El sensible y "frizado" mapa laboral en la Argentina

En un encuentro organizado por FIEL y la Fundación Adenauer se mostraron con números las razones de la urgencia por lograr más empleo
9 de septiembre de 2018  

Mientras que en el L20, el grupo que analiza el mercado laboral (la L es por labour) del G20 trató esta semana temas del futuro del empleo, la mirada está puesta en lo que viene en materia laboral, el presente del empleo y al menos en la Argentina es muy complejo, porque necesita crecer pero no están dadas las condiciones para que eso ocurra.

Por qué estamos haciendo equilibrio entre la lucha por mantener los puestos laborales y la posibilidad de perderlos fue parte del tema de análisis del encuentro organizado por FIEL y la fundación Konrad Adenauer en la Bolsa de Comercio.

Allí, el economista jefe de FIEL, Juan Luis Bour, presentó el informe "Empleo, productividad, salarios". Dijo que, en el contexto actual "este episodio es el tercero de gran devaluación de los últimos 5 años, y uno de los más altos, dejando de lado 2002. Las crisis macroeconómicas suelen hacernos retroceder varios casilleros en lo regulatorio y tributario, y la mayor incertidumbre reduce la tasa de creación de empleos". Inevitablemente tiene impacto (negativo) en los salarios reales.

Los números de Miguel Ángel Ponte, presente en el encuentro y secretario de Empleo hasta el momento (ya que el Ministerio de Trabajo pasó a ser una Secretaría y es Jorge Triaca quien tiene ahora cargo de secretario) hablan de un empleo demasiado escaso:

El empleo privado: tiene 6.239.000 personas, "está chato", dijo Ponte. Desde 2010 a la fecha solo "sube un poco o baja un poco. El mes pasado hubo 29.000 personas en este segmento del mundo laboral si se compara contra el mes anterior, pero en valores interanuales estamos en un 0,2 % por encima". Pero agregó: "El hecho de que no se haya modificado en los últimos 10 años significa que ha caído, porque si sumamos las migraciones y el crecimiento vegetativo, este es un número que significa un retroceso en la ocupación del país".

  • Personal doméstico: hay 478.000 personas registradas sobre un total de 1,5 millones.
  • Empleo público: hay 3.151.000 personas. "Con un violentísimo crecimiento en la década del 2010, pero que hoy está chato, quizás con un pequeño crecimiento en las provincias, del 1% en el último año, pero en la Nación está decreciendo un 1%.
  • Autónomos: un número que viene cayendo, según Ponte, "pasándose a los monotributistas".
  • Monotributistas: son 1.556.000. Se trata de personas que, más aún los monotributistas sociales, "pueden generar costos al Estado si los aportes que hacen al sistema de seguridad social no llegan a cubrir la prestación que después reciben del Estado".
  • Monotributistas sociales: Son 414.000, un número que ha crecido en los últimos 6 años "Está directamente relacionado con las 500.000 personas que reciben el salario social complementario del ministerio de Desarrollo Social", explica el secretario de Empleo.
  • Empleo no registrado: Son 4.900.000 personas. "Una cifra muy grande", dice Ponte.
  • Desocupados: 1.652.000
  • Potencialmente activos no activos: 7.414.000, amas de casa, estudiantes, etcétera.

Hay 17 millones de ocupados sobre un total de 44 millones de habitantes, "pero de varias categorías podemos dudar de su productividad", afirma el funcionario de la Secretaria de Trabajo. "Registrados tenemos 12 millones solamente, mientras que los que no están registrados y los que no trabajan suman casi 14 millones".

Además, existe la economía popular, con unas 3 millones de personas que tienen un ingreso promedio equivalente al salario mínimo vital y móvil. Como conclusión, poca gente con empleos de calidad, privados (trabajar en el Estado ya no es una opción) y bien remunerados.

Trabas para el crecimiento

"El concepto de resiliencia está de moda, pero en la Argentina, siempre estuvo vigente", dijo Daniel Funes de Rioja, vicepresidente de la UIA. Se refería a la capacidad argentina de sobreponerse a las crisis, que son reiteradas.

Habló sobre la cantidad de regulaciones que hacen muy difícil para los empleadores pensar en un negocio sustentable. Esta situación "se corresponde con un modelo fordista para el que solo había que ajustar un tornillo y si me sacan de eso, me pagan aparte y veo si lo hago, o no", afirmó Funes de Rioja. "Se idealizaron los convenios de 1975 como el tango a la madre, aunque la imagen sea irreal". Pero también advirtió que "los sindicatos saben que estamos en un fin de ciclo. Estamos en la cuarta revolución, que viene del mundo asiático, donde el 30% de su mercado laboral es de autoempleo", agregó el abogado.

Por otro lado, según Bour, la reconversión de programas a empleo formal están en proceso, pero con resultados débiles. Es el caso por ejemplo del programa Empalme, que tiene pocos adeptos.

Para Bour, hoy hay algunas medidas vigentes para incentivar el empleo, pero son insuficientes o, debido al contexto macroeconómico, no pueden implementarse. Por ejemplo, "se inició la revisión de mecanismos tributarios que afectan al empleo de los asalariales formales", los costos laborales no salariales, pero "en la primera crisis se frena la reforma por su impacto fiscal". Además, dijo que el empleo temporario "tiene pocas chances de reforma en el corto plazo, aunque es el que tiene mayor potencial para generar empleo".

Y además, con respecto a la regulación laboral para la contratación permanente, "la discusión está verde", finalizó Bour.

TEMAS EN ESTA NOTA