El ADN argentino de Diana Taurasi, la Jordan del básquetbol: "Es un honor tener la sangre de Ginóbili, Messi y Maradona"

Diana Taurasi, la Michael Jordan del básquetbol femenino
6 de septiembre de 2018  • 12:03

Máxima anotadora de la historia de la WNBA, primera jugadora en alcanzar los 1000 triples en la competencia, dueña de 3 anillos de la WNBA (2007-2009 y 2014), de 11 títulos en Europa (3 Euroliga), de 4 medallas olímpicas (2004-2008-2012 y 2016), bicampeona del mundo (2010 y 2014) con los Estados Unidos, considerada por los especialistas como la Michael Jordan de las mujeres e hincha de Rosario Central .

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No se trata de ningún cuento de Roberto Fontanarrosa en el que la Academia rosarina aparece como una estampa de identidad. La dueña de semejante currículum es Diana Taurasi, la estadounidense más argentina de todas, la mujer que con 1.83 metro domina al mundo del básquetbol de la misma manera que lo hace LeBron James o lo supo hacer Kobe Bryant y el propio Jordan, la jugadora de Phoenix Mercury que lleva en su sangre ADN Canalla, como le gusta reconocer cada tanto, la celebridad que está considerada como la mejor de todas.

Diana Taurasi, la Michael Jordan del básquetbol femenino

Nació en California, pero su cuna tiene esencia celeste y blanco. Es que su papá Mario llegó desde Italia a los 5 años a la Argentina y ya de adulto conoció a una rosarina de pura cepa como lo es Liliana. Nació en esta tierra la mayor de las niñas Taurasi, Jessica, pero al tiempo la familia decidió mudarse a Chino, California, donde nació Diana, que de pequeña era una muy buena jugadora de fútbol. Ese deporte siempre fue su pasión y por eso apareció el básquetbol en el camino y cuando tuvo que elegir, entendió que lo suyo era encestar. En español expresa su amor por Central y cada tanto confiesa que le gusta ensayar su español, la lengua que desde siempre escuchó en su casa.

Highlights de Diana Taurasi - Fuente: YouTube

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A los 36 años está parada en un lugar de absoluto dominio del universo WNBA. Los grandes de la especialidad se rinden a sus pies, pero ella no se detiene en esas cuestiones. Disfruta de su pareja, la australiana Penny Taylor, con quien se casó en 2017, y el nacimiento de Leo Michael, el hijo de ambas. Está en un punto de su carrera en el que podría relajarse, sin embargo, en la entrevista con LA NACION, deja en claro que su deseo por ganar está tan latente como el primer día. Amante de las empanadas, del fútbol argentino, de Lionel Messi y de Manu Ginóbili, Diana Taurasi rompe con todo lo establecido.

-¿Qué representa para vos que se te compare con Michael Jordan?

-Cuando uno habla de uno de los mejores deportistas que alguna vez jugó a cualquier deporte, uno piensa en Michael. Si por esas cosas de la vida alguien me menciona en la misa frase que él, quiere decir que estoy haciendo las cosas bien y lo siento como un gran honor.

-¿Cuánto de tu ADN argentino hay en tu forma de jugar?

- Creo que bastante, criarme en una casa común en Argentina con mi familia, vivir ahí por un tiempo me lo dio. Simplemente somos diferentes, vivimos la vida diferente. Somos un poco intensos para muchas personas, pero definitivamente soy así, estoy hecha así, es parte mía.

-¿Es una presión ser considerada la mejor jugadora del mundo?

-No, la verdad es que nunca pienso mucho sobre eso. Simplemente salgo a la cancha y trato de dar lo mejor de mí para que el equipo gane. Nunca tuve como objetivo ser la mejor jugadora del mundo o ser llamada así. Si las personas de afuera lo dicen, definitivamente es un honor y respeto que piensen así.

Top 10 de las jugadas de Diana Taurasi en su carrera Wnba - Fuente: YouTube

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-A lo largo de tu carrera, ¿cuánto viste crecer el nivel del básquetbol femenino?

-Creció mucho, no sólo en los Estados Unidos, en todo el mundo. Al jugar afuera del país y en la Copa del Mundo, se puede ver que el estilo de juego y el nivel está en el máximo históricamente. Eso se advierte en varios países alrededor del mundo.

-¿Imaginaste ser una referente del deporte?

-No, yo siempre jugué porque realmente amo hacerlo. Lo disfruté y la verdad es que me encanta estar en la cancha. Amo ir en el ómnibus con el equipo, el vestuario, competir contra otras. Todas esas cosas siempre me fascinaron.

Diana Taurasi, la Michael Jordan del básquetbol femenino
-¿En cuánto cambió tu vida el hecho de ser madre?

-Fue muy importante. Te hace dar un paso atrás y realmente ver las cosas en perspectiva, sobre todo cuando estás en una situación en la que creés que el básquet es tan importante. Es como que parás la pelota y te das cuenta que hay cosas en tu vida que son más importantes que tu trabajo, y la familia definitivamente lo es.

-El nombre de tu hijo, Leo Michael, ¿está relacionado el nombre de su hijo con Lionel Messi y Jordan?

-Nunca lo había pensado así, pero tal vez lo hicimos inconscientemente. Obviamente, Leo era uno de los favoritos de Penny y míos. Es fácil de decir en inglés y en catalán, entonces era algo sencillo de pronunciar para mi familia y para la de ella.

-De pequeña jugabas al fútbol, ¿en qué momento descubriste que el básquetbol era el deporte que querías para tu vida?

-Hasta hoy, aún pienso que el fútbol es mi primer amor. Amo mirarlo, amo todo lo relacionado a él. Hasta el octavo grado jugué a ambos, básquet y fútbol. Tuve que decidirme por uno al entrar a la escuela secundaria y elegí el básquet. Pero el fútbol, como deporte integral y con todo lo que lo rodea, es mi favorito.

-Contaste que tu padre es fanático del fútbol, ¿mirás partidos de fútbol internacional y de la Argentina?

-Los veo a todos, donde quiera que un argentino esté jugando, ya sea la Premier League, la Liga española, el PSG por Di María, ya sea Icardi, Higuaín, obviamente Messi, y podemos seguir, Agüero en Manchester City. Nos aseguramos de seguir de cerca a todos los argentinos.

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-¿Tu fanatismo por Rosario Central nace por tu madre? ¿Alguna vez fuiste al Gigante de Arroyito?

-En realidad, viene de mi padre, tenemos a la familia dividida, la mitad es de Newell's y la otra es de Rosario Central, y yo estoy del lado de Central. Cuando estuve en la Argentina en 1995, pude ir a un partido en Arroyito, y fue el partido más increíble al que fui en mi vida, era una final de una Copa de Sudamérica contra un equipo brasilero [Atlético Mineiro] y ganaron, así que esa es mi camiseta.

-Dijiste en una entrevista que la homosexualidad, en especial en los hombres, es un tabú en el deporte, ¿está cambiando eso en el último tiempo? ¿Sentís una evolución en ese sentido?

-Creo que sí. Y como se sabe, Roma no fue hecha en un día. Es un tema que se viene hablando hace un tiempo y obviamente en el lado femenino parece haberse desarrollado un poco más rápido. Esperemos que del lado de los hombres se llegue a un punto en el que todos puedan estar cómodos con el tipo de vida que quieren vivir.

- Tu matrimonio con Penny Taylor, ¿te ayudó a romper un poco con ese paradigma?

-Un poco, para Penny y para mí siempre fue algo privado. No queríamos romper ninguna barrera. Lo hicimos porque somos dos personas que se aman y en nuestra relación sentimos que era el próximo paso para dar, nada más.

-¿Cuánto tenés de argentina y cuánto de italiana?

-Uf, estamos partidos a la mitad en cuanto a eso, pero igual creo que tendemos a tirarnos un poco más para Argentina, mi padre se mudó de Italia a Argentina cuando tenía cinco años y se crió ahí, pero creo que los dos países realmente son parte mía.

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-Haber competido al más alto nivel en Europa, así como lo hicieron jugadores como Kobe Bryant y Manu Ginóbili, ¿sentís que fue determinante para tu dominio en la WNBA?

-Creo que sí. Cuando a una le toca jugar en países diferentes, distintas canchas y ambientes, simplemente te hace más fuerte de la cabeza. Se incorporan muchas cosas a tu juego que usás de maneras diferentes.

-¿Qué te genera el nombre de Emanuel Ginóbili?

-Manu es enorme. Es el jugador que potenció el básquetbol en la Argentina, lo puso en el mapa. Es alguien que admiré desde siempre. Es un gran honor tener sangre argentina y los mismos sentimientos por el celeste y blanco que Ginóbili, Messi y Maradona.

-Ganaste en Europa, en los Estados Unidos, sos la máxima anotadora de la historia en la WNBA, ¿qué sueño te queda por cumplir?

-Traer otro título a Phoenix. Es algo de lo que no hablamos mucho, pero lo queremos en cada partido. Jugamos a este deporte para ganar y no lo hemos logrado desde 2014, así que cuando uno tiene una posibilidad de conquistar un campeonato, no hay que desperdiciarla.