La metamorfosis del fútbol según los Matadores, medio siglo después

Los matadores de San Lorenzo, 50 años despues en el nuevo Gasómetro
Los matadores de San Lorenzo, 50 años despues en el nuevo Gasómetro Fuente: LA NACION
Fernando Vergara
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10 de septiembre de 2018  • 23:59

La situación, simpática, removió los sentimientos de los miles de simpatizantes de San Lorenzo que se acercaron al Nuevo Gasómetro para presenciar el último clásico contra River en la Superliga. Mientras el equipo de hoy ingresaba en el terreno de juego, en el círculo central lo esperaba un grupo de leyendas azulgranas de ayer. Se cumplió el 50º aniversario de aquellos que en su tiempo fueron categóricos, elegantes y letales. De esos que le dieron brillo al fútbol argentino en años donde el buen juego escaseaba. Los Matadores marcaron una época y fueron uno de los elencos más revolucionarios en este país. A cinco décadas de la coronación del Ciclón como campeón invicto del torneo Metropolitano de 1968, con el ataque más goleador y la defensa menos vencida, sus protagonistas hicieron para LA NACION un repaso por aquella gesta y se animaron a comparar los tiempos de un deporte en constante evolución.

Para el recuerdo

"Acá antes el fútbol se basaba en el ataque. Rafael Albrecht vivía abajo de los palos, era más ofensivo que nuestros delanteros. Y todo cambió muchísimo, hoy es 4-4-2, todos números, a veces no lo entiendo. Trato de rescatar cosas del fútbol actual, pero cuesta. Miro todos los partidos, aunque a veces me aburro y hago zapping. Y le sumo que los jugadores se van muy jóvenes a otro país. En 1968, Tim encontró un equipo de memoria. Cuando salió Bambino Veira, entró Pedro González y chau", analiza Alberto Rendo, presente en 23 partidos de aquel torneo. "Hoy veo a los equipos muy lentos, es muy distinto. Antes, con un pase marcabas diferencias. Hoy, el Nº 9 se tiene que pelear con tres tipos para llegar al arco. A veces tiran un centro atrás y no hay nadie", añade el 'Toscano' Rendo.

Conducidos por el brasileño Elba de Paula Lima, Tim, los azulgranas de 1968 fueron una mezcla de elegancia y eficacia. Un plantel de 28 futbolistas que brilló a lo largo de 24 fechas, con un registro de 16 victorias y 8 empates. "Probablemente ahora se juegue con mucha más velocidad. Se le da mucha importancia al juego físico. Y es más rápido porque todos defienden y todos atacan. Hace 50 años había futbolistas que defendían y atacaban, tenían roles establecidos. Si la pelota no pasaba por ahí, el lateral derecho era un mero espectador. Hoy, Marcos Rojo va al medio del área y define. Claro, Albrecht era goleador y un excelente jugador, pero eran excepciones. Hoy el fútbol es más compacto, hay más dinámica. Antes corrían cuatro jugadores y los otros siete hacían lo suyo. La dinámica de Miguel Brindisi o Roberto Telch no la tenían otros jugadores. Ahora en la Argentina se ve un fútbol de mayor continuidad e intensidad" resalta Rodolfo Fischer, goleador del equipo con 13 tantos y presente en los 24 partidos.

"Un crack como Perfumo dijo que vio tres equipos que lo atraparon: Santos de Pelé, Holanda de Cruyff y los Matadores. Eramos un equipo de 9 puntos y fisicamente muy bien trabajados. Hoy todo es mucho más físico, se corre más y se piensa menos. Y se equivocan más: a veces quiero ver fútbol y noto que un pase de tres metros lo tiran afuera. Tienen mucha más presión en cuanto al juego, se marca más de cerca. Antes se permitía jugar más, tener la pelota, tirar una pared, que haya proyección de los laterales. Era moderno por la forma en la que jugábamos. Y pasaba algo imposible de imaginar en estos días: iba a vernos gente hincha de otros clubes", resalta Antonio Rosl, el otro futbolista que estuvo en todos los encuentros de los Matadores.

Se evoluciona, se avanza, se progresa. Miles de pasos se dieron de manera inexorable en los últimos 50 años. El mundo del fútbol está en constante evolución y los entrenamientos forman parte de esos cambios, coinciden los protagonistas. Sin embargo, echan por tierra una idea instalada, una especie de lugar común: "antes no se practicaba". "Hicimos pretemporadas en la playa, en la sierra, había que correr y sacrificarse. El profe Alfredo Weber nos tenía cortitos. Yo jugué hasta los 33 años en buena forma física. Hoy trabajan físicamente bien fuerte, desde ya. Pero van cuatro veces por semana al gimnasio y tocan poco la pelota. ¿Y la pelota? Los pibes llegan al fondo y tienen que enganchar porque solo saben pegarle con una pierna. Nosotros le pegábamos con la dos. Entrenábamos con las dos piernas desde los 14 años. Es clave el trabajo en inferiores: tienen que enseñarles a pegar con las dos piernas, cabecear con los dos perfiles", insiste Rosl. "El fútbol tiene muchos vaivenes. Yo me quedé en el potrero, estábamos todo el día ahí con la pelota. Hoy todo es escuelita, cancha chica. En los 40 decían que comían fideos y tomaban un litro de vino antes de jugar. Yo no creo que fuera así. ¡Te daban ganas de dormir la siesta, no de correr! Pero ojo: nosotros trotábamos todos los días 6 o 7 kilómetros, entrenábamos duro. Mucha gente supone que no trabajábamos en lo físico, y eso no es verdad", sostiene Oscar Calics.

Todos tocaban, todos rotaban, los Matadores dejaron una huella inolvidable. Disfrutaban de la posibilidad de jugar juntos. Recitaban los equipos de memoria. Eran tiempos donde el dinero y los patrocinadores no tenían todavía el papel dominante que tienen en el siglo XXI, una época en la que los mercados de pases se convirtieron en atracciones. "En la década del 60 las formaciones de los equipos duraban 10 años, a veces 15. Hoy cambian todo el tiempo, los hinchas no tienen referentes. Antes, el hecho de ser vendido a Europa no existía. Ahora todo es comercial", indica Calics.

Si bien los Matadores no se sienten deslumbrados por un equipo de la actualidad argentina, sí aceptan el desafío de elegir un futbolista que se desempeñe en su posición. "Me gusta mucho Blandi. Me parece un delantero atento, siempre cercano al gol. Quizás su volumen de juego no llega a ser como el de otros futbolistas fenomenales -y pongo de ejemplo a Enzo Francescoli-, pero es un gran atacante. También me agrada Darío Benedetto. Es hábil y demostró que tiene buenos movimientos", confiesa Fischer. "Me gusta Fabricio Coloccini. Es serio, seguro, eficaz, no se compromete nunca", dice Calics.

"Una huella imborrable", coinciden los protagonistas cuando se les pide que definan brevemente a los Matadores de 1968. Una marca que permanece indeleble 50 años después.

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