A los 19 años, el camerunés Christian Mayo deja el fútbol: el juvenil de Boca tiene un problema cardíaco

Fuente: LA NACION
10 de septiembre de 2018  • 20:35

La semana en Boca arrancó con una noticia triste que excede a la vida del plantel profesional actual, pero que afectó a todo el club por igual. Porque en el día a día, desde hace más de dos años, sobre todo los juveniles, se acostumbraron a convivir con un personaje particular lleno de historias que causó asombros debido a su estilo futbolístico. Y ahora, ya no habrá momentos junto a él. Es que a Christian Mayo, el volante central camerunés que se desempeñaba en la Reserva de Rolando Schiavi, le encontraron un problema cardíaco que le impedirá desempeñarse en la actividad profesional.

Arribó a mediados de 2016 con 17 años. Hoy, con 19, ya tiene decidido volver a su tierra natal, en el que lo espera su familia que en aquel momento supo dejar en busca de sus sueños: ser jugador de fútbol y vestir una camiseta como la de Boca. Eso para cumplir un objetivo más prioritario. El de sacar a sus seres queridos de la pobreza del país africano. No obstante, la piedra en el camino es muy grande como para hacerlo posible a través del deporte. Un estudio reciente que se hizo otorgó un saldo negativo inesperado: el entrenamiento de alto rendimiento puede poner en peligro su corazón.

Así es como los médicos le informaron de su situación tanto a él como a las autoridades de la institución de la Ribera, que automáticamente le ofreció un cargo cercano a lo deportivo como para que no se alejara de ese ámbito. Sin embargo, el joven no lo aceptó: fue una gran frustración ya que solo quería tener protagonismo con la pelota en los pies.

De esa manera queda a la vista lo respetado que es en el club, por dirigentes, entrenadores y compañeros. Un chico con el cual aprendieron y también al que le enseñaron: el idioma español, lógicamente, no es su fuerte y, entre los entrenamientos y las vivencias en la pensión del club, logró entenderlo. Adentro de la cancha, desde que llegó de la mano de Jorge "Coqui" Raffo (ex coordinador de divisiones inferiores), se impuso sus 1,86 metros y su tranco con zancadas que marcaban la diferencia física. Muchos soñaban con verlo debutar en la Bombonera, pero las expectativas se apagaron con la últimos exámenes médicos.

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