Macri, gatos y maullidos

Graciela Guadalupe
Graciela Guadalupe LA NACION
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9 de septiembre de 2018  

"Morimos en la Casa de la Moneda. No hay helicóptero"

(De Elisa Carrió)

Lo dijo como al pasar y seguramente solo se lo dedicaba a los brotes pendencieros de Luis D'Elía. En el punto más alto de la última crisis económica, Elisa Carrió hizo una cerrada defensa de su alianza con Macri. "Morimos en la Casa de la Moneda. No hay helicóptero", ejemplificó en el programa del colega Joaquín Morales Solá. Hubo quienes entendieron que se comparaba con Salvador Allende y la forma en que este terminó su presidencia y su vida, en Chile. Lilita les dejó la inquietud y, fiel a su estilo, lanzó una buena cantidad de sayos para que les quepan a todos los seudo-Pinochet que hoy gritan como teros: lejos de donde ponen los huevos.

La propensión a buscar un líder en el cual hacer foco y, para algunos, sentirse reflejados es tan vieja como humana. Cristina cree haber tenido una vida anterior como arquitecta egipcia y no duda en compararse con Napoleón Bonaparte.

Boudou, por ejemplo, se igualó con San Martín cuando dijo que al gran libertador "lo echaron de Lima por corrupto". Al ser llevado preso por obstruir la acción judicial, Víctor Manzanares, el contador de los Kirchner, se asimiló a Nelson Mandela; el piquetero Raúl Castells se equiparó con Gandhi al entrar en huelga de hambre; "Perón estaba en Puerta de Hierro solo para los peronistas y ahora yo estoy para todos los argentinos", parangonó Ramón Puerta, al frente de la embajada argentina en España.

El gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, dijo que se sentía Jesucristo y tildó de Judas a los que lo abandonen en su intentona de séptima gobernación consecutiva. Cuando se debatió el allanamiento de las casas de la expresidenta, Cristina se vio reflejada en Lula da Silva, y este, al ser llevado a la cárcel, se había sentido Mandela: "Él también fue preso y regresó", dijo antes de que la Justicia de su país lo alejara de las urnas.

Si uno sigue poniendo el ojo afuera, lo pesca a Trump autoproclamándose "el Hemingway de Twitter", y al presidente filipino, Rodrigo Duterte, alardeando ser el nuevo Hitler... Después, pidió disculpas.

Neymar se creyó Stephen Hawking; Ibrahimovic, King Kong; Monica Lewinsky, lady Di, y Moria Casán, la Difunta Correa. Allá ellos con su "narcimisticismo".

Un párrafo aparte merece el gigantesco blooper de Pablo Avellutto, secretario de Cultura. Teniendo tanto "prócer" disponible para entronar a Macri, afirmó que el Presidente y Peña eran como Tom y Jerry. De ahí a "Macri gato", apenas un maullido.

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