Brasil: el PT confirma a Fernando Haddad como su candidato en reemplazo de Lula

Fernando Haddad Fuente: LA NACION
11 de septiembre de 2018  • 14:41

RÍO DE JANEIRO.- Se acabaron las falsas expectativas. Casi sobre el filo del plazo que le había otorgado la justicia electoral al impugnar el nombre del encarcelado expresidente Luiz Inacio Lula da Silva , el Partido de los Trabajadores (PT) confirmó esta tarde que Fernando Haddad, exalcalde de San Pablo y hasta hora aspirante a vicepresidente, será su candidato para las elecciones del 7 de octubre próximo, las más inciertas en la historia democrática de Brasil.

El anuncio oficial, realizado frente a la superintendencia de la policía federal en Curitiba, donde Lula cumple una condena a 12 años de cárcel por corrupción desde el 7 de abril, llega luego de numerosos recursos presentados por el equipo de abogados del PT para intentar viabilizar hasta último momento la postulación del popular exmandatario (2003-2010). Según las encuestas, Lula, de 72 años, era el candidato favorito para ganar los comicios del próximo mes, con el 39% de las preferencias, muy por encima del segundo mejor colocado, el controvertido diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), quien luego de ser acuchillado en un atentado la semana pasada, vio crecer sus apoyos hasta el 24%, de acuerdo a un sondeo de Datafolha divulgado ayer.

Haddad, de 55 años, que antes de comandar la mayor ciudad de América del Sur (2013-2016) fue ministro de Educación durante los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff (2005-2012), empieza su campaña oficial con un fuerte espaldarazo. La última encuesta de Datafolha reveló que las intenciones de voto por Haddad saltaron del 4% en el anterior relevamiento, en agosto, al 9% actual.

"Es hora de salir a las calles con la cabeza erguida y ganar esta elección", dijo Haddad, de 55 años, frente a centenas de simpatizantes petistas del campamento "Lula Libre" y acompañado por la presidenta del PT, Gleisi Hoffman; la exmandataria Dilma Rousseff, y la joven líder del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) Manuela D’Avila, que será la candidata a vicepresidenta en la fórmula del PT.

Detrás de ellos, un gran cartel aseguraba "Haddad es Lula", y los militantes petistas coreaban "¡Brasil, urgente: Haddad presidente!".

En el emotivo acto, uno de los fundadores del partido, Luiz Eduardo Greenhalgh, leyó una "carta testamento" de Lula, en la que el expresidente reforzó la idea de que es un "perseguido político", atacó a los medios por juzgarlo antes que los tribunales, y ungió a Haddad como su heredero.

"Si quieren callar nuestra voz y derrotar nuestro proyecto de país, están muy errados. Continuaremos vivos, en el corazón y la memoria del pueblo. Y nuestro nombre ahora es Haddad", resaltó en el mensaje. "Sé que un día la habrá justicia y será reconocida mi inocencia. Y en ese día estaré junto a Haddad para llevar adelante el gobierno del pueblo y de la esperanza. Estaremos ahí, juntos, para hacer Brasil feliz de nuevo", agregó para terminar con un "¡Hasta la victoria!".

El Tribunal Superior Electoral (TSE) había decretado la inelegibilidad de Lula el 1º de septiembre y dio al PT diez días para reemplazarlo como candidato (el plazo vencía a las 19hs). La legislación electoral –la ley de ficha limpia- prohíbe que una persona condenada en segunda instancia por un órgano colegiado compita por un cargo electivo. En julio del año pasado, en el marco de la operación Lava Jato, el juez federal Sergio Moro, de Curitiba, halló al expresidente culpable de haber recibido de la constructora OAS un departamento tríplex en el balneario paulista de Guarujá como soborno en especie a cambio de haber garantizado a la empresa contratos con la estatal Petrobras durante su gobierno.

La defensa de Lula apeló el fallo, pero en enero de este año el Tribunal Regional Federal de la 4º región, en Porto Alegre, no sólo ratificó la sentencia sino que además amplió la pena original de nueve años y medio de reclusión a 12 años y un mes.

Mientras la cúpula del PT calificó siempre el proceso contra Lula como una "persecución política" que tiene como objetivo evitar el regreso del partido al poder tras el impeachment a Dilma de 2016, sus abogados interpusieron todo tipo de apelaciones y recursos, incluso ante el Supremo Tribunal Federal (STF). Se aferraron a una "recomendación" del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas que pedía respetar los derechos políticos de Lula hasta que haya una sentencia firme (de tercera instancia), pero ésta fue descartada por el TSE al resaltar que no se trataba de un dictamen vinculante sino apenas de una solicitud de un órgano consultivo. Ya en los últimos días se buscó en vano ampliar el plazo para el reemplazo de la candidatura hasta el 17 de septiembre.

La decisiones de los líderes petistas, que apuntaban a reforzar la narrativa de victimización de Lula, crearon una fuerte división dentro del partido. Hubo sectores más pragmáticos que criticaron esa postura y abogaron por realizar la sustitución de Lula por Haddad lo antes posible, para aprovechar al máximo el horario gratuito de propaganda en radio y televisión, iniciado este mes.

Ahora, el gran interrogante es cuánto puede crecer el respaldo popular por Haddad en las tres semanas y media que restan hasta los comicios. De perfil intelectual, Haddad es poco conocido en el interior del país –sobre todo en la empobrecida región del noreste, bastión clave del PT-, enfrenta resistencias dentro de la base petista y de los movimientos sociales aliados al partido, y tiene en su contra el fuerte rechazo de la clase media paulistana con el que dejó la Alcaldía de San Pablo en 2016, en gran parte por las medidas de transporte que tomó entonces y por el aumento de impuestos de que impulsó.

Disputará los votos de la izquierda brasileña con otros serios rivales. Para empezar, con el exgobernador de Ceará Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT), exministro de Integración Nacional de Lula que en la última encuesta de Datafolha alcanzó un 13% de las preferencias; y con la ecologista Marina Silva, de la Red Sustentabilidad (Red), exministra de Medio Ambiente de Lula, con un 11%. Luego, en ese segundo escalón de candidatos que pretende llegar al ballotage del 28 de octubre con el ultraderechista Bolsonaro, también se ubica el exgobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), con un 10% de apoyo.

De acuerdo a las proyecciones para la segunda vuelta electoral, el exmilitar Bolsonaro sería derrotado en el ballottage por cualquiera de sus contrincantes; sin embargo, con Haddad el resultado sería el más ajustado de los eventuales duelos: 39% para el candidato del PT contra 38% del aspirante del PSL. En las próximas semanas, Haddad tendrá que convencer al electorado -tanto de izquierda como de centro- que puede garantizar un triunfo frente al polémico diputado ultraderechista.