hacer algo en el celular, que lo hagan. Mirar fútbol te puede ayudar a sacar alguna conclusión, pero lo principal pasa por el entrenamiento; además, si ven partidos obligados tampoco les va a servir".

El primer gol de Braña en Estudiantes, en la temporada 2004/5

Si bien los comprende, el Chapu reconoce que hoy su rutina es bien diversa: "En las concentraciones, cuando ellos se están riendo en una habitación, yo quizás estoy en la mía mirando un partido o alguna película. A esta edad, le dedico más tiempo al descanso porque el cuerpo me lo pide". Y entre risas, aclara: "Tampoco soy un viejo mala onda. Comparto mucho con ellos: mates, charlas, jodas. Por momentos soy uno más".

Los chicos lo confirman. "Se pone serio a la hora de entrenar, pero después se mata de risa con nosotros", coinciden los más jóvenes y no dudan en llenarlo de elogios: "Es un honor tenerlo en el plantel, primero porque sigue vigente y segundo por la trayectoria que tiene".

Rodrigo Braña
Rodrigo Braña

La diferencia de edad entre Braña y muchos de sus compañeros también llama la atención si se examina la cantidad de partidos. El volante acumula 624 encuentros en primera (entre Quilmes, Mallorca B de España, Unión, Estudiantes y el seleccionado argentino), mientras que los otros cuatro jugadores de la foto suman 160 (Rodríguez jugó 98; Gómez, 37; Cejas, 18; Pellegrini, 7).

Esa experiencia, lejos de atesorarla, Braña pretende divulgarla: "Me gusta hablar con los chicos porque les tengo mucho aprecio y pienso que quizás les puedo aportar. Cuando les digo algo no es porque yo sea un ejemplo de nada, es porque ya viví algunas cosas y tal vez les puedo ahorrar una macana. Charlo desde cuestiones futbolísticas y respetar el descanso, hasta de no pasarse de revoluciones en el gimnasio. A veces les comento que hay tiempo para todo: si les gusta ir a bailar, que lo hagan después del partido y si ganamos; acá en Argentina es así porque de lo contrario te matan", expresa distendido en el Country de City Bell, su casa. Y amplía: "Si uno sale cerca del partido llega mal al momento más importante, y si sale lunes o martes tampoco es bueno, porque empezás mal la semana".

Más allá de su intento por colaborar en la formación de los jóvenes, confiesa que los jugadores de las divisiones juveniles del Pincha llegan al plantel superior con una educación llamativa: "Acá no hay que decir casi nada porque los pibes son muy profesionales. Un poco por los valores que les transmiten en inferiores y también por la escuela que tiene el club para los chicos".

Braña les habla y los trata de ayudar, pero sobre todo los entiende. Incluso, los alaba. Al parecer, el Chapu es un tío copado.

Braña y su historia de permanencia en el fútbol
Braña y su historia de permanencia en el fútbol Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford

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