Pablo Vicó, el entrenador que limpia los baños, pasa el trapo y cocina dentro de Brown de Adrogué

Pablo Vicó de Brown de Adrogue
Pablo Vicó de Brown de Adrogue
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11 de septiembre de 2018  • 09:14

Hay historias dentro del fútbol que regalan capítulos magníficos. El nombre de Pablo Vicó resuena hoy en conversaciones de café y en las redes sociales tras la gesta de su equipo, Brown de Adrogué, que eliminó a Independiente de la Copa Argentina luego de imponerse 4-3 en la definición por penales .

"Don Ramón", como se lo apoda cariñosamente por su parecido al personaje del Chavo, figura en el centro de la escena. Pero lo que realmente impacta de este hombre de 72 años es que lleva más de 20 años vinculado a su club y son más de 10 los que vive dentro de la entidad del Sur del Conurbano. Sí, vive ahí. Tiene una habitación a unos 20 metros del campo de juego, a unos 60 o 70 pasos confesó que contó uno por uno alguna vez. Un hombre que no duda en decir, cada vez que le preguntan, que ama a Brown, bautizado "el Tricolor".

La palabra de Pablo Vicó, DT de Brown, tras ganarle a Independiente - Fuente: Twitter

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Vicó es el entrenador con más años en el cargo en el fútbol del ascenso. Pero para él, esas cuestiones son apenas datos sueltos. El club es su vida, si hasta el buffet lleva su nombre. Incluso, sus jugadores cuentan que cuando llegan a los entrenamientos lo encuentran barriendo, pasando un trapo o en la cocina pergeñando algún plato de comida. El hombre de los profusos bigotes comenzó como sereno en la pensión del club y, después de pasar por las divisiones menores de Brown, tuvo una chance en 2009 de tomar el control del equipo de la primera.

Pablo Vicó de Brown de Adrogue
Pablo Vicó de Brown de Adrogue

Es una figura emblemática del fútbol del ascenso. Su figura recorrió el universo del pelota y su estampa lo convirtieron en un auténtico personaje. Pero también Vico vivió un momento terrible que marcó su vida, ya que en febrero de 2015, su hijo Cristian Gabriel falleció tras un accidente con su camioneta. El joven iba manejando por el centro de Adrogué, cuando un Peugeot 207 donde viajaban delincuentes lo embistió y le dejó lesiones muy graves. Después de algunos días de tratamientos intensivos, falleció.

Resultó un golpe letal para su alma, no es para menos. Incluso sufrió un infarto y pensó en largar todo. Hasta casi entregó su propia vida con tal de acompañar a su hijo en el cielo. Ahora, el entrenador tiene un cuadrito junto a su cama con la imagen de Cristian y cada mañana siente que él le da fuerzas para continuar. Incluso, cuando logró el segundo ascenso con Brown, se vio embargado de la emoción, recordó a su hijo y se fue aplaudido por la gente de Deportivo Morón , una escena inusual de parte de los fanáticos del Gallito.

Dueño de mil anécdotas, Pablo Vicó es un tipo normal. No se anda con vueltas y hasta se animó a contar por qué el utilero del club, después de eliminar anoche a Independiente, mostraba un muñeco de Don Ramón. "Ese muñequito lo tiene el utilero, se lo pidieron 200 personas, pero no lo quiere dar. Hoy lo sacó, y cada vez que lo saca para nosotros es positivo", contó en medio de la euforia el DT.

Viene de ser actor de otra gesta deportiva para el equipo de Adrogué, en el que lleva dirigidos casi 400 partidos. "Es rara la vez que no me encuentres con la ropa del club puesta. Hay técnicos que quizá dirigen en saco y corbata, pero yo no puedo, no estoy cómodo. Dejame así, quereme como soy", contó Vicó en una entrevista con TyC Sports.

Dejó en el camino, por penales, al poderoso Independiente. Disfrutó con la conquista, como aquella victoria 2-1 sobre los Diablos en Avellaneda, en 2013, cuando el Rojo militaba en el Nacional B tras el descenso. Esta vez, Vicó les pidió a sus jugadores que le "rompan el arco" a la hora de ejecutar el penal. Lo obtenido anoche es otro de los capítulos importantes con el equipo de su vida.

Y no hay ni un ápice de exageración en ese concepto, porque Vicó es capaz de declarar cosas como: "Quisiera morirme dirigiendo Brown".

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