Suscriptor digital

Tandil, la tierra de Del Potro, igual reconoció el esfuerzo de su gladiador

Así se vive la final del US Open en Tandil, la tierra de Del Potro
Así se vive la final del US Open en Tandil, la tierra de Del Potro Crédito: Mauro V. Rizzi
Darío Palavecino
(0)
9 de septiembre de 2018  • 19:32

TANDIL. "¡Y pegue, y pegue, y pegue Delpo pegue", cantan y reaccionan por fin los pibes cuando el marcador, recién a mediados del segundo set, empieza a jugar a favor de Juan Martín del Potro. Su vecino, al que apoyan con gritos de aliento desde el quincho del Club Independiente, el mismo que vio nacer al tenista que esta tarde intenta repetir un triunfo en el US Open que ya festejó hace nueve años.

Los pibes de la escuelita, los que cada tarde llegan aquí con su raqueta para formarse y entrenar, respiran aire de victoria en esta ciudad que bien se define como "Cuna de campeones", con una larga lista de tenistas que hicieron historia. Pero ninguno tanto como este Juan Martín del Potro que ya es número 3 del mundo. Y quiere más..

"Tiene mieeeedo, Nole tiene miedo", corean enfundados en los uniformes rojos que los identifican como parte de la institución que cumple 100 años de vida, mezclados con otros que agitan banderas y hasta alguno con aire futbolero que eligió una casaca de argentina con el número 10 y el nombre de Messi en la espalda.

Frente a la pantalla gigante, distribuidos como en una platea, combinan festejos y lamentos con comentarios técnicos. En todos los casos de asombro: "¿Viste la derecha que metió?!", grita uno con asombro cuando el argentino gana el punto con una pelota que apenas roza la línea de fondo.

Y los puños en alto cuando parece regalar una pelota cerca de la red que Djokovic le remata casi al cuerpo y Del Potro, con tranquilidad y precisión, devuelve con un drive cruzado que lo pone en ventaja para trepar a un posible 5-3. Un game peleado, interminable. Que derivó en un cerrado 4-4.

Varios padres, algunos profesores y también cámaras y periodistas de distintos medios locales, nacionales e internacionales acompañan a estos chicos que todavía aprenden y se divierten en las canchas de polvo de ladrillo del club. Que sueñan con ingresar pronto a los circuitos locales y no pierden la ilusión de llegar tan lejos como Del Potro, Mónaco, Zabaleta, Pérez Roldán y tantos otros que en los últimos años han hecho hablar de Tandil por los courts de todo el mundo.

Como en Nueva York, donde obligó a jugar esta final bajo techo, aquí también llovizna. Y por momentos diluvia. Poco tránsito en las calles y poca gente también en los bares, donde las pantallas de TV multiplican la imagen de Del Potro en acción.

Con botellas de plástico que utilizan como percusión, la hinchada de los pibes de Tandil es pura fe. Y una catarata de energía a favor del enorme tandilense que pega, pelea y suma. Porque como cantan ellos, "vamos vamos Juan Martín, hoy te vinimo´a alentar, para ser campeón, hoy hay que ganar".

Al final fue derrota. Un "buuuuuuuuuh" mezcla de enojó y resignación le dedicaron a Djokovic, en primer plano y nuevo campeón. La noche se coronó con un aplauso para Juan Martin. Y un último y merecido "Olé, olé, olé, Delpo, Delpo", puro reconocimiento para el ídolo de los pibes tandilenses

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?