Cuáles son los grupos jihadistas más letales del mundo y dónde atacan

Estado Islámico nació en 2014 y desde entonces es el grupo islamista que más muertes provoca en el mundo
Estado Islámico nació en 2014 y desde entonces es el grupo islamista que más muertes provoca en el mundo Fuente: Archivo - Crédito: EFE
Julieta Nassau
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10 de septiembre de 2018  • 11:40

En 2017, casi 11.000 ataques terroristas dejaron por lo menos 26.000 muertos -incluidos los atacantes- alrededor del mundo, según la base de datos de Terrorismo Global de la Universidad de Maryland. Grupos e individuos con motivaciones islamistas reivindicaron el 38% de ese total de atentados (4142) y fueron responsables de casi tres cuartos de esas muertes (19.392), según un relevamiento de LA NACION.

La lista de los siete grupos jihadistas más letales del año pasado -responsables del 94% del total de las muertes- la encabeza Estado Islámico , con una cantidad de atentados y muertes cada vez más baja aunque con un primer lugar indiscutido desde que anunció su califato en 2014. Además de otros grupos tradicionales, dos agrupaciones que nacieron en 2017 lograron entrar en este ranking de violencia radical.

Estado Islámico (y filiales)

  • Ataques en 2017: 1675
  • Muertos en 2017: 9051
  • País con más muertes: Irak

Cuando Abu Bakr Al-Baghdadi anunció el establecimiento del califato en Siria e Irak en 2014, dijo que la intención de Estado Islámico, fundado un año antes como heredero de Al-Qaeda en Irak, era gobernar a todos los musulmanes del mundo bajo la ley islámica (sharia). Con tácticas brutales y una violencia registrada en videos HD que tuvieron difusión en todo el mundo gracias a una maquinaria de propaganda en varios idiomas, el grupo aumentó rápidamente la cantidad de soldados en sus campos de entrenamiento y también en el exterior, a través de reclutamientos por Internet y con grupos jihadistas que le juraban lealtad. Querían dejar la sensación de que Estado Islámico estaban en todos lados, con atentados como los de Francia de 2015 o el de Londres del año pasado.

En 2014, Estado Islámico revindicó 1271 atentados que dejaron 10.261 muertos (el 99% en Siria e Irak), incluidos los atacantes. En los dos años siguientes, la tendencia fue en alza, ayudada por el nacimiento de "provincias" en otros países. En 2016, fueron 2026 los atentados y 13.747 muertos, el 80% de esas víctimas en Irak y Siria , y el resto en distintos países, como Egipto y Libia.

Sin embargo, su poder comenzó a diezmarse desde entonces. Frente a una fuerte ofensiva de la coalición internacional liderada por Estados Unidos y el ataque de los gobiernos de los países donde se habían instalado, perdieron gran parte de su territorio, sus "capitales" (Mosul y Raqqa) y a varios de sus líderes. El año pasado, la cantidad de muertos bajó un 34%, a 9051, con ataques cada vez más diversificados. Sin embargo, Estado Islámico sigue siendo una amenaza y apuesta a un esquema más descentralizado, como el de Al-Qaeda, creando alianzas grupos menores y llamando a "la jihad" a los "soldados extranjeros" que volvieron a sus países y a los lobos solitarios. El mes pasado, Al-Baghdadi reapareció en un audio (o, al menos, eso se cree, ya que no pudo confirmarse su autenticidad) tras casi un año de silencio y llamó por primera vez él mismo a atacar en Occidente. "[Sus ataques] Valen por mil aquí", dijo.

Talibán

  • Ataques en 2017: 992
  • Muertos en 2017: 5163
  • País con más muertes: Afganistán

Fundado en 1994 principalmente con mujahidines entrenados en Paquistán para luchar contra las fuerzas soviéticas en Afganistán, el Talibán se expandió con la intención de imponer la ley islámica y llegó a Kabul, en 1996, cuando instauró el "Emirato de Afganistán". Estados Unidos los sacó del poder en 2001, tras vincularlos con Al-Qaeda, responsable de los ataques del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas. Su política de castigos para hacer cumplir la prohibición de la educación para niñas llevó a unos de sus ataques más simbólicos y cuestionados mundialmente: el ataque a tiros contra la adolescente activista Malala Yousafzai en 2012.

Desde la retirada de la misión militar de la OTAN en Afganistán, a fines de 2014, el Talibán cobró fuerza nuevamente, con un cambio de dirigencia obligado tras la muerte de su fundador, el Mullah Omar. Una investigación de la BBC de este año señala que el grupo tiene presencia en el 70% del país. En estos años, el Talibán y su filial en Paquistán, Tehrir-e-Talibán, mostraron una tendencia estable, en la que bajaron los ataques, pero mejoraron en efectividad, en Afganistán y Paquistán.

Una oleada de atentados el año pasado fue en respuesta a la decisión de Donald Trump de enviar tropas estadounidenses y aumentar los bombardeos (en abril de 2017 lanzó la "madre de todas las bombas" sobre Afganistán). Este año, tras la explosión de una "ambulancia bomba", enviaron un mensaje directo al presidente de EE.UU. "y sus aduladores": "Si siguen adelante con su política de agresión y hablan pistola en mano, no esperen que los afganos se pongan a cultivar flores como respuesta".

Al-Shabab

  • Ataques en 2017: 570
  • Muertos en 2017: 1883
  • País con más muertes: Somalia

El atentado terrorista más letal de 2017 fue en Somalia. Un camión explotó cerca de un hotel en Mogadiscio, la capital, el 24 de octubre y dejó más de 300 muertos, cientos de heridos y una escena apocalípitica. Ningún grupo reivindicó ese ataque, pero especialistas coinciden en que tiene el sello de Al-Shabab ("La Juventud", en árabe), el grupo afiliado a Al-Qaeda que desde su fundación, en 2007, siembra el terror en el país africano.

Con una caída en ataques (de 871 en 2014 a 570 en 2017) pero una efectividad constante en muertes (entre 1500 y 1900 por año), Al-Shabab quedó tercera entre los grupos más letales del año pasado tras la abrupta caída de Boko Haram.

En 2017, el 94% de las muertes en ataques de Boko Haram tuvo lugar en Somalia, aunque el grupo busca extenderse a países vecinos que luchan contra el grupo, principalmente en Kenia -donde dejó centenares de muertos en ataques importantes como en un shopping en 2013 y una universidad en 2015- y Etiopía. Su líder, Ahmad Omar, había prometido el año pasado que incrementaría la violencia en respuesta a la llegada de tropas de Estados Unidos y a la promesa del flamante presidente Abdullahi Mohamed de eliminarlos.

Boko Haram

  • Ataques en 2017: 333
  • Muertos en 2017: 1544
  • País con más muertes: Nigeria

En 2015, Boko Haram abandonó sus vínculos con Al-Qaeda en el Magreb y se convirtió en una de las grandes incorporaciones a Estado Islámico. Después de su año más letal, con más de 7000 muertos por sus ataques en 2014, el principal grupo islamista en Nigeria le juró lealtad a Al-Baghdadi y se convirtió en su afiliado más efectivo: al año siguiente, continuó con su oleada de atentados mortales y dejó más de 6500 muertos en 540 ataques.

Creado en 2002 con el objetivo de establecer un estado islámico en Nigeria, Boko Haram se hizo infamemente conocido en 2014, cuando estuvo detrás del secuestro de 276 alumnas del colegio de niñas Chibok. La traducción del nombre del grupo es "la educación occidental está prohibida".

El éxito duró poco. Cerró 2016 con una caída del 77% de muertos por sus ataques -principalmente en Nigeria- y 2017 con un saldo de 1544 víctimas fatales de sus ataques, que lo dejaron cuarto en la lista de grupos más letales.

Tras la abrupta caída, el 2 de enero de este año, su líder, Abubakar Shekau, lanzó un video para responder al presidente nigeriano, Muhammadu Buhari, quien había afirmado que Boko Haram había sido derrotado. "Estamos en buen estado de salud y no nos ha pasado nada". Al respecto, Audu Bulama Bukarti, analista del Tony Blair Institute for Global Change, expresó poco después que "la declaración de que nada ha pasado es claramente incorrecta". En ese sentido señaló que el grupo empezó a caer en 2015 gracias a las ofensivas del gobierno de Nigeria y una coalición multinacional y que su actividad también bajó en otros países como Camerún, Chad y Níger. Sin embargo, también resaltó que "Boko Haram aceleró sus ataques, especialmente en zonas de rezos y otros objetivos de menos trascendencia" hacia fines de 2017.

Hayat Tahrir al-Sham (HTS)

  • Ataques en 2017: 40
  • Muertos en 2017: 317
  • País con más muertes: Siria

El 28 de enero de 2017, Jabhat Fath al-Sham (el último nombre de Al-Nusra, la filial de Al-Qaeda en Siria) anunció por el servicio de mensajería encriptada Telegram que se fusionaría con cuatro otros grupos sunitas. Así nació Hayat Tahrir al-Sham (Asamblea para la Liberación del Levante), con los objetivos de derrocar al gobierno de Bashar al-Assad , de la minoría chiita, y de derrotar a Estado Islámico para imponer su fuerza. Hoy es uno de los protagonistas de la batalla en Idlib y pelea por transformarse en el nuevo temor de Siria y en la voz de la oposición islamista al régimen. En su territorio, crearon una "policía de la religión", que incluye una eterna lista de prohibiciones, y una administración que se encargada de la recaudación de impuestos, incluidos los de la frontera con Turquía. En 2017, 40 ataques y 317 muertos.

En su primer comunicado, llamaron a sumarse al grupo "para unir nuestros estandartes y preservar los frutos y la jihad de esta revolución, para que esta pueda ser la semilla de la unificación de las capacidades y fuerza de esta revolución" contra Al-Assad. Días después, para diferenciarse de Al-Nusra, su entonces líder, Abu Jabir, dijo que HTS era una "entidad independiente y no una extensión de organizaciones y facciones anteriores".

Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQAP)

  • Ataques en 2017: 44
  • Muertos en 2017: 171
  • País con más muertes: Yemen

Al-Qaeda, la organización jihadista que este año celebró su 30 aniversario, pasó por varios estadios. Con un salto al estrellato a partir de los ataques de 2001 en Estados Unidos, después pasó un largo período de adaptación con el asedio de las fuerzas internacionales y la muerte de Ben Laden en 2011. De una estructura verticalista bajo las órdenes de ese líder, pasó a ser un ente descentralizado, con ramas en varias partes del mundo. Las principales son Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) y Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM, por sus siglas en inglés). Ambas mostraron una baja en los últimos años, aunque su poder llega hasta Libia, India y Rusia, entre otros. "La presencia de comandantes clave repartidos por varias regiones demuestra que incluso bajo una inmensa presión, Al-Qaeda puede adaptar con éxito su ideología para apelar a los problemas locales y absorber otros grupos jihadistas no oficiales. Esta estrategia le ha permitido ganar y mantener la fuerza a pesar de la muerte de Ben Laden", señaló Antonia Ward, especialista en Defensa del think tank estadounidense RAND.

Entre sus distintas ramas, el que se mantiene más activo es AQAP, que reivindicó el ataque a la revista Charlie Hebdo en París en 2015. Es la unión de las filiales en Arabia Saudita y Yemen desde 2009, y su efectividad se desplomó: la cantidad de muertes por sus ataques cayeron un 80% entre 2015 y 2017 (de 877 a 171).

Jamaat Nusrat al-Islam wal Muslimin (JNIM)

  • Ataques en 2017: 59
  • Muertos en 2017: 161
  • País con más muertes: Mali

Jamaat Nusrat al-Islam wal Muslimin (JNIM) reúne desde marzo de 2017 a grupos leales a Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM), con su base en Argelia, pero este año se extendió también a Chad y Burkina Faso.

En 2017 quedó sexto entre los grupos jihadistas con más ataques (59) y séptimo por cantidad de muertos (161). Este "éxito" se debe "a que sus miembros han logrado acceder a las comunidades étnicas a través de la empatía como un medio de lograr apoyo, muchas veces dándoles protección frente al gobierno, cuyas operaciones de contraterrorismo marginalizaron a las comunidades al considerarlas alineadas étnicamente con grupos extremistas", según Ryan Cummings, analista de seguridad para África y director de la consultora Signal Risk.

"El proyecto de JNIM nace como una sola organización dependiente de AQMI, pero con independencia suficiente para autogestionarse en su día a día. Tiene un líder local, pero también numerosos altos cargos cercanos a la matriz regional y de la total confianza de su emir", explica Sergio Altuna, del Real Instituto Elcano. "Todo ello, seguramente, con una doble intención de futuro: por un lado, evitar que la nueva organización pudiese desviarse, siguiendo unos derroteros similares a los de Estado Islámico; y, por otro, para asegurarse un posible refugio en caso de que la cúpula de AQMI, hostigada en Argelia, tuviese que trasladar su centro de operaciones", agrega.

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