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Hambre de futuro

La historia de Camila conmovió a la audiencia y no para de recibir ayuda

Micaela Urdinez
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7 de septiembre de 2018  • 12:12

Ya consiguieron la silla de ruedas para su bisabuela, más de $20.000 para construirse un baño y padrinos para que pueda terminar sus estudios.

La historia de Camila Romero, una adolescente de 13 años que vive en el paraje rural Piruaj Bajo sin luz ni baño ni agua, conmovió a la audiencia de LA NACION y la ayuda no se hizo esperar. Ella es uno de los tantos niños que viven con casi nada, en unas de las zonas más vulnerables de Santiago del Estero, la provincia con mayor pobreza infantil del país.

Camila no tiene luz, ni agua ni baño y quiere ser veterinaria

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La nota se publicó el sábado pasado dentro del marco de Hambre de Futuro, una investigación periodística de LA NACION que busca mostrar cómo son las infancias en los lugares más vulnerables de la Argentina. Desde entonces, los teléfonos no paran de sonar con ofrecimientos de personas para que los Romero puedan tener un baño instalado en su casa y así puedan dejar de ir a hacer sus necesidades al monte. Hasta el momento, ya son $21.000 los recaudados. Y seguramente sean más.

"Fueron impresionantes las repercusiones. Estoy pidiendo ayuda con los llamados porque no doy abasto", explica el hermano jesuita Rodrigo Castells, que trabaja en la Parroquia de San José de Boquerón y está canalizando la ayuda. Y agrega: "Hay muchas personas dispuestas y con ganas de colaborar. Emociona tanta solidaridad".

Un matrimonio de argentinos que vive en Australia, se juntó con un grupo de amigos para aportar soluciones en comunicación, Internet y radio base desde allá. David, un argentino que vive en Puerto Rico, también reunió a sus amigos a la distancia para colaborar con el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias de Santiago del Estero. También llegaron transferencias desde los Estados Unidos.

También estuvieron los que se anotaron como voluntarios, para donar su tiempo y saberes. Este es el caso de un médico de Santiago del Estero, se anotó para ir una vez por mes para realizar atención médica y colaborar en la donación de medicamentos. Otro ingeniero ofreció sus conocimientos para planificar la extracción de agua con pozos.

Otros quisieron ayudar con la construcción de una cisterna para que los Romero no tengan que ir más a buscar el agua todos los días al canal más cercano. A su vez, consiguieron varias sillas de ruedas para la bisabuela de Cami, que tiene 90 años y no puede caminar.

Los más audaces, incluso, manifestaron sus ganas de ir a conocer la zona de San José de Boquerón y Piruaj Bajo, y a los Romero. "Lo primero que vamos a hacer es el baño que es lo que me pidió Ubaldina, la mamá de Camila", explica Castells.

Además de los aportes monetarios fueron muchos los que se sintieron movilizados por la falta de oportunidades de Cami y quisieron ser parte de su futuro: ya son varios los que se postularon como padrinos para que ella pueda terminar la secundaria y cumplir con su sueño de estudiar para veterinaria.

"Las donaciones de plata ayudan en lo inmediato. Pero seguramente aquí hay efectos que se van a ver en el largo plazo y eso es espectacular", dice Castells.

Quienes quieran seguir colaborando para mejorar la calidad de vida de Cami y su familia, pueden comunicarse por Whatsapp con el Hermano Rodrigo Castells al +54-911-69749665.

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