Regresó Juan Martín Del Potro y habló mano a mano con LA NACION: "Lo único que quiero ahora es que mis padres me malcríen un poco"

11 de septiembre de 2018  • 13:00

Juan Martín del Potro no puede ocultar la fatiga. Dos semanas de desgaste en el cemento neoyorquino del US Open , el último Grand Slam de la temporada, hicieron mella en su cuerpo. Pero no es un daño severo como en tiempos traumáticos de muñecas maltrechas; el deterioro es solo momentáneo. Está muy cansado luego de batallar hasta el domingo pasado a última hora, cuando una suerte de robot como Novak Djokovic le impidió ganar el título (el serbio se impuso por 6-3, 7-6 [7-4] y 6-3). "Estoy feliz. Pero ahora lo único que quiero es ir a Tandil, comer un buen asado y que mis padres (Patricia y Daniel) me malcríen un poco", contó el actual número 4 del tour, no bien aterrizado en el aeropuerto internacional de Ezeiza. Antes de recorrer los 370 kilómetros hasta la ciudad serrana, charló con LA NACION sobre el que él mismo eligió como uno de los mejores tres años de su valiosa carrera.

-De la final del US Open 2009 a esta última pasaron nueve años y cuatro cirugías de muñeca. ¿Cómo fuiste evolucionando durante este período como ser humano y deportista?

-Sí, fueron nueve años bastante movidos, con muchas cosas buenas, cosas malas. A nivel humano creo que me encuentro en otra situación, mucho más maduro que cuando tenía 20 años, viendo las cosas de la vida de otra manera, de otro lugar y con una fortaleza humana que ayudó al Del Potro tenista a sobreponerse a muchas lesiones, a malos momentos y a disfrutar hoy del tenis mucho más de lo que lo hacía anteriormente.

-Estuviste cerca de retirarte en 2015. ¿En algunos de esos peores momentos, soñabas con volver a estar en una final en Nueva York, sitio al que habías llegado tan alto?

-No, no, nunca me imaginé volver a una final de US Open. En esos momentos feos trataba de pensar en volver a jugar al tenis algún día, de la forma que fuera. Fue un proceso súper difícil y la verdad que cuando regresé al tenis empecé a conseguir logros muy importantes que tampoco los esperaba. Entonces, es como que poco a poco me fui sorprendiendo del nivel que tenía, de los logros que conseguía, hasta llegar al día de hoy a jugar otra final de US Open después de nueve años, que tampoco me lo esperaba, sinceramente.

-Después de la final con Djokovic te quebraste en tu asiento y hubo un momento muy afectuoso con Nole , que se te acercó, te abrazó y te dijo algo al oído. ¿Se puede saber qué mensaje te dio?

-Sí, sí, bueno, yo estaba con mucha angustia y necesitaba descargar. Se me hizo difícil aguantar. Después, en el vestuario, también estuve un rato largo bastante triste y en la cancha él se acercó, me dijo que entendía mi momento, pero que era un gran campeón, que él estaba orgulloso de dónde yo estaba, de lo que estaba logrando y de todo el esfuerzo que había hecho para estar allí, que me quedara tranquilo y que tenía que estar muy feliz.

-A la distancia y con la mente fría, ¿te reprochás algo de tu juego o estrategia en la final? ¿Cuáles fueron los momentos clave? ¿Quizás el tie-break del segundo set, en el que tuviste chances de ganarlo?

-Sí, ese tie-break pudo haber sido un punto de inflexión en el partido, porque si se lo ganaba podía ser hasta parecida a la final de 2009, en la que había ganado ese segundo set en tie-break también (NdR: el tandilense venció a Roger Federer por 3-6, 7-6 [7-5], 4-6, 7-6 [7-4] y 6-2) y después se lo pude revertir. Pero esta vez encontré una pared del otro lado, porque cada vez que le pegaba fuerte, él la devolvía, siempre contrarrestaba perfecto. Y cuando te juegan así durante mucho tiempo, en más de tres horas y uno está más al límite, se hace difícil ganar.

-Hace un mes alcanzaste tu mejor ranking histórico: 3°. ¿Qué te generó verte allí, teniendo por encima a leyendas como Nadal y Federer? Es una captura de pantalla o foto para encuadrar, ¿no?

-Sí, lo charlábamos con mis amigos. Ser el 3 y ver que arriba estaban Nadal y Federer es para hacer un cuadro con la foto, mostrársela a todo el mundo el día de mañana. Hoy me toca ser el 4, pero como digo, tampoco me volvía loco cuando me tocó ser el 3, el 4, y si me toca estar mejor o peor, será lo que tenga que ser, pero esa es una linda postal para el día de mañana.

-Quedan aproximadamente dos meses de circuito. ¿Aventurás una lucha feroz por el número 1 hasta el final de temporada?

-Sí, yo creo que va a estar bueno porque también Djokovic ahora se le acercó a Rafa, Federer que cada vez que juega siempre es favorito a ganar y está muy cerca, quedan torneos grandes, está el Masters de fin de año en el que también se juegan ellos las primeras posiciones del ranking. Puede estar entretenido y ojalá me pueda meter en esa pelea.

-Guillermo Vilas popularizó el tenis en la Argentina y la Legión marcó tendencia y generó un gran impulso. Vos sos el referente de la nueva era. ¿Qué sentís de ese contagio que generás, sobre todo en los más chicos? El domingo todos veíamos a los chicos siguiéndote por pantalla gigante en el club Independiente, donde te formaste.

-Soy consciente de eso, estoy al tanto de lo que se genera conmigo entre los más chicos, es algo que me gusta. Lo tengo que tomar con responsabilidad porque uno tiene que tratar de demostrar cuáles son los mensajes claros que le tienen que llegar a esos chicos para que aprendan, para que hagan un sacrificio importante cuando juegan al tenis o cuando hacen cualquier deporte. Me toca estar en ese lugar, pero lo hago con mucho gusto y también lo disfruto.

-Estás muy cerca de clasificarte para el Masters de Londres y sería por primera vez desde 2013. ¿Te gustaría buscar un desquite después de perder la final con Nikolay Davydenko en 2009?

-Bueno, primero me gustaría clasificarme. No estoy adentro, pero estoy cerca, y si logro eso sería como un aporte más a toda mi vuelta increíble que estoy teniendo después de las lesiones. Una vez que esté ahí, si lo estoy, ya sería un privilegio para mí.

-En pocos días, el 23 de este mes, cumplís 30 años. ¿Cuáles serían tus tres deseos?

-Ya me estoy poniendo viejo (sonríe). Pero el primer deseo es seguir estando sano, porque eso me permite hacer este tipo de cosas. Después, los deseos más comunes en la gente son que la familia esté bien, estar bien con el trabajo y con todas las amistades, y para mí con eso es suficiente.

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