Conocé a la santafesina Virginia Tola, "ahijada" artística de Plácido Domingo

Instalada en Madrid y a punto de cumplir veinte años de carrera, la santafesina que creció soñando ser como María Callas llegó mucho más lejos que sus fantasías: es la prima donna argentina más reconocida en el mundo.
Instalada en Madrid y a punto de cumplir veinte años de carrera, la santafesina que creció soñando ser como María Callas llegó mucho más lejos que sus fantasías: es la prima donna argentina más reconocida en el mundo. Fuente: HOLA - Crédito: Michael Novak
Gabriela Grosso
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13 de septiembre de 2018  • 12:04

Aunque a simple vista parece más una actriz de telenovela o una modelo que una cantante lírica, cuando Virginia Tola (42) sube al escenario y despliega su talento, fuerza y carácter, resulta imposible no evocar a las divas de la época dorada de la ópera, al estilo María Callas o Renata Tebaldi. Talentosa, disciplinada y enfocada, la chica que nació en Santo Tomé, Santa Fe, y que brilló en los coliseos más importantes del mundo, se transforma en un animal escénico capaz de mover montañas apenas se levanta el telón. Dueña de una voz que cautivó a Plácido Domingo desde la primera vez que la escuchó -y lo entusiasmó al punto de convertirse en su padrino artístico-, Virginia no recuerda ningún momento de su vida en el que no haya cantado. "Ser cantante de ópera fue una decisión que tomé después, pero he cantado desde que tengo conciencia", cuenta apenas empieza la charla con ¡Hola! Argentina.

-¿Cuándo supiste que lo tuyo era la ópera?

-En mi familia no había antecedentes, como en la mayoría de las familias argentinas, porque la ópera no es parte de nuestra cultura. Y aunque yo tuve una vocación muy fuerte por el canto desde que era chica, no sabía bien qué quería cantar hasta que, a los 15 años, vi un video de Carmen con Plácido Domingo y me di cuenta de que eso era lo que deseaba hacer. Entendí que la ópera era teatro cantado y supe con certeza que yo quería ser una cantante lírica porque la ópera te permite contar historias a través de los personajes. Ahí me enamoré de la ópera para siempre.

-Resulta curioso que escuchando a Plácido Domingo te hayas enamorado de la ópera y, con los años, él se convirtiera en alguien tan importante en tu carrera. ¿Cómo lo conociste?

-Yo venía de ganar el Concurso Reina Sonia, organizado por la reina de Noruega, que resultó un espaldarazo enorme para mi carrera, y me presenté en el Operalia, el concurso de Plácido Domingo, y lo gané. Y ahí empecé un camino junto con Plácido, que fue un generoso mentor y me llevó a cantar con él por todo el mundo. Ese fue un regalo enorme que me hizo la vida porque a su lado terminé de formarme como cantante, como artista y como ser humano. Estar cerca de alguien así te hace entender mucho sobre cómo debe ser un gran artista, que el ego debe quedar en el escenario y que debajo hay que tener los pies sobre la tierra, porque la carrera del cantante de ópera es muy dura.

-¿Quiénes han sido tus referentes?

-Cuando era chica quería ser como María Callas. Era tanto mi fanatismo que leí todas sus biografías. Después, con el tiempo, empecé a descubrir otras cantantes, como Renata Scotto y Renata Tebaldi, y la que ahora es mi maestra, la búlgara Raina Kabaivanska, de 83 años, que es alucinante. Aunque ya no canta más por su edad, tiene una energía increíble y hablar con ella es una invitación a descubrir la época de oro de la ópera.

Al principio me daba vergüenza el aplauso del público y fue Plácido, siempre generoso, quien me dijo: 'Vos te tenés que quedar ahí en el escenario, tenés que gozar el aplauso del público'"
Virginia Tola

En el escenario junto a su mentor, el tenor Plácido Domingo, con quien en marzo de 2011 cantó para ciento cincuenta mil personas en la avenida 9 de Julio.
En el escenario junto a su mentor, el tenor Plácido Domingo, con quien en marzo de 2011 cantó para ciento cincuenta mil personas en la avenida 9 de Julio. Fuente: HOLA - Crédito: Gentileza Arena di Verona

-¿Te sentís una diva al viejo estilo?

-No, en absoluto. Y debo decir que a esta altura eso es un mito: no existen más las divas o los divos de la ópera.

-¿Cómo te llevás con el aplauso y el reconocimiento del público?

-Al principio fue muy difícil. Tené en cuenta que al ganar el mejor concurso del mundo a los 23 años, antes de que me diera cuenta ya estaba cantando en los teatros más importantes y yo no hablaba más que español y no conocía una ópera completa. El aplauso me daba vergüenza. El que me enseñó a convivir con el reconocimiento fue Plácido Domingo, que me decía: "Vos te tenés que quedar ahí en el escenario, tenés que gozar el aplauso del público". Todo eso también se va aprendiendo: hoy hablo tres idiomas perfectamente y un cuarto más o menos, tengo mucha experiencia en cómo manejarme con los aplausos, con mis colegas, y manejo los matices del protocolo de lo que es la ópera con los fans, a los que también hay que dedicarles su tiempo. Lo fui aprendiendo a cachetazos.

-Imagino que tu voz debe haber ido cambiando con el tiempo. ¿Eso condicionó tu carrera?

-La voz va cambiando y también el repertorio que uno hace. Al principio es más lírica, más liviana, entonces hacés roles de personas jóvenes, y en este momento estoy haciendo papeles más dramáticos.

-¿Qué rasgos propios reconocés en esos roles que interpretás?

-En este momento, por ejemplo, me siento totalmente ligada con Tosca, que es el papel que estoy haciendo. Tosca es artífice de su historia, ella decide, hace y deshace. Y yo me siento ciento por ciento identificada con ese rol porque decidí tomar las riendas de mi vida. Los roles me han marcado porque los vivo intensamente y cada uno me fue ayudando a conocerme a mí misma.

Acabo de congelar mis óvulos para asegurarme de que en el futuro, cuando llegue la persona justa, podré tener mi propia familia
Virginia Tola

Afincada en la capital española desde enero, Virginia posa en su casa madrileña. "Elegí Madrid por el cielo -dice-, que es muy parecido al de Buenos Aires".
Afincada en la capital española desde enero, Virginia posa en su casa madrileña. "Elegí Madrid por el cielo -dice-, que es muy parecido al de Buenos Aires". Fuente: HOLA - Crédito: Michael Novak

-¿Cuáles son esas decisiones que tomaste respecto de tu vida?

-Hace dos meses me separé y acabo de congelar mis óvulos para tener una familia en el futuro. En ese sentido, me siento artífice de mi vida: después de veinte años de trabajar muchísimo, de desarrollarme profesionalmente, ahora quiero enfocarme más en mí, sin dejar de cantar, obviamente. Yo no persigo la gloria, la plata, o la fama, porque me parecen armas de doble filo que pueden llegar a ser un lastre y convertirte en un payaso, en un vendedor. Yo quiero vivir mi arte, sentir cada rol que hago y transmitir esa pasión.

-¿Es difícil convivir con vos?

-La persona que vaya a venir tiene que ser muy valiente, porque no es fácil estar al lado de una cantante de ópera. Tiene que ser un hombre con mucho empuje, que entienda que somos como gitanos y no tenemos un lugar fijo (de hecho, mi base está en Madrid, pero mi casa es un lugar donde cambio valijas), con el que podamos apoyarnos mutuamente. Por eso congelé mis óvulos, para asegurarme que en el futuro, cuando llegue la persona justa, podré tener una familia.

-¿Por qué elegiste Madrid como lugar en el que instalar "tu base"?

-Elegí Madrid por el cielo, que es muy parecido al de Buenos Aires. Creo que es una Buenos Aires sin la inseguridad y muy refinada, como una Buenos Aires de otra época, de hace veinticinco años atrás. Me encanta cómo vive la gente en Madrid, que siempre está alegre, anda por la calle, se junta en los bares y va de tapas todos los días. Adoro esta ciudad. Además, el solo hecho de pensar que tomo un vuelo en el aeropuerto de Barajas el mediodía y a las siete de la tarde estoy en mi país (por la diferencia horaria), me encanta. Es como estar cerca de casa.

-¿Sos una mujer empoderada?

-Creo que puedo ser un estereotipo de una mujer moderna de esta época. No creo tanto en el empoderamiento de la mujer sobre el hombre y yo no quiero tener poder sobre los hombres, quiero tener poder sobre mí misma. Y en eso vengo trabajando desde hace años, en quererme para poder querer a otro.

El hombre que vaya a venir tendrá que ser muy valiente y con empuje, alguien que entienda que no tendremos un lugar fijo y que viviremos como gitanos
Virginia Tola

Me siento identificada con Tosca, un personaje que es artífice de su propia historia, porque después de veinte años de trabajar muchísimo quiero enfocarme más en mí
Virginia Tola

Dejó Santo Tomé, su ciudad natal en Santa Fe, a los 18 años, y se instaló en Buenos Aires para estudiar en el Colón. Desde los 23 vivió en distintos lugares del mundo (Estados Unidos, Italia, España) y, aunque no responde al arquetipo físico más extendido de una dama dedicada al belcanto, es una de
Dejó Santo Tomé, su ciudad natal en Santa Fe, a los 18 años, y se instaló en Buenos Aires para estudiar en el Colón. Desde los 23 vivió en distintos lugares del mundo (Estados Unidos, Italia, España) y, aunque no responde al arquetipo físico más extendido de una dama dedicada al belcanto, es una de Fuente: HOLA - Crédito: Michael Novak

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