Con los Juegos Olímpicos en el horizonte, Tokio quiere recuperar sus playas

7 de septiembre de 2018  • 02:14

TOKIO (AFP).- En una playa de arena blanca en la bahía de Tokio , los niños se divierten en un caluroso día del verano boreal, con los rascacielos de la capital nipona conformando una vista que contrasta con el horizonte del mar; una imagen idílica a dos años de los Juegos Olímpicos, pero que no refleja algunos problemas por resolver.

La contaminación de las aguas, consecuencia de la frenética industrialización del siglo XX, eleva los niveles de preocupación, a tan solo dos años de la cita olímpica, cuyas pruebas de triatlón y de natación en aguas abiertas se disputarán en esa zona.

"En el pasado podíamos bañarnos en numerosas playas", recuerda Yuzo Sekiguchi, de 70 años, y detalla: "Pero cuando tuvieron lugar los Juegos de Tokio en 1964, el agua ya estaba contaminada por los vertidos de las fábricas".

Hace varias décadas, Sekiguchi comenzó a limpiar un tramo del litoral, y la iniciativa dio sus frutos. Inicialmente abierta unos días al año, esta playa es ahora accesible a los nadadores una parte del verano.

Sekiguchi, cuyos antepasados pescaron durante generaciones en estas playas, utilizó elementos naturales como algas u ostras para llevar a cabo su tarea. "Una ostra puede filtrar cerca de 400 litros de agua (al día). Cerca de 300 se colocaron en los bambús que instalamos como se hacía antiguamente", explica.

Algas y moluscos tragan plancton y absorben bacterias, y el mar se vuelve así más puro y limpio. "Dicho de otra forma, el agua gana en calidad cuando la cadena alimentaria ejerce sus derechos", subraya el septuagenario.

Lo que comenzó como una lucha en soledad, ahora cuenta con el apoyo de las autoridades locales, que aportan una ayuda económica y examinan cada año la calidad del agua antes de autorizar el baño.

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