La gran pelea por el conurbano: si el peronismo no lo reconquista, no hay proyecto de poder posible

6 de septiembre de 2018  • 21:21

A continuación, los principales conceptos:

  • Hay un deterioro de todas las variables que tienen que ver con el ingreso. Tenemos una inflación muy alta. Al Gobierno se le filtró un documento donde dice que la inflación será de un 42%, con una caída de la actividad del 2,4%.
  • Es un cuadro alarmante para quienes están en situación de desamparo.
  • Era un documento interno del Ministerio de Economía y es la primera vez que hay un plan financiero expuesto.
  • Cuando se habla con dos personas del oficialismo, Carolina Stanley y María Eugenia Vidal , se ve que hay un monitoreo permanente de todo el conurbano.
  • Los que hablaron con Vidal, se llevaron la impresión de que tiene un mapa perfecto del conurbano en la cabeza. Allí hay zonas de mayor y menor riesgo, eso depende de la calidad del intendente. Algunos tienen una red de contención en sus distritos y otros no.
  • Hay mal humor, tensión y malestar con toda la política. Se detectó que suceden situaciones que ya ocurrieron el año pasado; hechos de violencia que no son saqueos de gente hambrienta.
  • Detectaron, por la policía, un mensaje de Whatsapp de alguien que alentaba el saqueo. Sus destinatarios habrían salido de una base de datos de programas sociales.
  • Hay un estado de observación y preocupación, pero no es un estado de alarma ante una conmoción inminente. Es bastante distinto de otras experiencias, desde el 2001 hasta aquí hay programas de cobertura que hacen que la gente esté más contenida.
  • El Gobierno tiene una alianza con movimientos sociales que llegan a contener, más que perturbar.
  • En el peronismo, nadie quiere que haya un problema de gobernabilidad. A la mayoría de los gobernadores les está yendo bárbaro, han recuperado muchos ingresos. La situación fiscal de las provincias está muy bien. Es un factor que los lleva a cooperar.
  • Tampoco aparece un líder en el peronismo no kirchnerista que justifique ser un obstructor de Mauricio Macri .
  • Es importante el presupuesto desde el punto de vista electoral porque había dos tesis que no se conmovían: Macri se reelige y Cristina Kirchner no vuelve. Ambas se pueden poner en duda, ninguna es tan nítida.
  • El mercado quiere saber qué pasará en el futuro y si después de 2020 le pagarán el bono.
  • Nicolás Dujovne no va a pedir adelantos en los desembolsos, va a pedir más plata. Para que cierre desde el punto de vista financiero y electoral, no se necesita adelantar vencimientos, se necesita más plata.
  • En otro frente, la cabeza del peronismo piensa un presupuesto estrictamente en términos electorales. Le convalida a Macri castigar al campo, es decir a sus votantes; aplicar el impuesto a los bienes personales a los que blanquearon, y poner en marcha la quita de los subsidios, que fueron hechos para la Provincia de Buenos Aires en las administraciones peronistas con el fin de sentar sus bases en el conurbano.
  • El presupuesto peronista está pensado para que el Gobierno castigue a su base electoral: el campo, quienes blanquearon y para debilitar a Vidal.
  • Hay una gran pelea por el conurbano, si el peronismo no lo reconquista, no hay proyecto de poder posible.
  • Hay una estrategia del presupuesto armado por el PJ que consiste en castigar a las base electoral de Cambiemos y dañar a Vidal.
  • El peronismo pidió que los cambios en las retenciones no sean por decreto; por eso se mandarán junto con el presupuesto. Eso le genera al Gobierno un alivio enorme, porque lo aprobará el Congreso. Si no fuese así, hubiese habido una lluvia de cautelares.
  • El Gobierno se dio cuenta que el mercado quiere ver la plata, no importa cómo
  • El peronismo no le permitirá tener más recursos a Macri. Es más blanda Christine Lagarde que el peronismo.
  • Las provincias se harán cargo del subsidio al Transporte y aquí recae una situación particular: cuando el subsidio es de un sistema de transporte interjurisdiccional.
  • Los peronistas hicieron el cálculo y descubrieron que las ciudades más afectadas por este cambio son las gobernadas por el radicalismo.