Otra potente interpretación de Marcelo Savignone

Savignone revisita a Ricardo III
Savignone revisita a Ricardo III
Carlos Pacheco
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8 de septiembre de 2018  

CRUEL (Basada en la tragedia de Ricardo III). Adaptación de la obra de William Shakespeare: Patricio Orozco y Marcelo Savignone. Intérpretes: Sergio Berón, Mercedes Carbonella, Luciano Cohen, Agostina Degasperi, Andrea Guerrieri, Víctor Malagrino, Marta Rial, Pedro Risi, Belén Santos, Marcelo Savignone. Realización de máscaras: Alfredo Iriarte. Realización de objetos: Cristian Cabrera. Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez. Vestuario: Mercedes Colombo. Música: Sergio Bulgakov. Asistencia de dirección: Chusa Blázquez, Antonela Scattolini Rossi. Concepción y dirección: Marcelo Savignone. Sala: Centro Cultural Recoleta, Junín 1930. Funciones: sábados, a las 21. Duración: 70 minutos. Nuestra opinión: buena

El actor y director Marcelo Savignone demuestra en su vasta producción teatral un interés particular por la relectura de ciertos textos clásicos. Lo demostró en experiencias como HxH-Hamlet por Hamlet, basada en la obra homónima de William Shakespeare (2011); en Un Vania (2013), y Mis tres hermanas, sombra y reflejo (2016), a partir de las piezas de Antón Chéjov ( Tío Vania y Las tres hermanas).

Su nueva producción parte de Ricardo III, también de Shakespeare, y en una atractiva y potente adaptación que comparte con Patricio Orozco. El proyecto busca sintetizar la tragedia centrando la atención en la personalidad de Ricardo y, sobre todo, en los continuos artilugios que teje para llegar a imponerse como rey de Inglaterra. A través de situaciones breves, el protagonista irá demostrando su carácter ambivalente, su desenfrenado deseo de poder y la impiedad con que se maneja para acabar con la vida de quienes son los auténticos herederos del trono.

El espectáculo pone el acento en ese entramado despótico que va organizando Ricardo con la ayuda de unos conspiradores cercanos que, finalmente, también terminarán destruidos por el protagonista. Savignone y Orozco construyen un mundo aterrador y miserable (son fieles al original) que expone con mano firme y sin miramientos la personalidad de un hombre que ansía obtener su propósito sin importarle la destrucción que va generado a su alrededor. Es más: en esta versión no se ve la caída de Ricardo. Él obtuvo el gobierno y se mantendrá en él sin importarle ese pasado que lo delata como un gran traidor ante el mundo familiar.

Como director y protagonista, Marcelo Savignone compone a Ricardo III mostrando una muy interesante observación de ese personaje controvertido. Desde lo corporal, primero, y a través de su discurso, después, ese hombre logra convertirse en el portavoz del mal, y lo hace con marcadas sutilezas que permiten reconocer los múltiples cambios de su conducta.

En una puesta ágil, con una escenografía mínima (una mesa que mutará su función en diversas situaciones) y la utilización de unas muy atractivas máscaras, el espectáculo va creciendo en ritmo mientras un baterista marcará ciertas intensidades de la acción.

El grupo de actores se integra al juego muy bien desde lo físico, aunque en la mayoría de los casos sus interpretaciones carecen de la potencia que sus personajes reclaman. Savignone diseña una experiencia que resalta por su interpretación y por la construcción de una serie de provocadoras imágenes que se convierten en verdaderas pinturas de época.

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