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Un Shakespeare musical, porteño y femenino triunfa en Madrid

Calabrese, Lenoir y Penn, en La Gran Vía
Calabrese, Lenoir y Penn, en La Gran Vía
La directora Carla Calabrese, la dramaturga Alice Penn y la actriz Melania Lenoir, hacedoras de Sueño de una noche de verano
Laura Ventura
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10 de septiembre de 2018  

MADRID.- El rostro de Melania Lenoir hipnotiza desde la portada de la revista Teatros, la publicación especializada de mayor tirada de las tablas españolas. La mirada turquesa y la piel inmaculada de su última composición, Titania, la reina de las hadas, salpica de magia las calles de la ciudad desde la carrocería de los colectivos que sucumben ante su encanto. Sueño de una noche de verano, la creación de Carla Calabrese en clave musical basada en el clásico de William Shakespeare, sacude Madrid y lo impregna con su universo onírico. Con un dream team de artistas argentinos y españoles, y una banda rockera en vivo, la directora y la actriz se imponen como las monarcas del musical en plena Gran Vía.

Sueño de una noche de verano es una coproducción de la argentina The Stage Company ( Robin Hood, a light in the dark, Shrek, Marco Polo), comandada por Calabrese, junto a las españolas Klemark, Teatros del Canal y Grupo Marquina. Fueron estos últimos quienes, intrigados por los elogiosos comentarios de Lino Patalano y del mismísimo miembro de Les Luthiers Carlos López Puccio, asistieron a una función de la puesta argentina y desde entonces insistieron con llevar a España esta comedia de enredos. Calabrese realizó dos versiones de esta pieza sobre amores correspondidos, desamor y celos: la primera, en inglés (2010-2011), y la segunda, en castellano, en formato musical (2014). "No quería atarme a ninguna de las otras puestas, más allá de que hubiesen funcionado, y ninguno de los miembros del staff tampoco lo hizo. Era muy importante tratar de ser objetivos y darnos cuenta qué había que dejar de la puesta anterior y qué había que sumar a esta nueva", dice la directora, quien además interpretó a Titania en las versiones argentinas. Un ejemplo de este concepto que explica la directora es la escenografía de Tadeo Jones, quien utilizó solo elementos reciclados para esta versión.

Sensual, cómica y caprichosa, Lenoir brilla en escena. "Había visto la puesta anterior y hablé mucho con Carla sobre los colores y matices que ella entiende tiene Titania. Eso de clown sexy es muy raro, pero soy torpe así en la vida cotidiana. Además está así pensada la obra de cuajo: una hada bella, una bomba que se enamora de un burro... ¡No puede haber nada más cómico! Y después viene el animarse a jugar sin prejuicios", explica la actriz. Lenoir integra un poderoso tridente escénico junto a Ignasi Vidal, una megafigura del musical español ( Jesucristo Superstar, Los miserables, La Bella y la Bestia, etcétera), con una criatura con impronta vocal al estilo de Enrique Bunbury, y Andrés Bagg, quien interpreta al duende Puck. Este actor le da vida a ese delicioso personaje -el mismo que compone Robert Sean Leonard en La sociedad de los poetas muertos- que ya había creado para las puestas argentinas de Calabrese.

Nutrida delegación argentina

Luciano Vittori, Luisina Quareleri y Florencia Anca ("irreemplazables", opina la directora) completan la delegación argentina, mientras que Naim Thomas, Lorena Fidalgo, Sergio Reques, Mariola Peña, Cayetano Fernández, Edgar López y Pedro Moreno representan la expresión local. Es precisamente en este encuentro cultural donde Calabrese se sirve de las diferencias dialectales para crear comicidad: un argentino, un andaluz y un gallego dan rienda suelta a la risa del público. Además, Lenoir entrenó no solo su voz y su cuerpo para interpretar a Titania, sino además su acento. Un espectador desprevenido no podría reconocer su acento argentino. "Le propuse a Carla que quería probar con el acento español. Pedí ayuda, les pedí a mis compañeros que me dijeran si escuchaban algo muy terrible, tomé clases, y lo sigo haciendo. Lo hago con mucho respeto. Tenía miedo que me quede como el porteño cuando quiere imitar al cordobés, pero tuve buena respuesta de mis compañeros. Cada vez lo puedo soltar más, pero estoy pensando todavía, leyendo las oraciones en mi mente para pronunciar cómo se hace en España".

Alice Penn adaptó este clásico y a esta versión española sumó momentos musicales, acordes -bien tangueros- y un tema nuevo. "Lo más complejo fue el momento de la pelea entre Titania y Oberón, porque a mí me gusta encontrar la raíz ética, la metáfora de la obra, saber de qué estamos hablando en profundidad. En este caso el mensaje es que la naturaleza se va a expresar cuando haya una falta de amor. Nos desnaturalizamos. Ahí aparece la desconfianza entre los hombres que no quieren resignar cosas materiales y también está esa idea de que el verdadero amor tiene piedras en el camino". Penn invoca una de las teorías que se elaboran en torno de Shakespeare: el Bardo es uno de los pioneros del teatro musical, en términos dramatúrgicos, porque en los monólogos, con esa rima particular, emerge un equivalente a un aria, en la ópera, o a una canción, en un musical. "Shakespeare está muy bien escrito entonces tenés que encontrar las claves para respetar la cultura popular en sus textos. Para mí fue una fiesta realizar este trabajo. También partimos de la adaptación previa de Emilio Giménez Zapiola que lo acerca a un público más genérico", dice Penn, quien también es actriz y quien diseñó el vestuario de este espectáculo, acompañada por Melania Bocchia y Silvana Morini.

El público madrileño tendrá también acceso a una "función distendida", es decir, una función para personas con capacidades diferentes, el próximo 22 de septiembre. La fecha no es casual ya que así despiden el verano, la estación donde transcurre la acción, y dan la bienvenida a un público nuevo.

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