"Si me van a condenar, voy a ir preso con la frente en alto", declaró Daniel Oryazún, el carnicero que mató a un ladrón

Crédito: Silvana Colombo
Leonardo Scannone
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10 de septiembre de 2018  • 18:01

"A los ladrones hay que meterlos a todos en una bolsa de basura. No sirven para nada. Si me van a condenar, voy a ir a preso con la frente en alto. Como un trabajador". Así, Daniel "Billy" Oyarzún, el carnicero que hace dos años persiguió a Brian González, el ladrón que le había robado en su local de Zárate, lo atropelló con su auto y lo mató, aplastado contra un poste de luz, terminó su declaración, nervioso y en llanto, ante el jurado que decidirá su suerte en los tribunales de Campana. Las partes resolvieron, ante el estado emocional del imputado luego de declarar, que lo mejor será dejar para mañana el interrogatorio al acusado. Oyarzún está siendo juzgado por un jurado popular integrado por 12 ciudadanos elegidos según el padrón bonaerense.

Oyarzún llegó a la recepción del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°2 de Campana bien temprano junto a su abogado, Ricardo Izquierdo, quien se mostró confiado por el resultado del juicio. Antes de que el carnicero se sentara en el banquillo de los acusados, el tribunal seleccionó a los 12 miembros del jurado popular.

La única jueza letrada, Liliana Miram Dalsaso, le leyó al jurado popular la instrucción constitucional para que todos los integrantes estuviesen al tanto de cuál iba a ser su labor. Después se dieron los lineamientos de apertura de las partes, que adelantaron sus pedidos. La querella dejó entrever que reclamará una condena por homicidio simple; el fiscal, José Luis Castaño, una por exceso en la legítima defensa, e Izquierdo, la absolución de Oyarzún, de quien sostiene que actuó en legítima defensa, lo que basta para exculparlo del crimen.

Minutos después de las presentaciones de las partes fue llamada a comparecer la hermana de Brian Gonzalez, Paola, que es oficial de la policía bonaerense. Tras su declaración, en la insistió que su hermano no era un ladrón, sino un trabajador que no tenía la necesidad de salir a robar, se mostraron dos videos en los que se ve a Oyarzún segundos después de haber atropellado a González, al que insulta y golpea (con patadas e incluso con un palo).

Las filmaciones fueron presentadas como prueba documental aportada por la propia hermana de la víctima. Izquierdo cuestionó estos videos. Luego de verlos, indagó a la hermana de González y le preguntó si ella podía asegurar que la voz que se escuchaba en las filmaciones diciendo "no me importa ir preso" era de Oyarzún. Ella lo afirmó.

El letrado ahondó en el tema. "¿Qué dice González? ¿Lo puede escuchar? Si no lo puede escuchar, ¿cómo sabe también si esa voz es de Oyarzún?, preguntaba. El clima de la audiencia se encendió. "¿Qué dice González? ¿Escucha?", insistió el abogado defensor. Paola no contestaba. Hasta que desde el público se escuchó un grito: "¡Que le sacara el auto de encima, dijo!, ¡Eso dijo!". Dalsaso paró la audiencia y preguntó quién había gritado. "Soy la hermana de Brian", se oyó. "Entiendo su respuesta, pero, por favor, necesitamos silencio", dijo la jueza, dando por terminado el incidente. El jurado observó todo con atención.

Izquierdo tensó más el clima en la sala mientras interrogaba a Paola. Insistió sobre el vínculo de Brian con Marcos Altaño, el otro ladrón, condenado por el robo a la carnicería de Oyarzún. La hermana de González reiteró, entre lágrimas, que no conocía esa amistad de Brian. El abogado le preguntó si estaba al tanto de que su hermano tuviese antecedentes. Se presume que hoy presentará como prueba que la víctima, precisamente, contaba con ellos. Ella contestó que Brian no los tenía.

Al final de la jornada llegó el turno del carnicero. Primero contó su versión de lo que pasó el día del hecho. Su declaración fue subiendo de tono a medida que se introducía cada vez más en el meollo del relato. Hasta que se quebró. "Ahora tengo un muerto encima y no me lo puedo sacar, y estos ladrones salen a hacernos daño a todos. Tenemos que estar escondidos para trabajar y a ellos nos les importa nada", dijo, mientras su voz trastabillaba. El abogado Izquierdo lo observaba, sin evitar algunos gestos que parecían de contrariedad, y la familia de Oyarzún, que lo acompañó en la audiencia, lloraba entre el público.

Mañana será un día clave para el resultado final del juicio ya que comenzarán la presentación de las pruebas, de los testigos presenciales y de los peritos. Será el momento en el que los jurados tendrán que prestar más atención para llegar, luego, a una conclusión sobre las acusaciones que pesan sobre el carnicero.

El 13 de septiembre de 2016, un hombre ingresó en la carnicería de Oyarzún para robarle, mientras que otro esperaba en una moto para escapar. Luego de disparar varias veces dentro del local el delincuente se llevó 5000 pesos. Según surgió en la investigación, el carnicero persiguió a los ladrones con su Peugeot 306; en su huida el conductor de la moto (Brian González) perdió el control y él y su acompañante cayeron. Oyarzún, que les pisaba los talones, atropelló la moto y aplastó tanto el rodado como al conductor contra un poste de luz. Días después, González falleció en el hospital.

Los 12 jurados fueron víctimas de algún robo

En las primeras horas de ayer, los tribunales de Campana estuvieron convulsionados. Cruzaron por su puerta 35 ciudadanos que habían sido seleccionados por un sorteo sobre el padrón bonaerense para conformar el juzgado popular que resolverá el caso contra Daniel Oyarzún. Los seleccionados fueron al primer piso, donde el personal del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 2 les entregó un formulario para completar. Con eso, las partes, tras analizar cada perfil y después de tres horas, eligieron a las 12 personas (seis hombres y seis mujeres) que determinarán si el carnicero es culpable o no culpable del asesinato de Brian González. Fuentes judiciales dijeron a la nacion que el perfil de los seleccionados es variado. "Van desde docentes, albañiles, operarios, comerciantes, ingenieros, jubilados, un chofer, un agente de vigilancia privada, amas de casa. De todo. Vemos que es un jurado con gente con capacidad de análisis, que es lo que más buscamos", explicaron. Solo fueron recusados dos candidatos por causa de sus opiniones. Finalmente, quedaron los 12 titulares y seis suplentes, siempre preservando la igualdad numérica en cuanto al género. En la audiencia se dio una situación singular que, por otra parte, pinta a pleno la situación de la inseguridad en el país: en determinado momento se preguntó si alguien había sufrido alguna vez un robo. En el jurado, los 12 levantaron la mano.

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