Un viaje en el tiempo para Del Potro: el impactante 2009, las cirugías y la recuperación

Delpo tira una gran Willy, durante la final del US Open con Djokovic
Delpo tira una gran Willy, durante la final del US Open con Djokovic
José Luis Domínguez
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9 de septiembre de 2018  • 23:59

NUEVA YORK.- Largo viaje el de Juan Martín Del Potro desde aquel fabuloso lunes 14 de septiembre de 2009, la fecha de la que sigue siendo su única consagración en un Grand Slam. Nueve años atrás, el Arthur Ashe no tenía techo. Era un coloso que con orgullo lucía el cartel de estadio más grande del mundo, pero se avergonzaba cada vez que llovía, porque el espectáculo no podía continuar. Y, tal como sucedió con la final de ayer, el mal clima solía hacer de las suyas, postergando un día la consagración del tandilense. Aquel año de ensueño se cerró con la final del Masters de Londres, en la que cayó ante Nikolai Davydenko, el quinto lugar final en el ranking y el Olimpia de Oro al deportista más destacado de la Argentina.

Federer VS Del Potro US Open 2009 Final - Fuente: YouTube

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Pero el año siguiente, 2010, estuvo lejos de ser el de la confirmación definitiva en la elite: la muñeca derecha comenzó a causarle dolor y problemas: una operación en mayo lo sacó del circuito hasta septiembre y, fuera de ritmo y sin sentirse al mejor nivel, decidió renunciar al US Open, sin poder defender el título. Su ranking cayó al 258. Solo completó tres torneos en la temporada, algo que cambió al año siguiente.

Recuperó la categoría Del Potro, quedándose con dos títulos (Delray Beach y Estoril) aunque su mejor actuación del año fue, sin duda, la final de la Copa Davis, ante España, aquella increíble serie en Sevilla, en la que perdió en 5 sets con David Ferrer y en 4 ante Rafael Nadal. En el US Open, Gilles Simon lo sacó en tercera ronda, en cuatro sets, aunque la amargura de la eliminación no borró la alegría que la vuelta al torneo que más le gusta había despertado en el alma del tandilense.

Esa recuperación se sostuvo a lo largo de 2012, el año en que Del Potro volvió a ser Top-10 y en el que consiguió la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, quitándosela precisamente a quien lo venció en la final de ayer, Novak Djokovic; el serbio se tomó revancha en los cuartos de final del US Open. Fueron 65 triunfos a lo largo del año, incluidos cuatro títulos (Marsella, Estoril, Viena y Basilea, sobre Federer).

Pero una nueva pesadilla se cernía sobre la carrera del argentino. Cuatro ATP 500 (en Rotterdam, Washington, Tokio y Basilea, otra vez) y la quinta posición del ranking serían al cabo un melancólico recuerdo cuando la muñeca izquierda, que venía preocupándolo, lo obligó a salirse una vez más del circuito. Luego de un título en Sydney y de los fuertes dolores experimentados en el Abierto australiano, la única alternativa volvía a ser la cirugía.

La operación en la clínica de Rochester (Minnesota) no solucionó el drama. Los fantasmas se agitaron y volverían con mayor fuerza en 2015, cuando fueron necesarias otras dos intervenciones. La posibilidad del retiro no estaba lejana, el tandilense se hundía en el sufrimiento cada día que pasaba alejado de las canchas. Se quebró su vínculo con Franco Davín y a fin de año el ranking lo mostró en la posición 590, muy lejos de un Top-10 que añoraba.

Permaneció nueve meses sin jugar, entre mayo de 2015 y febrero de 2016 (un momento en el que cayó al puesto 1045 del escalafón), pero la leyenda del eterno retorno pareció renovarse con la nueva temporada, cuando siendo número 141 del mundo dejó en el camino al número 1 del mundo (Djokovic) y al número 5 (Nadal) rumbo a la final de los Juegos Olímpicos, en Río, antes de perder el oro ante Andy Murray. Poco antes se había visto obligado a renunciar a Roland Garros a causa de los problemas con la muñeca. El cierre del año no puede haber sido más auspicioso: la final de la Copa Davis, en Zagreb, contra Croacia, acabó siendo la consagración tan ansiada. Aquel triunfo sobre Marin Cilic que forzó el punto decisivo (que luego lograría Federico Delbonis) es un hito en la carrera del tandilense. "Puede ser, quizás, el partido más importante de mi carrera"; ya le había ganado en la semifinal a Murray en Glasgow. Acabó el año en la 38ª posición, tras una escalada vertiginosa.

El festejo en el avión que trajo a los campenes de la Copa Davis

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El arranque del 2017 fue más calmo, sin logros llamativos, aunque la confianza se aceleró cuando llegó la hora de cerrar el calendario. Su actuación en el US Open consiguió ser la mejor desde aquella conquista del 2009, cuando venció a Federer en los cuartos de final antes de caer en la semifinal frente a Nadal. Al retener el título de Estocolmo -el vigésimo de su carrera profesional- y llegar a la final de Basilea, en un electrizante final de temporada, soñó con entrar a último momento al Masters de Londres y perdió la chance por muy poco.

Lo que le traería 2018 sería más emocionante. Primero, el retorno al Top-10, durante el torneo en Acapulco, que acabó logrando: no había estado allí desde agosto de 2014; luego, la conquista del Masters 1000 de Indian Wells, el primero que un argentino ganaba en una década y tras 90 torneos de esa categoría: era su noveno triunfo sobre Roger Federer. Ahora, por fin, tras la larga travesía sazonada por las lágrimas pero enriquecida por la esperanza una y otra vez, pisó nuevamente el Arthur Ashe para la instancia decisiva del US Open (Djokovic no le permitió ganar el que hubiera sido su segundo grande). En el camino recogió dos medallas olímpicas, una Copa Davis y 15 títulos ATP, entre ellos un Masters 1000.

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