El dolor de la familia de un chico fallecido

Jano Gómez, de tres años, murió como consecuencia de la infección en el Hospital Elizalde
Jano Gómez, de tres años, murió como consecuencia de la infección en el Hospital Elizalde Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia
Fabiola Czubaj
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12 de septiembre de 2018  

El domingo pasado a la mañana, la familia Gómez lloró muy fuerte la muerte de Jano, de apenas tres años. En el cementerio de Flores, lo despidieron con un enorme dolor. Aún no hubo tiempo en esa familia para comprender cómo esa mezcla de diagnósticos de anginas, gripe y neumonía, combinados con la aparición de manchas rojizas en la piel y un paro cardíaco, fue tan fulminante.

Jano Ezequiel Gómez es uno de los dos chicos que murieron en el Hospital de Niños Pedro de Elizalde por la forma grave de la infección por Streptococcus pyogenes que puso en alerta al sistema sanitario.

Su familia vive en condiciones muy vulnerables en la villa 21-24 de Barracas. La casa es de material, muy húmeda, con un techo precario, donde se filtra agua si llueve. A ese ambiente volvió Jano la semana pasada, luego de una consulta en la guardia del Hospital Garrahan por fiebre muy alta y dolor fuerte en uno de los pulmones. A los pocos días, aparecieron manchas en la piel y el cuerpo estaba hinchado.

"Mi hermana lo llevó a la salita [por el Cesac N° 8] y de ahí de urgencia al [hospital] Penna -contó María Gómez, tía de Jano-. Le dijeron que tenía neumonía y lo dejaron en observación. Como no mejoraba, decidieron trasladarlo al Hospital Elizalde. En el camino empezó con problemas para respirar y tuvo un paro cardíaco. Le hicieron reanimación y pudieron estabilizarlo".

Fue en el hospital, para la familia, donde no recibió la atención adecuada. Ayer, la madre había vuelto al Penna para solicitar la historia clínica, pero le habrían pedido que esperara dos semanas. Según dijo la hermana, hizo una denuncia policial.

Fondos

Jano vivía con sus padres y tres hermanos. A él le seguía un bebé de 10 meses, que está con catarro, fiebre y diarrea. Érica, de cuatro años, y Lourdes, de dos, son hijas de María y están con bronquiolitis. Ambas están con control médico, como su primo de menos de un año.

"Quiero que se salve otra vida porque la de mi sobrino no se pudo salvar -dijo María-. En las viviendas hay mucha humedad. No nos ayuda el clima y todo suma. Por más que les hagamos un tratamiento a los chicos, siempre tienen una recaída".

La familia necesita asistencia para poder resolver las carencias de las viviendas. Iniciaron los trámites en una Unidad de Gestión de Intervención Social (UGIS), pero no avanzan.

Ayer, en el barrio, solicitaban la colaboración de los vecinos para pagar el costo del cementerio.

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