Nadie te había invitado: un relato que interpela a la historia reciente

7 de septiembre de 2018  
Nadie te había invitado / Dramaturgia y dirección: Pablo Bellocchio / Intérpretes: Rodrigo Bianco, Fernando Del Gener, Jimena López, Malena López, Nicolás Salischiker, Mariví Yanno / Vestuario: Gina Michienzi / Música: Leandro Calello / Asistencia de dirección: Ángeles Fernández / Teatro: El Método Kairós (El Salvador 4530) / Funciones: sábados, a las 21 / Duración: 60 minutos / Nuestra opinión: buena

Si a la nostalgia por el tiempo pasado que suele encontrarse como huella autoral en el camino artístico del director y dramaturgo Pablo Bellocchio se le suma la época que eligió para anidar la historia que cuenta en esta nueva propuesta, hay algo que cae de maduro: esta obra dialoga, y fuertemente, con la realidad actual. Y eso, sea deliberadamente o no, no deja de llamar la atención por sobre todas las cosas. A medida que avanza la acción y queda manifestado el conflicto principal ya no hay vuelta atrás, la contemporaneidad de esta pieza que sucede en diciembre de 2001 es realmente abrumadora y entonces la reflexión se muestra obligada, casi como una necesidad.

Julián es el dueño de la casa, convive con una novia que le lleva diez años, lo maltrata, lo somete y él aguanta, ¿por qué? Eso se irá revelando a medida que avancen los minutos. Esta noche es especial, para este grupo de personas que se reunirán y reencontrarán en casa, pero también será especial porque remite al fatídico 19 de diciembre de 2001. Julián, sumergido en un conflicto económico, piensa en aquel amigo de la secundaria, Mariano, "actual asesor del ministro", como una solución a sus problemas. Por eso pergeñó junto a esta novia que lo martiriza un reencuentro estudiantil para camuflar sus intenciones y dar con este hombre. Mariano que no llega, otros amigos que se suman sin haber sido invitados, pero con sus claras intenciones, triángulos amorosos del pasado que vuelven, sospechas, recuerdos, todo se une para hacer de esta noche un caos, en todos los sentidos posibles.

La puesta se desarrolla en ese presente, noche de verano con olor a falsa calma que antecede a lo que será una de las crisis económicas más profundas, y otras líneas de tiempo que cada personaje desarrollará en pequeños falsos monólogos -simulan hablar con otras personas- que darán pistas y razones que permitirán entender por qué han llegado a este presente.

El diseño escenográfico dialoga con la trama. Es que esta terraza en la que suceden los hechos está construida con cartón y no está pintado, como suele suceder en cualquier pieza teatral. En esta pieza de Bellocchio, junto al Colectivo Lascia con el que viene trabajando hace unos cuantos años -tienen en cartel los integrantes de este mismo colectivo la obra Dos, una desconexión-, quedarán al desnudo todas estas falsas apariencias para hacer emerge la infelicidad que viven los personajes. Aquí nada es lo que parece. Todas sus miserias y sus dramas más profundos se irán mostrando y agudizando en paralelo a un estallido político y social que los tocará mucho más de cerca de lo que pensaban.

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